Norberto Chijeb
Santa Cruz
Si los campus de deportes y en especial de baloncesto abundan durante el verano y en las vacaciones escolares, los de ocio y naturaleza han crecido en los últimos tiempos.
Aparte de los habituales talleres que organizan durante el verano los colegios y ayuntamientos de la Isla y los clásicos cursillos de natación, los campamentos más demandados son aquellos que compaginan naturaleza y ocio. Desde estas páginas estamos en disposición de recomendarles, sin miedo a equivocarnos, dos de los más seguros y más divertidos para sus hijos que uno haya conocido en los últimos tiempos.
Los campamentos Don Leandro, en Las Lagunetas y la Escuela Rural Madre del Agua en Agua García, llevan ya varios años haciéndoles llevaderos el verano a niños y padres, el primero en régimen de internado.
Los dos se distinguen por compaginar la naturaleza con el ocio, destacando ambos por la buena alimentación que reciben los niños y por el ambiente de seguridad que se vive en un ambiente que para ellos no es desconocido pero no habitual, como es la de convivir con animales domésticos.
Madre del Agua.
Esta Escuela Rural es una finca ecológica infantil que pone a disposición un equipo de profesionales especializados en el desarrollo cognitivo psicomotriz, con un horario desde las 8 y las tres de la tarde, acompañan a los niños en todas las actividades que realizan divididos en grupos y con tareas específicas para cada edad.
La finca de 5.000 metros cuadrados, situada en pleno bosque de Agua García, abre sus puertas durante los meses de julio y agosto, con el fin de ofrecer a los niños de una manera distinta de vivir la naturaleza y aprender todas aquellas actividades que, han quedado apartadas de nuestra realidad cotidiana
La Escuela Rural Madre del Agua es el lugar ideal para que los niños disfruten de sus vacaciones desarrollando todas las habilidades de la edad. Este proyecto se repite por séptima vez, con muchos de los niños que asistieron en años anteriores y que regresarán entusiasmados con la convivencia lograda, cuidando de animales domésticos como cabras, ovejas, conejos, gallinas y lechones a los que hay que alimentar, cuidar y aprender respetar. Asimismo pueden conocer como se ordeña y se hace el queso, a la vez de montan en caballo y pony, entre otras actividades
Entre los talleres que se llevan a cabo, destacan el trabajo en la huerta biológica, sembrando y cosechando frutas y hortalizas, deporte, senderismo, manualidades, educación ambiental...
La casa está dotada de cómodos salones para actividades plásticas, baños, habitación de descanso, patio de recreo, jardines, granero, comedor, además de las fincas de cultivo con una gran diversidad de frutales, muchos de los cuales estarán en plena época de recolección en verano.
Además, el centro ofrece el almuerzo especialmente diseñado con un menú equilibrado, y elaborado por dietistas que garantiza una buena y sana alimentación para los niños.
Don Leandro.
A casi 1.400 metros de altitud, en el paisaje protegido de Las Lagunetas, este peculiar alojamiento es uno de los hoteles rurales de Tenerife. Silencio y ambiente rústico son sus principales reclamos. El entorno pone el resto: naturaleza en estado puro para huir de la atascada sociedad de Tenerife.
La Casa Rural Don Leandro hace honor al nombre del padre de la propietaria, Isabel Santana, que no ha dudado en colocar un enorme retrato de su progenitor en la misma entrada para darle gracias cada día por haberle dado fuerzas para reconstruir la vieja granja familiar y convertirla en un bello alojamiento que en verano se convierte en un enorme campamento, donde los niños pueden disfrutar de todo tipo de deportes en un entorno natural, con especial dedicación a la equitación o a la bicicleta, además de disponer de una piscina climatizada, o apuntándose a alguna de las muchas actividades que Sagu y Luis preparan con sorpresa con salidas al exterior, en una finca que tiene más de trescientos cincuenta mil metros cuadrados con cientos de árboles frutales.
Además los alumnos pueden sentirse granjeros por un día cuidando de las vacas, terneros, gallinas y cabras canarias con que cuenta la propia casa
Como es de suponer, todos los productos que salen de la granja pasan después a la despensa. Aquí se come mucho y bien, a la antigua usanza: puchero, rancho, papas con costillas, queso de cabra... Tampoco hay que perderse el desayuno: un buen tentempié a base de huevos, mantequilla, leche y dulce de membrillo.
Los campamentos que se llevan realizando en los últimos siete años han tenido tanto éxito que el Gobierno de Canarias ya es habitual que organice allí varios cursillos para jóvenes alumnos. Es tanta la demanda que la Casa Rural Don Leandro organiza este año tres turnos, desde el 28 de junio al 12 de agosto, estando ya completo el segundo de ellos.