LA COLUMNA
El gran acuerdo de Marruecos con la UE
MANUEL IGLESIAS
Hay una tendencia histórica en Canarias a ignorar lo que sucede en torno al vecino país de Marruecos y muchas veces las informaciones solo se mueven alrededor del litigio que mantienen con el Frentre Polisario y el desarrollo de las estrategias de Estado en torno al Sahara, pero se olvida que se trata de un país que tiene una gran actividad en otros muchos aspectos y que, ocurra lo que ocurra con ese territorio, es nuestro vecino geográfico más inmediato y lo que allí sucede puede tener repercusiones importantes para nosotros.
No se ha hablado mucho de ello, pese a su relevancia geopolítica para el Archipiélago, pero para esta semana está previsto que la Unión Europa firme un importante estatuto de asociación avanzada con Marruecos, país que pasará a disfrutar de un marco privilegiado de relaciones políticas, económicas y sociales y se beneficiará de determinados programas comunitarios.
En el año 2000, Marruecos estableció con las instituciones europeas un acuerdo de asociación y desde entonces viene desarrollando una estrategia de aproximación a Europa y ha solicitado a la UE este estatuto avanzado, que será rubricado coincidiendo con el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores.
El acuerdo es muy variado y complejo y contiene muchos aspectos en los cuales se cruzan los intereses canarios. Incluye un estudio conjunto, de cara al año 2013 (que está a la vuelta de la esquina), sobre el posible acceso de Marruecos a una relación privilegiada en la circulación de personas y mercancías, dentro de una política regional y de cohesión con la UE con los países vecinos. No harán falta cayucos: los marroquíes y sus productos llegarán en avión o barco, normal y legalmente.
Recoge la aspiración marroquí de poner en marcha un mecanismo conjunto con la Administración europea para elaborar un catálogo de disposiciones legislativas y reglamentarias con el objetivo de integrarse en el mercado interior de la UE. Se prevé también la conclusión de un acuerdo de libre cambio muy profundo, diversas acciones en materia de cooperación económica, social y energética y mejorar las conexiones marroquíes con la red transeuropea de transporte marítimo, aéreo y terrestre. Con todo ello, Rabat busca llegar a un nuevo marco con la UE que la aproxime más al entorno sociopolítico europeo que al inmediato africano.
Contiene este documento la celebración de cumbres bilaterales, reuniones ministeriales, y acuerdos de cooperación variados. Además, se anuncia que se reforzarán los vínculos entre organizaciones de la sociedad civil y entidades territoriales y se fomentará la presencia de Marruecos en programas de investigación y educación. Se manifiesta asimismo la intención de que empiece a colaborar de manera inmediata con la Agencia Europea de Seguridad Aérea, el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, las oficinas europeas de cooperación judicial y policial (Eurojust y Europol) y las agencias de Medio Ambiente y Seguridad Marítima.
Si tenemos en cuenta de que estamos hablando del vecino de al lado y de que las aspiraciones marroquíes dentro de la UE cuentan desde hace años con el apoyo de España, junto a Francia -su principal referente- y Portugal, en Canarias parece lógico, no preocuparse, pero si al menos ocuparse de los riesgos -que los hay- y de las oportunidades -que las hay también- de este nuevo contexto de relación de Marruecos con la UE. Seguir ignorando y minusvalorando lo que sucede aquí al lado, cuando las cosas van avanzando fuerte y rápidamente entre Rabat y Europa, no parece la línea política más inteligente.
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