ERNESTO RODRÍGUEZ ABAD ESCRITOR, AUTOR DE LA OBRA ’SOMBRA DE CRISTAL’
"En la novela intento reflejar lo frágiles que somos las personas ante lo social"
La búsqueda de la libertad individual en la sociedad ilustrada de la ciudad de La Laguna del siglo XVIII y en la época actual, es la idea que mueve a los personajes de la primera novela escrita por Ernesto Rodríguez Abad (Los Silos, 1955). El autor de teatro, cuentos y ensayos, encuentra en Sombra de cristal la posibilidad de dar rienda suelta a su creatividad desarrollada durante muchos años en otros géneros literarios. La obra, que tiene un trasfondo social, parte de la leyenda popular que asegura la existencia del fantasma de Catalina en el palacio de Lercaro. Con motivo de la presentación del libro el próximo día 22 en el museo lagunero, hemos podido hablar con el escritor.
- En el libro se intuye como transfondo la historia del fantasma de Catalina ¿Qué elementos se toman de esta leyenda?
"Influyen las vivencias mías en el Museo, puesto que yo he trabajado mucho allí. Toda esa leyenda de Catalina está de fondo, pero yo creo haber logrado que sólo sea un punto de partida, para superar esa historia de fantasmas, porque no trata este tema, tampoco es de misterio, es un relato de amor simplemente".
- ¿Cuál es el motivo de que se cuenten dos historias paralelas, una antigua y otra moderna?
"La novela intenta reflejar lo frágiles que somos las personas ante lo social. Catalina es una mujer que no logra ser ella misma en el siglo XVIII, pero a Arturo le ocurre lo mismo en el XXI. Siempre digo que son como náufragos que no logran ser entendidos. Es un grito por la libertad, por la tolerancia, la comprensión y el diálogo. Trabajo también los sentimientos que trascienden a las épocas, que van más allá de lo humano, de lo cotidiano. Hay varias cosas que separan a Arturo y Catalina, no solamente la clase social, también el tiempo, y estos pueden confluir a veces".
- ¿Es un recurso metafórico la constante, que se repite a lo largo de toda la obra, de ver la vida a través de los cristales?
"Es una metáfora del mundo oculto que está mucho más allá del cristal y también es una manera de definir a Arturo. Este personajes es un ser diferente, y eso le hace ser discriminado por la sociedad. No es comprendido y tiene que vivir una existencia ficticia. Él tienen la capacidad de ver otros mundos a través de los cristales, y el hecho de ser diferente lo hace ser incomprendido".
- ¿Por qué eligió la época ilustrada de la ciudad de La Laguna para ubicar el relato?
"Es una de las grandes épocas de nuestra historia, y también quise reflejar en la novela el gran momento de la ciudad de La Laguna y de la cultura de las Islas, cuando se trasciende lo puramente canario para hacer una arte a nivel europeo, trabajando con unas ideas totalmente innovadoras, como la libertad".
- Esta novela es muy coral
"Sí, aparte de la historia de Catalina y Arturo, hay otros muchos personajes, con bastantes historias que se van entrecruzando y que son fundamentales. La novela no la entiendo sin la relación entre Margarita y Antonio, que son dos personajes que logran ser libres, para amar y para pensar. Margarita es capaz de ser escritora, de relacionarse con intelectuales porque logra vivir en un mundo donde no hay tanta presión, como es el campo".
- Un caso extremo de ausencia de libertad es la presencia de esclavos en el relato
"La novela tiene un trasfondo social. Yo no concibo una historia de amor sin que esté vista a través de la sociedad. Hay esclavos, un mundo desajustado socialmente. Yo quiero denunciar en la novela todo ese mundo de esclavitud, del que hablamos muy poco, y al que tenemos que mirar para reconocer que sigue habiendo muchos seres que siguen viajando en cayuco en busca de ese sueño de libertad. En la novela, todos los personajes luchan por llegar a algún lugar, y luego están los que ni siquiera pueden intentarlo, porque no tienen la libertad física".
