ACN Press Santa Cruz
El muelle Norte de Santa Cruz volvió a acoger ayer el atraque del correíllo La Palma, después de pasar 22 años varado en los astilleros de Tenerife. La segunda botadura del vapor pone fin a la primera fase de restauración de un buque que surcó las aguas por primera vez en 1912 y que se convirtió durante seis décadas en casi la única vía de comunicación entre las Islas. Ayer, coches de época, como lo hicieran los taxis de principios del siglo XX, esperaban a que el vapor volviera a surcar las aguas canarias, y cuando este hecho sucedió, las embarcaciones, tanto las grandes como las pequeñas, saludaban al remozado vapor. Esta joya del patrimonio histórico marítimo isleño emprende ahora una nueva etapa en la que se desarrollará su completa reforma para que, convertido en museo, biblioteca y espacio cultural y de ocio, pueda desplazarse de nuevo por todo el Archipiélago.
La larga vida marinera del barco, dedicada al transporte de personas y mercancías y, emprendida en abril de 1912 -dos días antes del hundimiento del coloso Titanic- se truncó en marzo de 1976, tras la rotura de una de sus calderas. La entonces propietaria del buque, la compañía Trasmediterránea, no quiso repararlo y lo sacó a subasta. Tras pasar a manos de la familia Flick y posteriormente ser donado al Cabildo de Tenerife, el correíllo La Palma llegó al puerto de Santa Cruz- procedente de Las Palmas- en 1986.
En septiembre de 2003 se creó la Fundación Canaria Correíllo La Palma, a la que el Cabildo cedió los derechos para dirigir los trabajos de restauración, así como conseguir los fondos necesarios para tal fin y gestionar su uso futuro. En noviembre de 2004 empezaron las obras de reparación a bordo, cuya primera fase ha concluido ya. Cuando el buque esté totalmente restaurado -lo que se prevé para dentro de dos años, periodo en el que se reparará su maquinaria- podrá volver a navegar impulsado por su máquina de vapor.
El acto de celebración de vuelta al mar contó, entre otros, con la presencia de Víctor Pérez Borrego, el presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior; el presidente de la Fundación Correíllo de La Palma, Juan Pedro Morales, y con el ex presidente de la corporación insular, José Segura. Según la Fundación Correíllo La Palma, el vapor ha recibido ofertas de organismos internacionales dedicados a la restauración de buques históricos para llevárselo fuera de España y restaurarlo, pero esas peticiones han sido reiteradamente rechazadas. El La Palma, buque con casco remachado y máquina de vapor, es uno de los pocos de su clase que quedan en el mundo. De los más de 400 buques históricos inventariados por la Fundación, el correíllo La Palma ocuparía un lugar "privilegiado por su antigüedad, elegancia y riqueza patrimonial". Por ello, los participantes en el acto demandaron la importancia del buque y de que se incorporen nuevos apoyos, entre ellos de las administraciones públicas, para su definitiva recuperación y disfrute. |