Los dos centros juntos destinan 4.800 metros cuadrados y sólo son superados por Extremadura
SARAY ENCINOSO
SANTA CRUZ
La educación universitaria lleva toda una década buscando la fórmula perfecta para homogeneizar su esencia. Esta reforma -que no ha podido sortear las dudas que han nacido en el seno de la comunidad estudiantil- recoge en su ideario la profunda intención de ensalzar el protagonismo de las instituciones de docencia superior. En tiempos donde se acusa a los centros de vivir a espaldas de la sociedad, los máximos dirigentes académicos han coincidido en la imperiosa necesidad de potenciar la actividad investigadora para erigirse como bien capaz de prestar un servicio público. En Canarias, estas críticas han latido durante años, encontrando muchas veces datos en los que apoyarse. Uno de ellos lo pone de manifiesto el informe La Universidad Española en Cifras 2008 -publicado por la Conferencia de Rectores (CRUE)- sobre el estado de los centros públicos.
En él se descubre no sólo que las dos universidades estén a la cola en recursos invertidos en investigación sino que, en consecuencia, el Archipiélago es la comunidad con menos instalaciones destinadas a esta actividad después de Extremadura. Concretamente, en el estudio se especifica que los dos centros apenas destinan, entre la Universidad de LaLaguna (ULL) y la de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), 4.800 metros cuadrados a servicios técnicos de investigación, institutos o centros de esta índole. Este espacio supone un un 2,34% de los 205.006 metros cuadrados que dan cobijo a la formación universitaria en las Islas. En todo el mapamundi español, es el País Vasco la comunidad que más tiene en cuenta -si se estima la variable de las infraestructuras- la investigación en las universidades. La región ha materializado esta apuesta dedicando 141.838 metros cuadrados, un 23,50% del total. Cabe destacar que en población, Canarias y el País Vasco se asemejan hasta el extremo: ambas dan cobijo a algo más de dos millones de personas, según la reciente actualización hecha por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Distribución
Además, sin contar los inmuebles destinados al ámbito de la gestión y la administración (3.546 metros cuadrados), esta actividad de la docencia es la que cuenta con menos espacio. En el lado contrario se encuentran los servicios de restauración, repografía, informática, comercios, instalaciones deportivas y culturales. Estas construcciones abarcan 69.655 metros cuadrados y representan el 33,98% de toda la geografía académica.
Los aularios y los laboratorios destinados a actividades de docencia se extienden por 49.512 metros cuadrados y comprenden un 24,15% del espacio total. Los colegios mayores y las residencias tienen a su disposición 9.909 metros cuadrados (4,83%) y no dejan bien paradas a las dos universidades. Sólo cuatro comunidades más arrastran cifras peores: Castilla-La Mancha, Cantabria, Asturias y Baleares.
En el apartados de edificios para bibliotecas y archivos, los datos tampoco destacan por su tendencia al alza. Sólo Extremadura, La Rioja y Baleares ofertan menos instalaciones que favorecen el estudio de sus alumnos. A este dato hay que unir que son justo Cantabria, Baleares y La Rioja las tres comunidades que disponen de menos espacio para sus universidades, seguidas de cerca por las de las Islas. Este escenario realza las carencias que achacan la ULL y la ULPGC.
En total, las universidades presenciales públicas, que en el contexto actual están sintiendo inevitablemente los achaques de la crisis financiera, cuentan con un ’imperio’ inmobiliario que alcanza los 11.601.095 metros cuadrados. En la actualidad, el Ministerio de Ciencia e Innovación -que tiene las competencias en educación superior- está desarrollando políticas relacionadas con la sostenibilidad de los recursos y de las infraestructuras. En concreto, el Estado está decidido a subvencionar campus de excelencia en las comunidades que aúnen alojamiento, investigación, docencia y servicios deportivos en un mismo espacio. El objetivo, impulsar la imagen de las universidades españolas en el exterior ofreciendo calidad de vida y de docencia más allá de las fronteras que marcan los países. Con esta intención, la ULL está intentando albergar todas estas prestaciones en una misma zona para poder convertirse en uno de los destinos de este capital.