ARTURO TRUJILLO
La presidencia RUP, una oportunidad única
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Hace unos días, el presidente de la Región de Guayana entregaba a Paulino Rivero el testigo que le acredita para ejercer la presidencia de la Conferencia de Regiones Ultraperiféricas (RUP) durante los dos próximos años. Una muy buena noticia. Sobre todo porque nuestro presidente va a tener la ocasión de aprovechar esos dos años para defender e intentar buscar soluciones, tanto ante la Comisión Europea como del Consejo de Ministros, a los problemas que realmente preocupan a estas regiones. Y aunque soy consciente de que la contribución de la Unión Europea ha sido determinante en el desarrollo económico y social de las RUP (Azores, Madeira, Canarias, Reunión, Guadalupe, Martinica y Guayana), también lo soy en cuanto a que todavía quedan muchos temas pendientes de resolver. Al tratarse de regiones calificadas como frágiles, el alejamiento de los territorios continentales los convierten en acreedores de tratamientos diferenciados y específicos en el marco de la política de cohesión territorial. Por lo tanto esta es, como he dicho, una ocasión única e inigualable para nuestro presidente. A lo largo de los dos próximos años deberá recabar ante las instituciones europeas y los estados miembros, los apoyos necesarios para que aumente aún más la presencia de estas regiones en Europa, con la importancia que esto tiene para este tipo de territorios y, sobre todo, para conseguir algo que es aún mucho más importante, una mayor sensibilidad europea sobre la realidad de estos territorios.

Y si de verdad creemos que esa sensibilidad europea puede existir, sería muy lógico que en la metodología de trabajo de la presidencia de las RUP se incorporasen algunos asuntos que para estas regiones, en general y para Canarias, en particular, tienen un valor extraordinario. Entre otros, por ejemplo, el que se refiere a la conectividad aérea y marítima de estos territorios y su extensión continental. Porque creo que las RUP muy poco podrán desarrollarse mientras no se acorten las distancias, mientras no se acerquen entre ellas, con la Europa continental y con el resto del mundo.

Una buena parte de este camino ya está recorrido. En el mes de mayo pasado, el Parlamento de Canarias admitió a trámite una Comunicación del Gobierno que, bajo el título genérico de "Canarias ante el futuro de las Regiones Ultraperiféricas de la Unión Europea" plantea, entre otras cuestiones, la necesidad de favorecer el establecimiento de nuevas líneas de transporte entre esos territorios y los países vecinos. Creo que esta comunicación aún no ha sido debatida en pleno, pero confío en que se lleve a cabo antes de finalizar el actual período de sesiones. Este tema también fue abordado el pasado mes de octubre en Guayana, durante la celebración de la XIV Conferencia de Presidentes de Regiones Ultraperiféricas de la Unión Europea. Por tanto, este es un tema que deberá estar en la agenda de la presidencia de las RUP. Y ampliar su ámbito de aplicación hasta la necesaria fluidez que debiera aplicarse a las comunicaciones entre las RUP y otros países distintos a los que pertenecen. Porque esto fomentaría las relaciones con los países vecinos y, sobre todo, con aquellos con los que, tradicionalmente, se vienen desarrollando importantes proyectos comerciales. Las RUP, por tanto, están obligadas a reivindicar y reforzar este planteamiento, ya defendido por Canarias ante la Unión Europea, y exigir el aumento de recursos comunitarios, a través de herramientas como los Fondos Estructurales (Feder), o el programa Interreg III-B, para que puedan ser destinados a compensar los costes adicionales en los transportes y para el lanzamiento de nuevas líneas, tanto marítimas como aéreas.

Por último, hay otro asunto que preocupa mucho a estas regiones, ya que les afecta muy directamente, pero que, por la complejidad del mismo, permanece estancado. Me refiero al viejo contencioso sobre la delimitación de las aguas territoriales. Y aunque no estoy muy seguro de que el marco de las RUP sea el adecuado para su solución, creo que al tratarse de un tema que afecta a todos estos territorios sí podría ser elevado por Paulino Rivero a la consideración de la próxima conferencia que, por cierto, se celebrará en nuestras islas. Sinceramente, desconozco el grado de dificultad que existe para solucionar este controvertido tema. Pero sí sé que es inadmisible que la zona marítima de los territorios insulares siga expuesta a los vaivenes de la política exterior de los estados limítrofes. Porque el retraso en solucionar este problema lo único que produce es un deterioro en las buenas relaciones que actualmente existen con los estados vecinos, al tiempo que incrementa los problemas políticos cargándolos, además, de un intenso contenido emocional nada favorable para el necesario bienestar de esas alejadas regiones.
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