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"El Bachillerato de Canarias es el más restrictivo de toda España"
El presidente de la Sociedad de Estudios Clásicos vislumbra una crisis de vocaciones en el futuro

Jorge García denuncia que el número de alumnos determinará qué asignaturas optativas se impartan en los centros. / da

SARAY ENCINOSO
SANTA CRUZ



La educación lleva demasiado tiempo convertida en víctima de un sinfín de ’enmiendas’ que, con atuendo legislativo, no han dejado de desestabilizar el devenir de la enseñanza en una España repleta de comunidades con amplia potestad en este ámbito. Así, la reciente aprobación del currículo que regulará el Bachillerato en Canarias ya ha despertado un cúmulo importante de contradicciones en parte de la comunidad educativa que han pasado "sin pena ni gloria" en un inicio de curso intenso. Ya a finales del curso pasado, el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras, el de Biólogos, el de Economistas, la Asociación de profesores de Latín y Griego en Canarias (Insuale) y la Sociedad Española de Estudios Clásicos instaron a la Consejería docente a replantear una decisión que, consideraban, hipotecaba la competitividad y la formación de la sociedad canaria.

Los meses pasaron "y nadie recibió" a estos agentes sociales. El resultado de todo ello fue la aprobación del currículo por el Gobierno de Canarias y "la gestación del Bachillerato más restrictivo de todo el país". Jorge García, miembro de Insulae y presidente de la Delegación Canaria de la Sociedad de Estudios Clásicos de España, no tiene dudas al respecto. La decisión gubernamental impedirá la diversidad de la enseñanza y constreñirá la educación de una manera drástica. Pero, ¿cómo ocurrirá todo esto?

El decreto que regula el nuevo Bachillerato en las Islas plantea una etapa educativa con tres vías -Humanidades y Ciencias Sociales, Artes y Científico Técnico- en la que la formación se divide en asignaturas obligatorias, de modalidad y optativas.

En este último grupo se insertan materias como "Economía, Biología, Geología, Dibujo Técnico, Latín o Griego". Sin embargo, García está convencido de que "la mayoría de los centros no podrá incluir toda la oferta" y encuentra muchas razones para argumentar su tesis. Por cada "35 alumnos Educación concede ocho horas de optativas o, lo que es lo mismo, dos optativas diferentes que tendrán que elegirse entre las vías de Bachillerato existentes". A ello se une que debe haber "un mínimo de doce personas para que la asignatura se imparta". El hecho de establecer números enteros y no porcentuales mina de incertidumbre el destino educativo de unas islas en las que se optó por diversificar la oferta con muchos centros dada la ordenación del territorio. Y es que la consecuencia más directa de esta normativa será que muchas materias "dejen de impartirse en los centros pequeños", que son "altamente frecuentes" en el Archipiélago y muchos profesores tendrán que reconvertirse para impartir las llamadas materias afines. Un problema que encuentra connotaciones negativas si se centra en el profesorado pero que es, sobre todo, "una auténtica pérdida de la oferta educativa" derivada de un "drástico recorte económico a cargo del Gobierno".

"En vez de acercar la educación, se pone medidas disuasorias", comenta incrédulo García. Esta exigencia "discrimina claramente a los institutos de baja matriculación", es decir, discrimina "geográficamente" y atenta contra muchos de los objetivos marcados en la Estrategia de Lisboa.

Este documento, que señala las metas que los países miembros deben cumplir para garantizar la competitividad y el éxito, incide en la necesidad de "reducir al 10% el abandono escolar entre los 18 y los 25 años". Esta premisa se torna clave para el avance de la ciudadanía y, según los datos recogidos por la sociedad que García preside, Canarias ya suspende. "En 2006 las Islas contaban con un 32,6% de abandono prematuro; el año pasado se incrementó hasta el 34%". Esta cifra encuentra otra igual de triste en el fracaso general de la educación en la comunidad, que se establece en "un 38%". Unas realidades que, a juicio del experto, pueden incrementarse con facilidad tras dar el visto bueno a un bachillerato con demasiados obstáculos. Si a ello se une que"según el ConsejoEconómico y Social, en el 95% de los trabajos en Canarias no se exige titulación", es evidente que estudiar sigue perdiendo ’atractivo’ y refuerza la crisis educativa que ya vive este país y, especialmente, esta comunidad.

Semipresencial.

Para intentar paliar estas carencias, la Consejería de Educación "ha permitido que se oferten materias por la modalidad semipresencial a aquéllas personas que no puedan matricularse en sus centro de alguna de las asignaturas elegidas". Algo que implicaría un traslado que, en las islas no suele ser cómodo ni acostumbra a ser un aliciente para el estudio en un alumnado que no ha llegado a la madurez. Además, "eso en la práctica significa que si en la opción presencial se destinan 4 horas a una optativa, en la semipresencial sólo serán dos". El resto sería por la web "en centros que cuenten con aula virtual", como ya se hace en los bachilleratos nocturnos, "donde el alumnado sobrepasa la mayoría de edad". A juicio de Insulae, y del resto de entidades que exigen "un debate sobre el Bachillerato en Canarias", las instrucciones marcadas no sólo no resuelven la actual crisis de las ciencias consideradas tradicionalmente como básicas, sino que las emergentes -como la Economía- o las tradicionales (Latín yGriego), se sitúan en el mismo nivel de desconocimiento. Todo esto, por supuesto, tiene su incidencia en la educación superior, la que en teoría ha de enfocarse desde esta etapa educativa. El dilema que se vive estos días en las universidades de muchas comunidades -y al que la ULL no ha sido ajena- encuentra una base en reformas que empiezan mucho antes. Para García, el deterioro comienza a verse ya en Primaria, continúa en Secundaria y llega a su culmen en Bachillerato. Quizás tenga algo que ver, piensa, que "en 1991 se destinará a la educación del Archipiélago el 6,13% del Producto Interior Bruto (PIB) y en 2007 fuera el 4,23%". Situaciones que son difícilmente comprensibles en tiempos "de crisis", donde "la formación valdrá más" y será mucho más importante para propiciar la reconversión y el avance hacia tiempos mejores, augura.

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