Arriba un cayuco a La Gomera con 4 fallecidos y 11 heridos de gravedad
Algunas de las 55 personas que llegaron con vida dijeron haber arrojado al mar más cadáveres
El presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, observa desolado el estado de uno de los inmigrantes rescatados. / carlos fernández (efe)
   
     
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Apenas unas horas después de que la cara más cruda del drama migratorio golpease por segunda vez esta semana las costas andaluzas, la tragedia de la inmigración ilegal sacudió con igual fuerza el Archipiélago. Un cayuco con 59 personas arribaba a mediodía de ayer a Playa Santiago, en el municipio gomero de Alajeró. Entre ellas, cuatro fallecidos y 11 heridos de gravedad, de los que cinco se encuentran muy graves.

Según explicaron algunos de los irregulares a efectivos de la Guardia Civil y Cruz Roja nada más arribar al puerto, la embarcación había partido de algún punto del sur de Senegal hacía dos semanas con unos 70 ocupantes. Durante la travesía sufrieron la rotura del motor, lo que hizo que la barcaza quedara a la deriva hace al menos tres días. Sin agua ni alimentos, algunos de los inmigrantes no aguantaron y perecieron, siendo arrojados por la borda por sus propios compañeros. El resto, 55 varones adultos subsaharianos y otros cuatro cadáveres fueron avistados a un kilómetro de Playa Santiago, a donde llegaron sobre las 13.00 horas en medio de imágenes dantescas.

De los 11 que se encontraban en peor estado de salud, los cuatro más graves fueron trasladados en helicóptero al Hospital de La Candelaria, dos de ellos, y otros dos al Hospital Universitario de Canarias. Mientras, dos personas más están en el centro de salud de Alajeró y cinco en el Hospital Virgen de Guadalupe de La Gomera.

Según explicó a este periódico Juan Antonio Corujo, coordinador de los equipos de respuesta inmediata de Cruz Roja, "se han vivido momentos muy duros, porque incluso los que llegaron vivos ni siquiera tenían fuerzas para moverse". Corujo indicó que no habían detectado menores entre los indocumentados, aunque en general se trataba de "personas jóvenes".

"Nos han dicho que proceden de Guinea Bissau, que se perdieron durante la travesía y que llevaban varios días sin beber agua", agregó el responsable de Cruz Roja, quien reconoció que "si no se hubieran tropezado con la isla de La Gomera y hubieran seguido algún día más a la deriva, posiblemente habrían fallecido todos".

En lo que va de 2008 han muerto 17 inmigrantes ilegales, de los que 14 fueron contabilizados en la provincia de Tenerife y tres en la de Las Palmas. El pasado año, la cifra de irregulares fallecidos durante la travesía o al llegar a Canarias fue de 39, dos más que los contabilizados en 2006.

Al lugar del suceso se trasladó el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, que en esos momentos se encontraba en el casco de Alajeró con representantes del sector primario para analizar la situación en la isla colombina. Rivero, que sumó esta tragedia a las acontecidas en las costas andaluzas, señaló que "tenemos que poner el retrovisor y mirar lo que hemos venido advirtiendo desde Canarias", y recalcó que ante estos hechos "tenemos que hacer una vez más un llamamiento a quienes tienen las responsabilidades, como son los países europeos y el propio Gobierno de España, para impulsar medidas que ayuden a atenuar este drama, a evitar que el Atlántico y el Mediterráneo sigan convirtiéndose en un cementerio".

El presidente del Ejecutivo regional destacó que lamentablemente la inmigración no ocupa las primeras páginas en los medios de comunicación, sino cuando ocurre una tragedia tan lamentable como la que ha ocurrido en nuestras costas, "y esto debe de servir para que, como ya hemos solicitado en otras ocasiones, despertar las conciencias de quienes en estos momentos pueden y deben hacer algo más para evitar el drama de la inmigración logrando compromisos con los países de origen para evitar la salida de personas que arriesgan su vida en el mar".

Esta nueva tragedia se produce sólo un día después de que la llegada de una patera a Almería conmocionase a la sociedad española por la dureza del relato de los inmigrantes que iban en ella. Como si de un mismo guión macabro se tratase, los ilegales que trataban de llegar al Poniente andaluz también pasaron varios días a la deriva y en el trayecto murieron 15 personas, nueve de ellas bebés. Unas 48 horas antes, 14 de los 37 subsaharianos que viajaban en una patera en el mar de Alborán, desaparecieron tras el naufragio de la embarcación. Trataban de llegar a la costa de Motril, en Granada, algo que sólo lograron 23. Salvamento Marítimo inició una desesperada e infructuosa búsqueda de los demás ocupantes. Las condiciones del mar convirtieron en utópica la posibilidad de hallar con vida a los desaparecidos que, como tantos otros, perecieron en el intento por alcanzar El Dorado europeo.
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