Me encantan las carreras con lluvia. Ayer hubo hasta conejos suicidas compitiendo al lado de los monoplazas. En argot, una cortina de humo se utiliza para encubrir una mala situación con algo bueno (véase la eufemística ’desaceleración económica’ con el éxito de la España más futbolera). En el GP de Gran Bretaña ésto mismo ocurrió al principio. Pero frente a ésto, también existe una canción de la cantautora canaria Rosana titulada ’Tormenta de arena’, en donde existe una frase, para mí genial, que dice "no tendrás quien avale esta ruina de amor". Trasladando el amor a la Fórmula 1, hoy por hoy, a Alonso no hay quién le avale en sus ruinas de carreras, incluso la de ayer, que comenzó tan bien y acabó incluso peor que si hubiera sido en seco, un sufrimiento con su ’Arre-28’.
La pésima situación que atraviesa Fernando quedó paliada gracias a un comienzo más que esperanzador. Fue como si un sediento que vaga por el desierto (como la temporada de Alonso), de repente, se encuentra con un oásis. Pero el de esta temporada, no es un desierto cualquiera, es, tal vez, uno de los más grandes que ha tenido que atravesar. La tormenta de arena es tan densa y abundante que el Mundial se está haciendo casi eterno. Ser Alonsista este año no es difícil, es complicadísimo. Hay que quedarse con lo positivo, pues el asturiano logró hacer varias vueltas rápidas con la pista que más que de agua, parecía de hielo. Alonso es uno de los que mejor hace equilibrios cuando el resto queda en evidencia sobre el agua, como le pasa a Massa, que bajo la lluvia es un auténtico desastre. A partir de ayer al brasileño le pueden decir que es un huracán, no porque arrase en las carreras, sino porque da tantas o más vueltas que este fenómeno de la naturaleza. Y Kovalainen también fue más que decepcionante. ¿Quién avaló la llegada de este sparring finés? Seguro que Lewis Hamilton, que le habrá dicho a ’papá’ Ron Dennis que trajera a un pusilánime que le dejara pasar en seco o que en situaciones de agua se diluyera cuan azucarillo. ¿Hamilton? A pesar de haber vencido sigo pensando que es un niñato con demasiada suerte y no creo que gane el Mundial. Ya perdió el órdago que lanzó cuando dijo que iba a hacer 15 pódiums consecutivos. No, no lo ha hecho y no, no ganará el Mundial.
Por último, hay algo tan significativo como revelador, da igual lo que haga Fernando, llueva, nieve o haga calor, su ’Arre-28’ no va, y el mejor ejemplo fue ayer. No noté diferencias entre una carrera en seco y otra en mojado. Alonso volvió a acabar con esa impotencia más que patente, casi diciéndole a su Renault "¡¡arre borrico, arre!!" pero el borrico
digo, el coche, no contestaba. Toca intentar ver algo bueno en esta cortina de agua y atravesar lo mejor posible la tormenta de arena.