- Su prosa se hace más libre cuando describe a los personajes...
"En la descripción se dicen muchas cosas, y es cuando aclaras al lector la psicología de los personajes. No intento dar una pintura física del todo, sino que se pueda imaginar cómo acabar cada figura. Esto es lo que lo diferencia del teatro, que es el mundo de la plástica, la escenografía y el diseño, la que da el color. En la novela creas un mundo, puedes navegar junto con el lector por un universo que tú has elaborado. Yo estoy satisfecho cuando alguien la lee, no por vanidad, sino por comprobar que la novela está acabada".
- ¿Esta obra está influida por la poesía?
"Hay un libro de cuentos mío que navega entre la poesía en prosa y el cuento poético. Es una forma de escribir, una necesidad, porque tengo una visión rítmica de la literatura, del texo, y se que me influye mucho. Tuve que trabajar mucho para que lo poético no ocultase lo narrativo y que hubiera un equilibrio. Quizás mi gusto por recitar y mi acercamiento al mundo de la escena me han influido en ese sentido".
- ¿Cuáles son sus influencias?
"Tengo una formación de literatura francesa. Soy consciente de que tengo Maupassant presente, a Balzac, a Victor Hugo, a las grandes figuras de la literatura francesa, conmigo. Y por otra parte reconozco que he sido un gran lector de Alejo Carpentier, un hombre del que creo que se habla poco en la actualidad, y es uno de los grandes novelistas del siglo XX. Tengo siempre presente a García Márquez, Cortazar y Borges, que son los pilares de mi formación".
- Ha dicho en alguna ocasión que en sus cuentos busca, además de entretener, educar. ¿Esta novela también tiene ese afán didáctico?
"Lo didáctico lo entiendo siempre como una manera, no de adoctrinar ni de moralizar, sino de educar por medio del arte. Lo artístico te hace pensar, reflexionar y ver el mundo. Un cuento debe tener una razón de ser. No es un entretenimiento, sino una manera de ver el mundo y analizarlo, de abrir delante de nosotros un hueco en una pared cerrada. El mundo sin la literatura no se puede explicar, y yo intento hacerlo a través del goce de la palabra. Leer es un placer y educar a través de ello es el mejor método".
- El palacio de Lercaro ha organizado en varias ocasiones visitas guiadas, durante las cuales se representa al fantasma de Catalina ¿Cree que esa es una buena manera de fomentar el interés por ese museo?
"Estoy muy implicado en ese proyecto porque participé en él. Creo que es una manera lúdica de fomentar el interés por acercarse al Museo. Nunca, ni la dirección, ni los que participábamos en ese acto, hemos querido potenciar la creencia en un fantasma, pero a veces usar el recurso de la leyenda popular es necesario para llegar al público. En la leyenda de Catalina creo que hay algo hermoso, porque el pueblo la ha creado y el motivo es la necesidad de explicar algunas cosas, igual que cuando se habla de hadas o duendes".
- ¿El paso del cuento a la novela es para usted una evolución natural?
"He trabajado la literatura desde diferentes ángulos: la infantil, teoría, animación a la lectura. He escrito tres libros de cuentos para adultos, pero esta es mi primera novela, mi primera obra de narrativa extensa. Es algo que yo tenía pendiente. Este es un trabajo de mucha preparación y es una evolución natural dentro de mi trayectoria literaria".
- ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
"No voy a dejar el teatro, y seguiré contando cuentos porque es algo que creo que debo hacer. Pero ahora mismo tengo el proyecto de trabajar en un disco, del que he escrito las letras de las canciones, y también la idea de seguir con otras novelas. Tengo una empezada, y otras dos ideas más para iniciar. La historia que tengo comenzada se desarrolla en la isla de La Palma en los años 50, y trata sobre el amor y la muerte. También tiene un carácter social evidente".
Texto: Manolo Pérez
Foto: Lucio Llamas
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