GABRIELA GULESSERIAN
PUERTO DE LA CRUZ
Una herramienta esencial para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Éste es el objetivo del Cabildo de Tenerife, invertir en salud para ahorrar en otros ámbitos. Con ese propósito, y teniendo en cuenta que las piscinas son las instalaciones más demandadas y valoradas por los ciudadanos, según la encuesta insular sobre hábitos deportivos en Tenerife, la institución que preside Ricardo Melchior puso en marcha en 2001 el Plan Insular de Piscinas.
Se trata de un ambicioso proyecto, con una vigencia de diez años y un presupuesto de 60 millones de euros, que pretende dotar a los municipios de la Isla de un espacio acuático para uso y disfrute de todos los sectores de la población. Por ello, se busca que la oferta sea variada y que comprenda, además del uso deportivo, el recreativo y el terapéutico. También incluye las reformas necesarias en las infraestructuras que están en funcionamiento pero requieren mantenimiento.
Los planes para 2011 incluyen 34 piscinas en la Isla, de las cuales 9 ya están terminadas, 6 en ejecución, y 4 adjudicadas o en proceso de adjudicación. "Cuando termine este mandato nos quedará menos de la mitad del programa y la intención es llevar a cabo todas las instalaciones", declara el consejero insular del Área de Deportes, Dámaso Arteaga.
Actualmente el Norte de la Isla cuenta con cuatro de estos espacios, ubicados en Puerto de la Cruz, Los Silos, Buenavista e Icod de los Vinos, el último en construirse. Pero de cumplirse los objetivos insulares, en 2010 se sumarán Tacoronte, Santa Úrsula y La Orotava, cuyas construcciones ya han sido adjudicadas; La Matanza, que está "prácticamente finalizada", a la espera de pequeños remates, y la de La Guancha, cuya licitación ha quedado desierta.
En el caso de La Orotava, proyecto adjudicado recientemente a la UTE Canaragua, y La Guancha, la iniciativa es aún más amplia, ya que las piscinas forman parte de un complejo deportivo que también dispondrá de gimnasio, salas de actividades y canchas para pádel y squash.
Proyecto ambicioso.
"El de la Villa es el proyecto más ambicioso de la zona norte", declara Dámaso Arteaga. En este sentido, el responsable de Deportes del Cabildo subraya que para estos dos últimos casos se ha optado por una nueva fórmula: la concesión de obra pública para la explotación del servicio durante un periodo de 35 años. Básicamente, explica, "se pretende que se brinde un servicio público a través de un particular. La Administración fija unos parámetros que garanticen la prestación del servicio a los ciudadanos y establece los márgenes de beneficio". El inversor privado "participa en los riesgos de la inversión y en la gestión de la instalación".
Financiación.
La financiación de cada piscina se hace de manera conjunta entre el Cabildo, que aporta entre el 65 y el 75% del presupuesto, y los ayuntamientos, que costean el resto. No obstante, este porcentaje se modifica en el caso de La Orotava, en el que la Corporación insular aporta el 50,9% y el Consistorio el 16,96%, mientras que el 32,14% restante corre a cargo de la concesionaria.
La tipología de las piscinas depende "de las necesidades de cada municipio", apunta Arteaga, aunque la mayoría corresponde al tipo 2, denominado básico polivalente, que comprende la creación de dos espacios acuáticos. Concretamente, es una instalación cubierta, con una piscina de 25 x 21 metros diseñada para albergar diversos programas, como natación de enseñanza, recreación, relax, mantenimiento, terapéutica e iniciación. La segunda tiene carácter lúdico y está dotada con elementos de agua, chorros y cascadas con profundidades de 0,15 a 1,40 metros y rebosadero superficial.
Las piscinas de este tipo consumen 450 metros cúbicos de agua y requieren un tratamiento físico y químico específico. La normativa a este respecto es muy exigente con las condiciones de temperatura del agua y del ambiente.
Para determinar las necesidades en cada zona, el Cabildo encargó a una empresa un diagnóstico de las instalaciones existentes y su uso, un análisis de la población y su potencial crecimiento, y de las necesidades de cada localidad. De este modo, se agrupó la demanda por comarcas.
Reformas.
Además de la construcción de estas instalaciones, la administración insular ha contribuido a financiar las mejoras necesarias en determinadas piscinas, como la de Puerto de la Cruz y Los Silos, las únicas que tienen un largo de 50 metros, cuya construcción fue anterior al plan. En la ciudad turística, las reformas se llevaron a cabo en el vaso de la piscina olímpica, además de mejorar la pintura exterior del edificio principal y del resto de las instalaciones del complejo. En el municipio silense, los trabajos se ejecutan actualmente e incluyen el vaso principal y el de chapoteo, además de las instalaciones de recogida, filtración y tratamiento del agua.
En cualquier caso, al margen de inversiones más o menos importantes, ningún esfuerzo económico, recursos y empeño que quieran dedicar las administraciones a este tipo de proyectos resulta suficiente cuando el propósito que se persigue es mejorar la salud y la calidad de vida de los vecinos.