OCTAVIO HERNÁNDEZ
¿Educación identitaria? ¡Tírale gofio!
Recientemente, un amigo me contó la siguiente anécdota. Su hijo de tres años, con algo de fiebre, se despertó en la noche diciendo muy asustado que había una ballena en la habitación. Los padres lo llevaron a su dormitorio, pero como el niño seguía señalando una ballena, emularon que vencían al mamífero marino en singular batalla. En medio de la refriega verbal, el niño se arrancó con un: "¡Tírale gofio!". La ballena provenía de Pinocho, de Walt Disney, película animada que había visionado ese día. Pero esa frase defensiva y arrojadiza, dirigida a su madre: tírale gofio, mamá, ¿de dónde había salido?
En el reciente Congreso de Coalición Canaria se apela a la necesidad de producir una "educación identitaria". Salvando la ignorancia del redactor de la ponencia sobre la propia negligencia de sucesivos gobiernos de CC, que después de realizar un intensísimo trabajo desarrollando "contenidos canarios" los metieron en un cajón, es interesante abordar la ausencia de realidad en la pretensión de cultivar una determinada identidad canaria mediante la institucionalización de una "educación identitaria".
Frente a esta pretensión "nacionalista" se alzan los power-guanches. ¿Cómo? ¿No conoce a los power-guanches de Chigüesque TV? Circulan en Youtube. Son un grupo de tinerfeños comunes y corrientes que defienden las islas convirtiéndose de vez en cuando en guanches entamarcados dotados de poderes especiales. Para los adultos son un divertido ejercicio cinematográfico de chistosa ironía, pero para los niños son algo muy real. En el orden semiótico o semiológico, los power-guanches son una potente metáfora de la socialización cultural en nuestros días. En un episodio de la serie, los power-guanches se enfrentan a un calamar gigante y entre las armas de destrucción masiva utilizadas por nuestros héroes está la "¡nube de gofio!". He aquí el origen del "tírale gofio".
La reflexión sobre la identidad canaria enfrenta hoy desafíos de comprensión importantes. El propio concepto es totalmente anacrónico en un medio de cultura audiovisual y telemática que abstrae el eje espaciotemporal que tradicionalmente aislaba las sociedades, culturas e identidades de grupos humanos o comunidades moldeándolos con rasgos propios y endocéntricos. En esta sociedad audiovisual los power-guanches, que son la adaptación sincrética de los power-rangers, a su vez la versión norteamericana de 1993 de los Super Sentai creados por la compañía Toei en Tokio en los setenta, se enfrentan en la memoria de un niño canario a una ballena creada en el año 1939 por Walt Disney en California. Casi hemos dado la vuelta al mundo y abarcado tres cuartos de siglo.
Esta fenomenología de la construcción de elementos culturales que se incorporan y contextualizan en la creación de identidad merece ser muy tenida en cuenta cuando intentamos abordar neologismos como Halloween en Canarias. Halloween se ha construido culturalmente de la misma manera que los power-guanches y sus nubes de gofio. Es una celebración sincrética que no puede excluirse de la identidad canaria porque expresa un rasgo secular de nuestra historia y experiencia cultural como comunidad: el disfraz, la dicotomía uniforme-multiforme. Halloween es una secuencia más junto al Carnaval o las romerías, en la caracterización de una identidad autonegada, una huida o ruptura de identidad más propia de nuestra gente que la reivindicación identitaria, que probablemente tiene su origen en un deseo de unificación e integración, adscripción o asimilación de los distintos grupos e identidades de poblamiento tras la Conquista, y en la presión coercitiva asociada a la colonización de las islas y la sucesión autoritaria en la modernidad española, traspasada por la Inquisición.
La reflexión sobre la globalización y su impacto en las identidades culturales seculares parece muy actual y al uso de discursos nacionalistas, pero ¿es tan actual? Relacionado colateralmente con los power-guanches, tenemos la polémica lingüística generada hace ya algún tiempo por Maximiano Trapero al atribuir un origen francés al tradicional etnónimo isleño. Guanche provendría del francés antiguo guanche, guenche, sustantivos del verbo ganchir, guenchir, gauchir, etcétera, que también lo relacionan con el concepto de gancho, en el sentido de curvo, torcido, pues el término significaba la acción de esquivar, torcer, evitar. La hipótesis de Trapero recibió un aluvión de críticas. Es cierto que el guanche francés podría dar lugar al guanche canario como al gaucho argentino, significando habilidades físicas contrastadas, pero existe referencia a un pueblo Guancheri o Guanseri en Al-Idrisi y León El Africano para describir una tribu bereber, lo mismo que para gaucho hay una etimología del mapuche caucho entre otras. Habría, por tanto, etimologías indígenas anteriores a las versiones europeas de ambos términos.
Pero, con la misma precaución, resultaría tremendamente empobrecedor descartar la valiente y reveladora hipótesis de Trapero, e incluso puedo mencionar un nominal Gervasius Guenche en un texto normando de 1204, semejante a nuestro apellido Guanche. Al margen, extremadamente llamativa es la discusión en sí, porque ambos etnónimos, guanche y gaucho, podrían justificar su origen tanto en conquistadores como en conquistados, en invasores como en invadidos, como resultado de la globalización atlántica medieval y renacentista.
La identidad de un grupo humano está atravesada por la plasticidad de sus relaciones e influencias, por la lectura de los propios y ajenos códigos culturales cuya creación puede abarcar largos períodos pero cuya lectura, siguiendo a Hans Georg Gadamer, es siempre actual para el receptor, actualizada y ubicada por el momento y contexto de lectura, no por el de creación. Una educación identitaria pretendidamente basada de manera exclusiva o excluyente en la recopilación de las relaciones endo e intra canarias y en códigos propios o endémicos como base para establecer la separación cultural entre nacionales y no nacionales sería tan empobrecedora como reprender al niño de nuestra anécdota por disfrutar de los power-guanches en Youtube o por disfrazarse de Halloween, que son productos culturales de contexto canario tan válidos como sus referentes sincréticos de los antiguos indígenas guanches o la tradición del Carnaval, referentes que a nadie se le ocurriría desvincular de la más genuina identidad canaria. Si se reprueba estos neologismos es por su alteridad, por su origen marcadamente externo, pero ¿y si lo otro es en realidad también parte de lo nuestro? ¿Acaso muchos de los elementos culturales etiquetados como de identidad canaria no resultan ser de factura exocanaria trasplantada a las islas y mixturada en ellas?
Más allá de esta reflexión, la pifia de la educación identitaria en la ponencia de Coalición Canaria es la pifia política de su propia indefinición ideológica y ausencia de respuestas veraces respecto a la realidad que viven y padecen los canarios y canarias de carne y hueso en las islas de hoy y en el mundo de hoy. Forma parte del parapeto o el simulacro levantado por los dirigentes de CC en su último Congreso para eludir su propia crisis y agotamiento de partido. Como sugerencia, para no tirarles gofio, propondría, en primer lugar, que se dejen de monsergas y se rescate el magnífico trabajo de "contenidos canarios" en la enseñanza, abandonado durante años por sus propios promotores desde el gobierno "nacionalista"; en segundo lugar, señores de CC, ¿por qué no se dedican a jugar con otras cosas? O llamo a los power-guanches.
|