La miel de la Isla, amenazada por una extraña mortandad en las colonias de abejas
LUCÍA G. LIÉTOR
SANTA CRUZ
Dónde están las abejas? Muchos tinerfeños se habrán hecho esta pregunta al pasear por parajes de la Isla, rodeados de vegetación, y se hayan percatado del reducido número de estos pequeños insectos velando las flores.
¿Han realizado una barbacoa con sus familiares y amigos, en algún sendero habilitado para este fin en Tenerife, y, por primera vez en mucho tiempo, han almorzado tranquilos sin que las abejas merodearán por sus alimentos?
Tal vez no se hayan parado a reflexionar sobre estos pequeños detalles, pero como ya Albert Einstein predijo que "si las abejas comenzaran a desaparecer, a la Humanidad le quedaría pocos años de vida". Las abejas han sido desde la Antigüedad vinculadas con lo divino. Los antiguos egipcios las relacionaron con la diosa Isis; en consecuencia que las abejas mueran, es augurio de malas noticias. Muchos interrogantes circulan en torno a la progresiva reducción de la población de abejas, sin embargo, la respuesta exacta a la desaparición masiva de estos insectos en Tenerife aún se desconoce.
Es turbador percatarse de que más del 70% de las colmenas de los apicultores de Tenerife se han perdido, y más, teniendo en cuenta que el 80% de las especies vegetales con flores dependen de las abejas para ser polinizadas, lo que constituye un importante sostén del ecosistema. La hipotética desaparición de las abejas pondría en peligro todas las cosechas, la productividad de los cultivos sería menor y por consiguiente el alimento disminuiría de forma alarmante.
Tenerife
En la Isla, el sector apícola está compuesto aproximadamente por 600 apicultores, que observan alarmados cómo miles de abejas de sus panales mueren día a día, por causas que aún desconocen.
Para hacerse una idea, cada apicultor puede tener una media de ocho o diez colmenas, como mínimo, y cada una de ellas puede tener una capacidad de 70.000 u 80.000 abejas. Con estos datos resulta más fácil entender la preocupación de los apicultores por sus cultivos. Hoy en día más del 70% de los panales de cada apicultor ha ido desapareciendo a lo largo del año.
El sector apícola de la Isla, en mayor o menor medida, está sufriendo grandes pérdidas por la imparable mortandad que asola a las abejas. La muerte de millones de abejas no sólo está creando grandes daños económicos, sino que está perjudicando la biodiversidad de la plantas y de los cultivos. La producción de la miel tinerfeña es el factor que más desfavorecido se encuentra en estos momentos.
Gracias al ofrecimiento de un apicultor de la Isla de visitar el estado de sus colmenas, DIARIO DE AVISOS ha tenido la oportunidad de contemplar, en primera persona, el insignificante número de abejas que formaba cada panal. A la vez, pudo corroborar el bajo rendimiento de estos insectos en la producción de miel y de polen. El apicultor nos expuso los problemas que el sector está sufriendo y declaró que diariamente cogía con sus manos grandes cantidades de abejas muertas de sus colmenas.
La Casa de la Miel ha tomado medidas, y ha enviado muestras de abejas autóctonas al centro de referencia mundial, Centro Regional Apícola de Marchamalo, en Guadalajara, para su análisis. La iniciativa tiene como principal finalidad conocer con base científica si el problema, conocido mundialmente como síndrome del despoblamiento masivo o del colapso de la colonia está afectando también a las Islas Canarias. El director de la Casa de la Miel, Antonio Bentabol adelantó recientemente que "aunque de momento no hay constancia de esta enfermedad, estamos precavidos". Por su parte, los expertos apícolas tinerfeños barajan la posibilidad de que la alta mortandad se deba a un mal funcionamiento, en el tratamiento de la varroa, un ácaro que lleva afectando a las colmenas tinerfeñas desde hace varios años, y que se alimenta de las abejas cuando se encuentran en estado larvario.
Otras posibles causas
Los abejeros de la Isla se debaten entre múltiples factores con el fin de averiguar cuál es el desencadenante de tantas muertes. La única solución lógica que han encontrado es que la desaparición de las abejas está provocada por la acción conjunta de diferentes factores que afectan negativamente a estos insectos. El cambio climático, las altas temperaturas de este año, el frío del invierno, los cambios de temperaturas bruscos, el temprano marchitar de las flores repercuten en que las abejas carezcan de néctar para producir miel y polen.
Un sólido agente negativo lo constituyen los incendios, que año tras año se desencadenan en la isla de Tenerife, calcinando a su paso numerosas colmenas.
Insecticidas con productos químicos, semillas modificadas genéticamente, avances tecnológicos, radiaciones de teléfonos móviles, antenas de alta tensión, estrés por todos estos factores e incluso abducciones de extraterrestres son algunas de las hipótesis barajadas como posibles desencadenantes. Muchas de estas teorías no tiene ninguna base que las respalde científicamente.
La incorporación de abejas de otros países como Asia e Italia ha influido notablemente en las actuales circunstancias. Hongos, ácaros y parásitos de procedencia extranjera se han introducido en la Isla a través de estos insectos, infectando a las abejas autóctonas. Todos estos factores se suman al evidente envejecimiento que está padeciendo el sector agrícola. Cada día la edad de los apicultores es mayor: 50, 60 y 70 años, y son pocos los jóvenes que se incorporan al colectivo. Los apicultores tinerfeños hacen hincapié en que cada vez hay más cemento y menos terreno para los asentamientos apícolas. Una frase formulada por un apícola resume esto: "Las abejas no liban cemento, liban flores"
Problema mundial
No sólo en Tenerife se sufre la despoblación de las abejas, países enteros como España, Estados Unidos, Perú, Argentina, Francia, entre muchos otros, están en estado de alerta por el denominado ’Síndrome de Desabejamiento de las colmenas’. España ha dado con una solución que, al parecer, paliará la infección en las panales.
Siete años de investigación en el Centro Regional Apícola de Marchamalo, en Guadalajara, han dado como resultado que el Nosema Ceranea, es el causante de las múltiples muertes de abejas en todo el mundo. El mencionado centro de investigación es en la actualidad un laboratorio de referencial mundial en este ámbito. Se trata de un parásito de origen asiático que no sólo está incidiendo en la despoblación, sino también en el descenso de la producción de colmenas. Afecta a los ejemplares más adultos, dejándolos indefensos. Un mecanismo de defensa impide que vuelvan a sus colmenas, dejando los panales prácticamente vacíos. Sólo la abeja reina y las crías raramente se ven afectadas.
El asesor de investigación del Centro Regional Apícola de Marchamalo dio a conocer hace poco el hallazgo de un antibiótico denominado fumagilina, que estaba dando excelentes resultados en las colmenas tratadas de España. Un control y seguimiento global de los panales tratados, junto con este antibiótico, han conseguido que la producción de miel de las colmenas se dupliquen casi un 50% y ha permitido la recuperación de muchos paneles infectados. El tratamiento costará un euro por colmena al año.
En EE.UU., la Universidad de Columbia afirma que el verdadero causante de estas muertes se debe a un un virus conocido cono Virus Agudo de la Parálisis de Israel (IAPV).
Recomendaciones
Los expertos apícolas recomiendan a todo el mundo que compren miel de producción local para reforzar el sector apícola, cultiven flores y plantas autóctonas en los jardines o balcones de sus casas para a-traer a las abejas, y que incluso se formen en el tradicional arte del apicultor.