VÍCTOR GARRIDO
SANTA CRUZ
Corren malos tiempos para la economía canaria. La crisis mundial ha afectado, sobre todo, a los sectores inmobiliario, turístico y bancario. Además, otros pilares económicos del Archipiélago están sufriendo las consecuencias de este fenómeno; y el subsector de flores y plantas ornamentales -60 millones de euros en 2007, el tercero más importante desde el punto de vista de las exportaciones- tampoco es una excepción.
En la década de los ochenta, numerosas empresas de floricultura constituidas por capital extranjero se asentaron en las Islas, atraídas por sus inmejorables condiciones climáticas, una mano de obra barata y expecializada, y unas extraordinarias posibilidades de negocio gracias a unos costes de transporte razonables. Codo con codo con los cosecheros isleños, lograron consolidar los cultivos de palmera canaria, rosa, cica, sterlitzia o protea como un referente en los mercados nacional y europeo.
Ahora la situación ha cambiado, tal y como explica para DIARIO DE AVISOS el director gerente de la Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas Vivas de Canarias (Asocán), Antonio López. Los costes de producción se han multiplicado debido, principalmente, a las mejoras sociales y el aumento salarial de los jornaleros, así como por la subida de los carburantes (hasta un 40% en el último año), que han disparado los costes del transporte hasta la Península.
Huida a África.
La nueva situación ha provocado que el capital extranjero haya decidido trasladar sus producciones a nuevos enclaves en el norte de África, donde la presión fiscal es mucho menor, los salarios son extremadamente bajos (el sueldo por una jornada completa en estos países equivale a media hora de trabajo en Canarias), y donde los costes de transporte, a pesar de la mayor lejanía, son equiparables gracias a una política de flete de aviones.
De esta manera, importantes empresas productoras como Valleflor o Feldhaus han cerrado sus invernaderos en el último año, y para los próximos meses se esperan nuevas bajas en el sector.
Pero el "gran reto" está aún por llegar. 2009 será el año crítico para los cosecheros canarios, tal y como apunta el propio presidente de Asocán, Lennart Loven. Las razones: la crisis inmobiliaria y los ajustes presupuestarios de las administraciones públicas, fruto de la recesión internacional.
"Todavía para este año 2008 la gente tenía guardado dinero en el cajón. Pero ahora muchas edificaciones se han paralizado -y, por consiguiente, sus zonas ajardinadas-, y las grandes partidas financieras de los ayuntamientos y otras corporaciones para la mejora de las zonas verdes van a sufrir severas reducciones; con lo cual 2009 se perfila como el reto a superar", explica Loven.
Ahora bien, no todo son nubarrones en el horizonte. Subraya el director gerente de Asocán que los cultivos canarios de flores y plantas siguen gozando de una alta consideración en el mercado internacional -un dato significativo, dado que el 70% de la producción anual se destina a la exportación-. "Tenemos un amplio mercado asegurado, pero ahora toca movernos, participar en el mayor número de ferias de promoción -como Iberflora, celebrada la pasada semana en Valencia- y ejecutar acciones destinadas a copar todo el consumo local", indica López.
Precisamente, éste es otro de los objetivos clave de los cosecheros canarios: cubrir toda la cuota de mercado interior. "Actualmente, apunta Lennart Loven, está entrando mucha flor extranjera en Canarias. Aquí hay un mercado, y nosotros debemos ser autosuficientes y abastecer con nuestras producciones al menos el 80% del mercado local".
Medios sí, ayudas no.
La consejera regional de Agricultura, Pilar Merino, lo tiene claro: "Hay que dar menos subvenciones y apoyar más al sector dotándole de medios para facilitar promocionarse y oportunidades de negocio". Las ferias como Iberflora son la plataforma ideal y este año, el Gobierno regional ha corrido con los costes del stand canario.
No obstante, la Consejería tiene otras líneas de trabajo, como la negociación con Europa de mejoras en las ayudas del Posei (Programa de Opciones Específicas por la lejanía e Insularidad ), campañas relacionadas con los seguros agrarios y, sobre todo, ejercer presión para que España, previa aceptación de la Comisión Europea, atienda a las demandas de los cosecheros y sufrague el 100% de los costes del transporte hasta la Península.
Eduardo Gayón, dueño de Orquidario Lycaste, lo certifica de forma rotunda: "O la Administración Central se implica con nosotros o los productores canarios vamos a pasarlo muy mal".