La Consejería sostiene que la decisión última de este acuerdo compete al centro académico
SARAY ENCINOSO
SANTA CRUZ
La educación asiste esta era a una de las reconversiones más profundas de su historia. Los tiempos están cambiando y con ellos, la esencia de una enseñanza que está redefiniendo muchos de sus pilares. La relación entre el universo académico y la sociedad es uno de los aspectos que más está incidiendo en la nueva geografía docente. Una realidad que se está dejando sentir con fuerza en los nuevos retos de la formación superior. Uno de los últimos que se ha planteado la Universidad de La Laguna es convalidar la formación profesional por créditos de una titulación. Esta novedad, que aún está en fase de estudio y negociación con la Consejería de Educación, se contempla ya en "el real decreto de acceso a la enseñanza superior que se presentó en la Conferencia Nacional de Política Universitaria" y al que el Gobierno canario, "salvo matices concretos, ha dado el visto bueno".
Este acuerdo, en el caso de que se materialice, competerá a la comunidad autónoma y a la institución. "Es decisión implica, sobre todo, a la universidad, que es quien convalida" y, de momento, existe "mucha predisposición por parte de los dos centros canarios" para que esto ocurra. Así lo explicó ayer a DIARIODEAVISOS el director general de Universidades del Ejecutivo regional, Juan José Martínez, quien aclaró que en estas emergentes políticas educativas también se contempla la posibilidad de intercambiar "experiencia laboral" por créditos universitarios. "Se están abriendo nuevas posibilidades para mejorar el acceso a la enseñanza superior" en todo el país. Unas vías que "tienen su origen en el Espacio Europeo de Educación Superior" pero que implican "una regulación básica a nivel nacional".
Todas estas medidas indican que "los modelos avanzan hacia una flexibilidad absoluta y las universidades del Archipiélago tendrán que estar preparadas" para enfrentarse a un momento plagado de transformaciones. Además, estas iniciativas ayudarán, a juicio de Martínez, "a captar alumnado" en un momento en el que los índices nacionales revelan una caída en cifras que no encuentra fronteras en el mapamundi español. Unos aumentos de estudiantado que se verían reflejados en la financiación básica de las universidades canarias, ya que el Ejecutivo la pondera en función de este número y el grado de experimentalidad de las facultades.
Propuesta.
A todas estas propuestas se une una reforma contundente en las rutas de entrada a la formación superior a nivel estatal. No solo está en pleno debate el diseño de la prueba de acceso a la universidad (PAU), sino que además se prevé establecer una vía para mayores de 25 y otra para las personas que sobrepasen los 45. Fórmulas todas ellas que pretenden que la universidad pase a formar parte activa a lo largo de toda la vida.
"La idea es que la gente entre en la universidad una y otra vez para seguir formándose", auguró Martínez. Un futuro que, de convertirse en presente, contribuiría a mejorar la relación entre las instituciones y la sociedad.
Crisis.
Dentro de todo este entramado minado de variables, la crisis económica es otro factor que podría incidir en el auge o descenso de universitarios. Para el director general de Universidades, "históricamente las épocas" dominadas por el decaimiento financiero "se han correspondido con un incremento de matrículas en todo el sistema educativo". Este incremento tiene su explicación en que "el acceso a puestos de trabajo es más fácil en momentos de expansión económica y muchos jóvenes se incorporan antes al mercado laboral".
Más previsión.
Para que las universidades puedan mutar hacia el modelo que se desprende de la Convergencia Europea, el Gobierno ha destinado, además de los más de 1.300 millones de euros hechos públicos ayer, 75 más a repartir entre las universidades para "dar solución a las demandas de infraestructuras". No obstante, la Consejería establecerá directrices a la hora de asignar la inversión de este capital: "Definiremos criterios a la hora de decidir en qué tiene que usarse el dinero teniendo como directrices los metros cuadrados y el tipo de titulación".
De esta manera, "se podrán dimensionar" los inmuebles y "establecer criterios más razonables a la hora de priorizar distintas alternativas", porque "hay que ser más eficientes con los recursos". Con todo este capital -que se concretará en los contratos programa de las universidades a final de mes-"los recursos que tienen los centros son suficientes para afrontar la transición al Espacio Europeo de Educación Superior", prometió Martínez.
Además, existe la necesidad de que la ULL y la ULPGC establezcan más sinergias y potencien la fusión de sus recursos. Una vertiente para conseguir esto es promover "titulaciones interuniversitarias", opción que ya se ha empezado a estudiar con ahínco y que encuentra su reflejo en el panorama universitario nacional e internacional. El mundo está caminando a una velocidad inusitada y las instituciones de docencia superior tienen que hacerlo a la par.