IV CONGRESO DE COALICIÓN CANARIA
Rivero: "Estoy orgulloso de la madurez que pone hoy de manifiesto Coalición"
El presidente dedica su arenga a un canto al nacionalismo y a una llamada a la responsabilidad
El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, ayer. / efe
   
     
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T. F. D.
LAS PALMAS



"Estoy orgulloso de mi partido, de Coalición Canaria, de la madurez que ha adquirido y que pone hoy de manifiesto". Así arrancó ayer su intervención el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, quien prefirió obviar el balance de gestión gubernamental para el que estaba citado en aras de un discurso cargado de nacionalismo, así como de una llamada a la responsabilidad política de los presentes.

Rivero dio la razón ayer a quienes lo consideran el más nacionalista de los presidentes del Ejecutivo regional aportados por CC. Estuvo contundente y hasta mitinero, tanto a la hora de reclamar orgullo y valor para los suyos como para exigir compromisos futuros. Dijo el que fue alcalde de El Sauzal que las críticas de los presidentes insulares y la votación sobre la gestión del actual presidente de CC, José Torres Stinga, habían sido ya una suficiente dosis de autocrítica, pero que ahora tocaba hablar de futuro.

Y ese futuro de Coalición Canaria pasa, según Rivero, porque sus dirigentes den respuesta "a 183.000 desempleados, a los que temen ser los siguientes en perder el empleo, a los que buscan una vivienda digna, a los que temen por sus pensiones y sus ahorros, a los que no entienden por qué hay tanto dinero público para salvar a la gran banca...". Resumió el presidente anunciando que "los próximos tres años son de incertidumbre, y a esos es a los que hay que darles respuesta".

La exposición de Rivero, que no requirió de los papeles que llevaba consigo, continuó recordando que el nacionalismo de CC es "responsable, útil y capaz de darle a Canarias lo que necesita, ahora más que nunca: estabilidad, sosiego y responsabilidad".

"Los de aquí".

Fue entonces cuando Rivero expuso que "todo lo que pueda hacer una empresa de aquí no lo haga una de fuera", a la par que presumía del desfondamiento de las críticas a la política de su Gobierno de priorizar el empleo de los residentes o controlar la demografía para la salvaguarda de la calidad de los servicios públicos. Retornó entonces Rivero a la llamada al orgullo nacionalista, al punto que detalló que "nos falta dar la cara en el bar, en la asociación, en la empresa...".

A estas alturas del discurso, Rivero insistió en "la gran responsabilidad que tenemos los nacionalistas canarios", y que dicha responsabilidad se debe orientar hacia la sociedad: "Ahora preocupan las cosas básicas, y hay que adoptar medidas partidarias para ayudar de verdad al tejido productivo canario, al empleo residente, a las pequeñas y medianas empresas, a la mejora de la educación y la sanidad".

El final del discurso, pronunciado con vigor y energía, aludía al trabajo, "mucho trabajo. Los discursos son fáciles; hacen falta hechos, compromisos y respuestas. Necesitamos unidad y responsabilidad para abordar los retos de la gente".

Y sin embargo, la respuesta de los compromisarios presentes en el Auditorio Alfredo Kraus no correspondió a la arenga. Por supuesto, hubo ovación con la gente de pie, pero no se detectaba entusiasmo. Sobre todo en las numerosas filas de CC en Gran Canaria.

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