PORTADA
Tenerife
Metropolitana
Norte
Sur
Islas
La Palma
La Gomera
El Hierro
Lanzarote
Política
Economía
Nacional
Internacional
Sociedad
Gente
El Avispero
Ciencia y ecología
Sucesos
Cultura
Agenda
Deportes
Fútbol
Baloncesto
Polideportivo
Motor
Lucha canaria
OPINIÓN
SERVICIOS
Hemeroteca
Portada en PDF
Televisión
Páginas Amarillas
Páginas Blancas
Callejero
Sudoku
UTILIDADES
El tráfico en Santa Cruz
TEIDE RADIO

RETIRO LO ESCRITO
Cho Vito
ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ

Los habitantes de Cho Vito han cometido múltiples errores fatales: no disponen de cantidades millonarias en sus cuentas corrientes, no han contratado a abogados que te cobran hasta por expeler una barroca ventosidad en tu presencia, no pueden telefonear al móvil de un consejero o, siquiera, de un responsable técnico de la Dirección General de Costas. Los habitantes de Cho Vito, por tanto, estaban sentenciados, y ayer se ejecutó la sentencia. Soy de los que piensa que debe hacerse cumplir la ley de Costas, pero que cumplirla en este archipiélago de ínsulas baratarias resulta algo similar a prohibir la mierda en un gallinero. Y en los gallineros hay quícaras indefensas y gallos con espolones dorados. Los ayuntamientos canarios han autorizado hasta anteayer la construcción de mamotretos turísticos al mismo borde del mar y han tolerado la autoconstrucción hasta extremos delirantes. Tanto los ingresos municipales por licencias como la negligente indiferencia ante la autoconstrucción son producto de la nula voluntad planificadora de las corporaciones locales. Aún hoy los municipios isleños que están dotados de un plan general de ordenación urbana representan una minoría exigua en una intrincada selva de normas subsidiarias que cumplen la función de parches a favor de compromisos tolerables y espúreos intereses particulares. La falta de urbanismo ha ido de la mano de la falta de urbanidad. Una vez culminada la destrucción de Cho Vito -rechazada estúpidamente la posibilidad de una moratoria temporal, por ejemplo- es hora de que el alcalde de Candelaria, Gumersindo García, en cuyo flamante blog no se registra una palabra sobre este desgraciado conflicto material, proporcione una solución inmediata a los que en este poblado tenían su única residencia. García dispone de suelo y de constructores, aunque a menudo se antoja lo contrario: son el suelo y los constructores los que disponen de él. Y a continuación se abre un periodo de apasionante espera hasta que la Dirección General de Costa y sus heroicos técnicos comiencen a derribar, con la misma determinación legalista, hoteles y mansiones que se alzan en el dominio marítimo terrestre público a lo largo de toda la cementífera costa de Tenerife. Por ejemplo, no sé, el chalet de un probo empresario turístico en el Sur de la Isla cercano a un hotel de cinco estrellas y un cometa. Yo, por si acaso, me he buscado una silla para esperar sentado.
MÁS Opinión

De garbanzos, salmones y Cho Vito Ver artículo
Cho Vito Ver artículo
Ser nacionalista Ver artículo
Breña Alta Ver artículo
Sobre la libertad de expresión Ver artículo
 
Viciomotor.es
DEPORTES
 
OPINIÓN
 
TELEVISIÓN

Cine Destino final **

Recomendamos Diario de... Bebés en venta

   
 
  Volver Arriba artopinion.jsp | Imprimir Artículo | Fotonoticia
© 2009 Canavisa diariodeavisos.com Aviso legal | Sugerencias