Buscando la excelencia sonora
Los profesionales de la industria cinematográfica no creen en la banda sonora perfecta
Nana García Santa Cruz
Desacierto. Ésta es la palabra que describe a la perfección la primera mesa redonda que cerraba ayer, en el espacio cultural CajaCanarias, el programa de conferencias del II Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (Fimucité). Tal vez por el desatino que tuvieron tanto los ponentes como el moderador -el fundador y presidente de Costa Communications, Ray Costa- de desviarse por completo del tema a debatir, Creando la banda sonora perfecta. Quizás porque los participantes cometieron la torpeza de olvidar la labor que realizan los traductores, convirtiendo el encuentro en un disparate sin control. Lo cierto es que una de las jornadas que más público congregó en el recinto capitalino terminó evidenciando que la perfección, en la amplitud de su significado, no existe.
Se suele decir que toda regla tiene su excepción, y en este caso tiene nombre propio, Conrado Xalabander (crítico, profesor universitario de música de cine e investigador de la narrativa cinematográfica de la música). No solo respetó los tiempos que se necesitan en traducción simultánea, sino que se encargó de recordar, tras una hora de desarrollo de la mesa redonda, que allí se iba a hablar "de música, no de industria, ni negocio".
Según las previsiones de la organización, el encuentro de ayer debía reunir a diferentes profesionales del sector cinematográfico para analizar, desde varios puntos de vista, el poder comunicativo de la música para el séptimo arte. Por una parte, asistieron agentes como Cheryl Tiano (Gorfaine/Schwartz Agency), Robert Messinger (First Artists Management) o Laura Engel (Kraft-Engel Management KEM). En el otro lugar se situaban los compositores, representados en la mesa redonda por Trevor Rabin, Ramin Djawadi. Finalmente, la producción discográfica estaba representada por José María Benítez (JMB Records), mientras que la crítica, como ya mencionamos anteriormente, vino de la mano de Conrado Xalabander.
Desde el inicio del debate hasta prácticamente el turno del público, el moderador se dedicó a hacer preguntas acerca del proceso de contratación, producción y grabación de la banda sonora de un proyecto audiovisual -planteando supuestos en la mayoría de los casos-, probablemente con el objeto de llegar a la conclusión de cómo se elabora la banda sonora perfecta. Sin embargo, gran parte de los invitados erró el motivo de su presencia en la mesa ofreciendo argumentos económicos y corporativos de su trabajo, hasta el punto que el debate se convirtió, en ocasiones, en una exaltación de su ejercicio.
El crítico de bandas sonoras Conrado Xalabander -quien solo dedica a esta actividad una hora al día- fue quien, "sin ánimo de parecer irrespetuoso", recordó a los asistentes que "es muy importante lo que están diciendo pero la música es un arte". Con ello el profesor quiso demostrar que "tiene un poder enorme de comunicación con el espectador" con lo que se convierte en "un elemento visual de las películas".
En opinión del crítico, ahí reside la perfección de la banda sonora, dado que "la música siempre gana a las imágenes". Por tanto, en su opinión, "los compositores de bandas sonoras no son compositores, son cineastas". En esto sí estuvieron de acuerdo todos.
|