La Agencia Española de Meteorología registra temperaturas por debajode la media en las Islas y augura un invierno duro
SARAY ENCINOSO
SANTA CRUZ
Los gurús del cambio climático llevan años presagiando una intensa crisis en la forma actual de vida. No se han cansado de sostener que la transformación de las condiciones meteorológicas atentará, incluso, contra los pilares sobre los que se ha construido el Estado del Bienestar. Ahora, cuando el clima sobrepasa ciertos límites, muchos piensan que este fantasma es el responsable. Sin embargo, no todo es atribuible al augurio avalado por gran parte de la comunidad científica. El frío ha acampado en toda España y no se ha olvidado de Canarias pero "esta situación no tiene nada que ver" con esta popular doctrina que tantos debates ha suscitado a su paso.
Es cierto que "este otoño ha sido el noveno más frío desde 1965 en todo el país" y el primero desde 1993 pero, en opinión de Irene Sanz, la delegada territorial en las Islas de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), "un hecho aislado como éste no puede atribuirse a la crisis climática". Los registros "han constatado que realmente el descenso de las temperaturas ha sido acusado". Además, muchos días "el viento ha contribuido a que la sensación térmica haya sido más baja". Las comparativas no dejan lugar a dudas: "Si se tiene en cuenta la temperatura media registrada desde 1971 hasta 2000, este otoño ha sido "entre muy frío y extremadamente frío" en Tenerife. Esta nomenclatura quiere decir que durante estos meses las temperaturas se han ’quedado’ por debajo del valor mínimo registrado durante el período de referencia.
En todo este cambio ha contribuido notablemente el comportamiento del mes de noviembre, que se ha convertido en el sexto más frío en los últimos 48 años en toda España, indicó Sanz. El resto del otoño ha ayudado a que finalmente las temperaturas medias en cotas bajas en las Islas hayan estado sobre los 19,9º, en la Península sobrelos 9,1 y en Baleares en 14,3. Cabe destacar que, no obstante, ello no ha impedido que entre el 29 y el 30 de noviembre se establecieran nuevos registros de temperaturas mínimas en puntos muy alejados del país, entre ellos, el sur de Tenerife.
Esta diferencia de comportamientos que se ha extendido por toda la geografía española encuentra un espejo en el Archipiélago, donde la disparidad entre una isla y otra continúa siendo una variable interesante a tomar en cuenta. La Aemet ha comprobado que Tenerife ha acusado un otoño más duro que el resto del Archipiélago. Gran Canaria, por su parte, también ha sido un escenario "muy frío" en relación al promedio de las últimas décadas, algo que también acusa La Gomera. Esta situación, sin embargo, no se repite en Fuerteventura, Lanzarote, La Palma y El Hierro, donde esta estación está siendo "normal". "Las islas centrales están siendo las más afectadas".
En relación a las precipitaciones, no se puede decir lo mismo: la tendencia no ha sido al alza. Si se toma el mismo indicador -el período comprendido entre 1971 y 2000- Gran Canaria, Fuerteventura, La Palma y La Gomera no han sufrido lluvias más intensas de lo normal. En El Hierro han escaseado; Lanzarote ha sido la isla "más húmeda", y Tenerife ha variado entre la normalidad de gran parte de la isla y la falta de agua en el sur. Las expectativas para los próximos dos meses - "que no pueden evitar tener un alto grado de incertidumbre"- son a la baja: "la tendencia es que el índice de lluvias esté por debajo de lo normal desde 1981 y la temperatura subirá algo pero se espera que sea inferior a otros inviernos", explicó la responsable.
Más grados.
A pesar de que este año el frío parece arreciar en todas las ciudades españolas, los expertos tienen claro que las temperaturas seguirán subiendo como efecto del cambio climático. En el Archipiélago, esta tendencia hará que en 2100 las temperaturas máximas puedan subir algo más de 4º y las mínimas unos 3. Esta realidad se materializará si no hay novedades en el consumo y las energías renovables no lideran el progreso. "Se trata del peor de los escenarios: todavía queda la esperanza de que cambie el estilo de vida", aventuró Sanz. Si el mundo decide evolucionar guiado por las directrices de la sostenibilidad, el calentamiento no se frenará, pero este incremento oscilará "entre uno y dos grados".
Los científicos ya están convencidos de que el mercurio les dará la razón, lo que aún no tienen claro es cómo evolucionarán las lluvias. "La precipitación es una variable mucho más difícil de predecir, aunque en principio se cree que mermarán", indicó Sanz. Todas estas transformaciones están contribuyendo a intensos cambios en el clima. Aunque la designación es proclive a llevar a engaños, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el año 2008 está a punto de convertirse en el décimo más cálido desde 1858, fecha desde la que se cuenta con registros climáticos.
Esta realidad corrobora la existencia, cada vez mayor, de situaciones extremas. A juicio de los autores del último informe de la OMM, en estos 12 meses "la extensión del hielo marino se ha reducido durante la temporada de
fusión hasta alcanzar el segundo nivel más bajo desde que comenzaran las mediciones por satélite en 1979. Además, muchas partes del mundo han acogido fenómenos climáticos extremos, entre ellos inundaciones, sequías graves y persistentes, tormentas de nieve, olas de calor y de frío". Escenarios que han quedado recogidos en la historia gracias a los avances de una ciencia que pronostica un futuro nada alentador.