José Luis Cámara Santa Cruz
Con la llegada del verano el drama de la inmigración cobra un macabro protagonismo. Esta semana han sido cerca de 700 las personas que han llegado en cayuco al Archipiélago, entre ellas casi un centenar de menores de edad, varias mujeres y cuatro fallecidos.
Europa, mientras tanto, sigue apostando por el blindaje de sus fronteras y las medidas represivas, en las que para muchos se fundamenta la nueva Directiva de Retorno de Inmigrantes Ilegales.
En África, mientras tanto, miles de personas siguen obsesionadas con alcanzar el Viejo Continente, lo que ellos consideran como El Dorado. En los próximos meses, según apuntan fuentes de la Brigada de Información de la Guardia Civil, podrían llegar hasta las Islas el doble de los más de 3.400 inmigrantes que han arribado en el primer semestre de 2008.
Las poco halagüeñas previsiones de la Guardia Civil coinciden con las manifestaciones de responsables de Cruz Roja en Mauritania y Senegal, que han confirmado a este periódico que "en puertos como Nuadibú o Saint-Louis son miles las personas que tratan de conseguir una plaza en alguna de las decenas de embarcaciones clandestinas que partirán hacia Canarias".
Y es que diversos países africanos de la región subsahariana están haciendo frente a una severa crisis económica, debido a los exorbitantes precios de los alimentos. Esta circunstancia se ha visto agravada por la pobre base del sector agrícola en la zona y el cada vez menor sector de la población dedicado a la agricultura, debido a la urbanización del África subsahariana, afirman expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO).
Los alimentos disponibles para el consumo en las áreas urbanas se producen en su mayor parte en zonas rurales, las periferias urbanas o son importados. Según datos publicados por la FAO, en 1964 la producción total de cereales de esta región africana fue de 32 millones de toneladas, cuando la demanda no superaba los 33 millones. Sin embargo, en 1999 la demanda superó a la producción en 15 millones de toneladas, lo que elevó el número de personas desnutridas a 194 millones. Las previsiones apuntan a que en el año 2015 la escasez de cereales en la región será de 25 millones de toneladas, y el número de personas desnutridas podría llegar a los 205 millones, estima Naciones Unidas.
El consumo de arroz -el cultivo que crece más rápidamente-, por ejemplo, aumentó un 5,3% entre 1995 y 2001 en el África subsahariana, mientras que la producción sólo creció un 2%.
Al problema alimenticio hay que añadirle, entre otros, que al menos un 40% de la población urbana sufre escasez de recursos energéticos en Burundi, Ghana, Guinea y Tanzania, mientras que estos porcentajes llegan al 76 y el 72% en Malawi y Zambia, respectivamente, y hasta el 90% en algunas zonas de Etiopía.
Por si esto fuera poco, en Senegal y Mauritania la crisis de los caladeros ha dejado en la miseria a comunidades como la de los pescadores de Saint-Louis, que agrupa a más de 45.000 personas. Una situación similar afecta al puerto mauritano de Nuadibú. La ciudad, situada en la costa este de una península de unos 75 kilómetros de largo, finaliza en el Cabo Blanco, en cuya orilla occidental se encuentra La Güera, perteneciente al Sáhara Occidental. Cruz Roja Española trabaja junto con la Media Luna Roja de Mauritania en Nuadibú, donde ofrece a los inmigrantes asistencia médica, alimentos, bebida, ropa, equipos de higiene, apoyo psicológico y también la posibilidad de ponerse en contacto con sus familias, para comunicarles su paradero. Este dispositivo, que se puso en marcha en marzo de 2006, ha atendido hasta ahora a más de 10.000 personas.
Todas ellas tenían en común el mismo sueño, entrar en Europa vía Canarias. La mayoría fracasó en el intento, pero ello no impide que otros muchos sigan el desesperado ejemplo de quien se jugó la vida en el Atlántico. |