PORTADA
Tenerife
Metropolitana
Norte
Sur
Islas
La Palma
La Gomera
Lanzarote
Política
Economía
Nacional
Internacional
Sociedad
Gente
Entrevista
El Avispero
Ciencia y ecología
Sucesos
Cultura
Agenda
Deportes
Fútbol
Baloncesto
Polideportivo
Motor
Lucha canaria
OPINIÓN
SERVICIOS
Hemeroteca
Portada en PDF
Televisión
Programación recomendada
Páginas Amarillas
Páginas Blancas
Callejero
Sudoku
UTILIDADES
El tráfico en Santa Cruz
TEIDE RADIO

ME PAGAN POR ESTO
Canarias como daño colateral
ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ

Busco una expresión mayúscula, pero no la encuentro. Al final (y no al principio, como debe ser) recurro a los viejos maestros y elijo una frase habitual en los textos de Josep Pla: "Esto es una cosa tremenda, formidable". Efectivamente. Vivimos momentos periodísticamente tremendos, formidables, vergonzosos. No nos quejemos: disfrutamos de un palco magnífico desde el que otear el descrédito definitivo de la profesión. La bancarrota moral del oficio. Y por favor, nada de excusas: los responsables somos los propios periodistas. Los más viejos podrán sonreír con un ápice de piedad. El mismo Pla añadiría un mohín despectivo, tal vez. Pero yo no tengo donde meterme mientras sopla la tramontana o maduran las lechugas o acaba esta guerra incivil. Por otra parte tengo sueño. Un sueño asqueado por las pesadillas de la vigilia. Todos nos estamos equivocando. Y nos estamos equivocando porque se ignora a los lectores, a los anunciantes, a la misma realidad. Se ignora todo salvo la egolatría más estomagante e idiotizadota o la cuenta de resultados o, para ser más precisos, la relación entre la cuenta de resultados y los fondos públicos.

Creo que todo el mundo sabe en esta profesión cuál es la opinión de un servidor sobre los editoriales del periódico El Día. Entre el señor José Rodríguez y yo existe un viejo contencioso. Pero se me antoja alarmante que una institución pública y representativa (el Cabildo de Gran Canaria) esté estudiando una moción para condenar urbi et orbe la línea editorial del periódico El Día y a su propietario. No entiendo que haya periodistas que aplaudan y aun jaleen semejante sandez. Una iniciativa de esta naturaleza puede poner en marcha un mecanismo perverso. ¿Qué impide que en el futuro otra institución pública, en Tenerife pongamos por caso, repruebe ceñudamente a otro medio de comunicación, verbigracia, grancanario? Las páginas más infames del periodismo español contemporáneo las ha escrito y publicado El Mundo: la basura ignominiosa con la que se pretendió alimentar y sostener una conspiración alrededor de los atentados terroristas en la estación de Atocha en 2004. No recuerdo, sin embargo que a ningún socialista se le ocurriera presentar en el Congreso de los Diputados una propuesta de reprobación del diario que dirige Pedro J. Ramírez. En un régimen democrático las instituciones públicas no están para condenar a los medios de comunicación, por repugnantes, estúpidos o denigrantes que resulten sus pronunciamientos editoriales o su discurso ideológico. Por lo demás quisiera señalar una circunstancia que, incluso desde un punto de vista meramente fáctico, dificulta condenar una línea editorial: El Día (el diario más vendido de Tenerife y sucesor de un gran periódico isleño, La Prensa) no tiene una línea editorial. Me explico someramente. El autor de los editoriales de El Día actúa más como un articulista de excepción que, propiamente, como un editorialista. Vocifera sus insultos, guanajadas e insensateces, pero ni las invectivas más sucias ni las chifladuras más estratosféricas configuran una línea programática que ordene informativamente el periódico. Lo resaltaba la pasada semana Juan Manuel Bethencourt. Años lleva el editorialista martirizando al personal con su pueril pretensión de que se suprima el apócope Gran en el nombre de Gran Canaria, pero en su propio diario se utiliza todos los días. A los redactores de El Día (en El Día, disculpen ustedes, trabajan buenos periodistas) no se les instruye para que en una rueda de prensa de la CEOE de Tenerife, por ejemplo, le pregunten a José Fernando Rodríguez de Azero:

- ¿Y usted está por la desaparición del Gran y la soberanía de Canarias o es un cipayo del poder colonial español?

Pues no. Y esa higiénica decisión de mantener compartimentos estancos entre las soflamas editoriales y la sintaxis de la redacción denota una innegable astucia. Porque si los pronunciamientos editoriales de El Día se transmutasen en principios activos en el trabajo diario de la redacción, si se pretendiera coercitivamente que la redacción de un periódico moderno se transformara en la redacción de un periódico doctrinario, la organización saltaría por los aires y en el diario, como tal producto, se desintegraría con una velocidad vertiginosa. Solo en ocasiones muy concretas (aunque ciertamente notables y a veces cruciales) la manifestación editorial guía la actividad informativa cotidiana. Ocurrió, por ejemplo, con la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Pero la distancia actual entre las obsesiones, cafradas y cuchufletas de los editoriales y el producto informativo final resulta mayor que nunca. Uno entiende perfectamente (y comparte sin ambages) el hastío y la indignación de ver sistemáticamente agredida una isla, una sociedad o unas instituciones, pero las condenas institucionales resultan un camino al menos democráticamente discutible, cuando están las tribunas públicas y los tribunales de justicia.

