‘Cho Vito’ y ‘Seña Juez’
Los vecinos del poblado, que ayer debían desalojar antes del derribo, lloraron de alegría tras la llamada de su abogado: “La juez lo suspendió”
Dos vecinas de Cho Vito se abrazan emocionadas tras conocer la decisión cautelar del Juzgado sobre sus casas. / fran pallero
   
     
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ESAÚ HERNÁNDEZ
CANDELARIA

La juez lo suspendió”... Montse lo dijo muy bajito, en el momento más tenso del día. Tras escuchar por su teléfono móvil, en boca del abogado de los vecinos de Cho Vito, que el poblado marinero no se iba a derribar, de momento, ya que el juzgado Número 2 de lo Contencioso Administrativo de Santa Cruz de Tenerife, había aceptado el recurso de apelación y ordenado la suspensión parcial del derribo. Montse sabía que no le hacía falta gritar, solo la sonrisa que empapaba de alegría sus ojos tristes fue suficiente para que todos la creyeran.

Y entonces, la alegría desató otro tipo de gritos (puede escucharlo en www.diariodeavisos.com), y la emoción virtió las lágrimas dejando escapar toda esa rabia acumulada durante quince años, el tiempo que lleva el poblado amenazado por la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente, que tenía previsto, hasta ayer -día en el que había ordenado el desalojo- derribar  20 de las 31 viviendas de Cho Vito y no 23, pues las notificaciones de Costas que los vecinos tuvieron que ir a buscar el lunes al juzgado porque no se las dieron, se repiten.

Allí descubrieron que la sentencia que ordenaba el derribo permitía recurso de apelación, algo que no se nombraba en la nota informativa que dos trabajadores de Costas acompañados de la Guardia Civil pegaron en el barrio; sin firma, sin fecha y sin decir qué viviendas estaban afectadas. El mismo papel apareció antes en el tablón de anuncios del Ayuntamiento de Candelaria “sin que se avisara a los vecinos, que es su obligación”, le recriminaron ayer los vecinos al alcalde, Gumersindo García (PSOE), que apareció por Cho Vito casi media hora después de que acabara la rueda de prensa, cuando la mayoría de periodistas ya se había marchado, cumpliendo con la promesa que le había hecho a los vecinos. DIARIO DE AVISOS fue testigo de una visita tensa; ya de lejos, los vigías vieron venir al alcalde, igual que en la rueda de prensa pillaron a los antidisturbios observando los accesos al poblado para controlar a los vecinos cuando las palas entraran en Cho Vito, trauma previsto para el martes y, de momento, suspendido.

Mientras “Sindo”, que es así como lo llaman los vecinos que dicen conocerle “desde que era chico”, se acercaba, todos quedaban en morderse la lengua, en tratarle de usted “porque es el alcalde de todos los vecinos de Candelaria” y en dejar hablar a su portavoz, Tomás González. Pero a muchos les costó no increparle, no indignarse e incluso decirle: “Sindo, no eres mi alcalde, porque eso no se consigue solo en las elecciones, hay que ganárselo y no lo has hecho”. Todos están de acuerdo; de hecho, durante la rueda de prensa González le recriminó el haber dicho “que lo de Cho Vito era un problema de cinco o seis familias” y mostró todos los sobres con las papeletas que el Partido Socialista había enviado al poblado, con nombre y apellido del destinatario, en campaña electoral. Había una treintena, “estos eran el número de vecinos que tenía entoncesCho Vito”. Acabaron en la basura.

La mesa de la rueda de prensa  pasó a  mantener vasos de vino de Arafo, aceitunas y un poco de chorizo, para que los vecinos picasen algo mientras vigilaban. En un instante se convirtío improvisada oficina de reunión entre el portavoz, el alcalde... y todos los vecinos, que los encerraron en un círculo. “¿Quieres una cerveza?”. “Agua”. “Te la pongo yo, para que veas que no te enveneno”. Le achacaron que no pusiera a su disposición los locales para almacenar sus pertenencias, como ordenaba Costas, y su firma en el documento que autorizaba el derribo. García se defendió alegando que el Gobierno canario le había obligado antes a desclasificar el suelo y que no podía enfrentarse a una sentencia... Entonces, sonó el teléfono.  Los vecinos presentarán el lunes, papeles con los que intentarán demostrar que son más de seis las casas que son única vivienda; las que se salvaban del derribo. El alcalde se comprometió a ayudarles. Además, presentarán documentos que demuestran que muchas de las casas están construídas antes de la Ley de Costas y un estudio con el que asegura que el poblado existe desde 1950. Todo ello podría dejar en pie a Cho Vito, si convencen a Seña Juez.     
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