La demolición, sin permiso de obras, estudio ambiental y de seguridad, según los afectados
ESAÚ HERNÁNDEZ
CANDELARIA
"¿¡Que esto es seguro para los vecinos?! ¿¡Con la gente caminando por aquí saliendo y entrando!? ¿¡Si a alguna de estas personas le pasa algo quién se hace cargo?!... La responsable de la Dirección General de Costas no supo contestar a las preguntas que ayer le hacía el teniente de la Guardia Civil encargado del operativo para el derribo del barrio de Cho Vito, por lo que el alto mando decidía al mediodía detener la demolición hasta que la Dirección General de Costas le presentara por escrito que los trabajos no suponen ningún riesgo para los afectados que quedan en este poblado
La responsable de los trabajos aseguró a los propietarios de la única vivienda en pie a la entrada del poblado marinero -por ser la única residencia de esta familia- que no era necesario ningún permiso de obra para actuar en dominio público y que los trabajos no suponían ningún peligro, algo que no compartió el teniente, que decidió no asumir el riesgo con niños, familiares y vecinos entre escombros y una enorme pala a unos diez metros de la casa, a la que había provocado, al derribar la vivienda de al lado, una grieta en la terraza.
Un desperfecto que fue denunciado en el cuartel de la Guardia Civil a las seis de la tarde. El abogado de los vecinos, Eduardo Silgo, afirmó que "Costas no tiene ni licencia de obra, ni estudio de impacto ambiental ni estudio de cargas" para determinar cómo se puede tirar una casa sin afectar a la de al lado. "Si se para la obra queremos saber por qué y hasta cuándo", manifestó el letrado.
Los trabajos, que deben terminar antes del día 30, se reanudaron ayer a primera hora de la mañana y volvieron a provocar un corte en el suministro eléctrico. Esta vez los operarios no rompieron ninguna canalización de agua, como el primer día, dejando sin luz ni agua hasta la noche. Recién entrada la tarde de ayer se suspendió la demolición hasta nueva orden.
"Guantánamo".
Fue solo entonces, tras parar el derribo, cuando la veintena de operarios comenzó a bajar vallas para acordonar la casa y de paso crear un pasillo, hasta el fondo del pueblo, desde otras escaleras que bajan para entrar a Cho Vito por el bar Casa Genaro y es que la entrada principal se derribó el primer día, y desde el martes al mediodía una doble valla y el control de la Guardia Civil impide la entrada desde la otra playa. Queda alguna entrada más que los vecinos prefieren no usar para hacer las cosas de espaldas a los guardias, pese a las dificultades a que se enfrentan para acceder a su poblado. "Esto parece Guantánamo, solo nos faltan los monos naranja", comentó un vecino. También aprovecharon para tapar la terraza de Casa Genaro, casi el ultimo reducto -si no fuera por la terraza privada de un concienciado vecino- que ofrecía vistas a Cho Vito a todos los lugareños, amigos, curiosos y medios de comunicación que la ocupaban desde primera hora de la mañana.
"Esto es solo para evitar que entren aquí", dijo a uno de los operarios la responsable de Costas. Otra valla más, vigilada por un guardia de seguridad, tapó el pasillo y para transitarlo desde Costas se le ordenó a Montse, la propietaria de la única casa que queda en la entrada, que confeccionara una lista de las personas que quiere dejar pasar por este acceso. Montse se negó a esta coacción de su "libertad", hecho que denunció en el cuartel de la Guardia Civil junto a su abogado.
Contra la Constitución.
Otra de las libertades que se coartan es la de prensa. Todavía ayer, a este diario le impidieron la entrada a Cho Vito para cumplir con su labor. La Guardia Civil volvió a coartar el derecho a la información de los ciudadanos y a la libertad de expresión de los vecinos de Cho Vito consagrada en la Constitución. El teniente alegó motivos de seguridad, a lo que DIARIO DE AVISOS preguntó si no se garantizaba esa seguridad a los vecinos que quedaban dentro. Minutos después él mismo paró la obra.
Desde la Subdelegación del Gobierno, ante una nueva queja de este diario, se respondió que solo las recibía de este medio, el único que había expresado su descontento a las fuerzas de seguridad. Pero no era cierto: la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias (UPCC) expresó en un comunicado que "ha recibido múltiples quejas por el comportamiento de algunos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que impidieron y obstaculizaron su labor profesional en el seguimiento informativo del desalojo de Cho Vito". " Fotoperiodistas, redactores y operadores de cámara de diversos medios de comunicación fueron apartados de la zona por integrantes de la Guardia Civil, cuando no había razones objetivas para ello. Estos profesionales, que cubrieron informativamente la tensa mañana, sufrieron diversas situaciones que nada tienen que ver con el respeto al derecho a la información de los ciudadanos, y que ejercen en los trabajadores de la comunicación", denuncia el sindicato de la comunicación.
Para la UPC merece especial mención el obstaculizar "la posibilidad de tomar imágenes a fotoperiodistas y operadores de cámara de distintas televisiones, con unas vallas con malla tupida" que ayer impidieron la entrada de este medio cuando entraban y salían los vecinos.