Al otro lado germina arteramente una tentación. Una tentación aterradora. Es sano, es justo, es benemérito criticar con todo rigor las actitudes xenófobas y pleitistas o, más sencillamente, recusar la retórica del insulto como un ataque intolerable a la convivencia democrática. Pero la tentación consiste en emplear esta denuncia so capa de mezquinos y calculados fines políticos. Forjarla como una espada en la lucha político-mediática que sacude el Archipiélago y que se agravará aun más en los próximos años y clavarla hasta la empuñadura. Esta tentación ofrece un devocionario muy sencillo. Consiste en proclamar, faltaría más, que El Día ha sido, es y será el portavoz de ATI y, más particularmente todavía, que El Día es el gramófono particular del presidente del Gobierno autonómico. Esta grotesca falsedad puede caer en territorio abonado en Gran Canaria. Gracias a nuestro maldito desconocimiento mutuo (alimentado por pleitistas de todo pelaje durante décadas) sospecho que en Gran Canaria, desde hace muchos años, muchos conciudadanos creen que los titulares del diario de la avenida Buenos Aires se dictan desde la sede de Coalición Canaria en Galcerán. Y eso es radicalmente falso. Es evidente que El Día mantuvo durante mucho tiempo una fructífera entente cordial con lo que representó ATI en los años ochenta y principios de los noventa en Tenerife. Pero tales relaciones iniciaron su deterioro, precisamente, cuando se comenzó a articular Coalición Canaria dentro de los sistemas y subsistemas del poder político, presupuestario e institucional de la Comunidad. La misma naturaleza de un periódico de ámbito casi insular, la puesta en marcha de la televisión autonómica, la pecaminosa participación de una clase política grancanaria en los gobiernos coalicioneros como parte de un proyecto general y otros factores, sumados a la muy particular identidad psicológica, cultural e ideológica del propietario del periódico, han conducido las relaciones entre El Día y los nacionalinsularistas tinerfeños a la actual situación. En sus editoriales se zahiere habitualmente a diputados, senadores, consejeros o concejales de la CC tinerfeña. Se denuesta el falso nacionalismo de Coalición, se trata a sus cargos públicos como tahúres y/o buhoneros, se declara muerto y putrefacto el proyecto político que comenzó a gobernar Canarias en 1993 y se tacha de ineptos o traidores a Manuel Hermoso y Adán Martín. Curioso altavoz de ATI es este, que incluye, entre sus advertencias, una muy concreta a Paulino Rivero: si el presidente del Gobierno no se planta en Naciones Unidas antes de 2010 para solicitar la independencia, nos habrá usted defraudado para siempre. Y actuaremos en consecuencia.

La resurrección, en este espeluznante contexto, del fantasma de El Día como portavoz de ATI, con el objetivo prioritario de desgastar la figura de Paulino Rivero en Gran Canaria - y last but not least, la de José Manuel Soria ante su propia parroquia- es un acto de una irresponsabilidad cívica inaudita. Mancomuna como coautores del mismo discurso al periódico y al presidente del Gobierno, sobre una falacia que jamás se explica, y al ser el periódico en cuestión el más comprado en Tenerife, sugiere sibilinamente una relación de simpatía, siquiera pasiva, entre miles de tinerfeños y semejante atrocidad, por no recordar que los tinerfeños votaron mayoritariamente a CC en las elecciones autonómicas de 2007. En definitiva representa una repuesta pleitista (estilizadamente pleitista) al pleitismo que supuestamente denuncia, construida a partir de la feroz determinación de aniquilar una carrera política o, al menos, desacreditar el mandato presidencial hasta reducirlo a polvo. Si el resultado es una región con una unidad rota, enfrentada intestinamente y carente de proyecto común se entenderá como un daño colateral. Eso es lo que ocurre en una y otra orilla: la frívola asunción de Canarias como daño colateral.

Recuerdo un viejo relato alemán, protagonizado por un excursionista que siempre llegaba tarde. Sus amigos se pasaban el día divirtiéndose en un hermoso bosque, pero siempre llegaba tarde, muy tarde, cuando comenzaba a atardecer. Todos se sentaban a contemplar el espectáculo de la luz que huía por el poniente, las sombras cobrando espacio, los colores difuminándose tenuamente en la hora final, tibia y acogedora. El gandul llegaba entonces y se sentaba en silencio sobre una piedra y compartía el dichoso éxtasis de sus compañeros. A pesar de todo llegaba en el mejor momento. Chicos y chicas, niños y niñas del oficio, hemos llegado tarde, muy tarde, pero pueden tomar asiento en cualquier tonique, que está a punto de comenzar el anochecer del periodismo en vivo y en directo. Recuerden, eso sí, que aquí tenemos una hora menos. Ah, la colonia.
MÁS Política

"El secretario regional del PP debe ser una persona de consenso y representativa" Ver artículo
Cargos de CC se citan con NC para sondear una reunificación Ver artículo
Cerca de 200 personas se manifiestan en Las Palmas por la Ley de Dependencia Ver artículo
Canarias como daño colateral Ver artículo
Alarcó asegura que no habrá dinero estatal para obras hidráulicas en la isla de Tenerife Ver artículo
 
Viciomotor.es
DEPORTES
 
OPINIÓN
 
TELEVISIÓN

Cine Asalto al distrito 13

Recomendamos Minuto y resultado

   
 
  Volver Arriba artopinion.jsp | Imprimir Artículo | Articulo Mediano B | Fotonoticia | Artículo pequeño | Articulo Mediano
© 2009 Canavisa diariodeavisos.com Aviso legal | Sugerencias