EL ARQUITECTO Y PROFESOR JOSÉ MARÍA EZQUIAGA EXPLICA SUS EXPERIENCIAS EN EL II MÁSTER DE DERECHO URBANÍSTICO
Ideas para una nueva cultura del territorio
El metro clave de la ciudad de Medellín revitalizó un área marginal. / da
   
     
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DIARIO DE AVISOS
SANTA CRUZ


El profesor José María Ezquiaga Domínguez presentó este pasado jueves en la sede de la Demarcación de Tenerife, La Gomera y El Hierro del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, dentro de las actividades abiertas al público que promueve la dirección del II Máster de Derecho Urbanístico 2008-2010 de la Universidad de La Laguna, una provocadora conferencia bajo el título Ideas para una nueva cultura del territorio. José María Ezquiaga es doctor arquitecto y profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y profesor visitante de varias universidades europeas y americanas. Ha estado vinculado a la ciudad y al proyecto urbano desde el inicio de su actividad profesional, desempeñando importantes responsabilidades urbanísticas en la esfera local y regional y obteniendo por ello numerosos premios y reconocimientos, entre ellos, logró el Premio Nacional de Urbanismo 2005 y el Premio europeo Gubbio 2006.

En los últimos años ha centrado su interés profesional en la investigación teórica e integración proyectual de las diversas escalas, geográficas y sociales, que conforman el territorio y la ciudad. Sus proyectos han sido instrumentos para la experimentación e investigación sobre el proceso de creación del paisaje contemporáneo.

El profesor Ezquiaga inició la exposición indicando que el planeamiento durante décadas ha tendido a alejarse del denominado desarrollo sostenible, pero acto seguido afirmó que, en su opinión, incluso los megaproyectos se podrían equilibrar mejor con el medio ambiente, pero añadió que era necesario las políticas de innovación.



Problemas claves del Urbanismo

Tras la introducción, el conferenciante abordó los principales problemas con los que, considera, se enfrenta actualmente el territorio. Comenzó con la fragmentación social: "Vivimos en sociedades cada vez más fragmentadas y esto se refleja en la producción de espacios, a su vez fragmentados", dijo Ezquiaga, siendo esta cuestión, en su opinión, uno de los riesgos más graves a los que se enfrenta la sostenibilidad. "Es necesario la búsqueda de la cohesión social", subrayó el ponente.

La dispersión territorial. Sobre esta cuestión expuso que uno de los problemas más importantes son los procesos de transformación y dispersión espacial. Cuestión que calificó como un tema clave y que el Urbanismo ha sido incapaz de abordar adecuadamente

La ocupación del litoral. Apuntó que todas estas tendencias "se han agudizado en la franja litoral". Ofreció al público asistente una serie de imágenes como ejemplos de impactos a gran escala en la costa, recordando el problema, sin resolver, que actualmente existe en Lanzarote de otorgamientos irregulares de licencias hoteleras. No hay que olvidar que el ponente es el director del equipo redactor al que se adjudicó el trabajo de revisión del Plan Insular de Lanzarote.

La movilidad cautiva del automóvil. Sobre esta cuestión, José María Ezquiaga afirmó que la dispersión territorial es posible por el automóvil que calificó como hilo clave para entender el Urbanismo moderno. "La ciudad se adapta a la primacía del automóvil", dijo, añadiendo que se trata de un círculo vicioso: el automóvil propicia la dispersión y la dispersión, a su vez, conlleva un mayor uso del automóvil. Por el contrario, una movilidad sostenible implica, según Ezquiaga: reducir distancias, flexibilizar horarios y usos mixtos; reducir necesidades de viaje entre trabajo y residencia; sustentar los nuevos desarrollos sobre una oferta variada de transporte público.



El declive de los centros urbanos

El conferenciante cerró este apartado señalando que, también, el abandono y el vacío de los centros históricos de las ciudades, en parte, es consecuencia o se propicia con la dispersión territorial. No sólo las familias abandonan el centro tradicional, sino las instituciones. Reconoció la culpa de los arquitectos a través de ideas difundidas del movimiento moderno que abogaban por la especialización funcional urbana que ha demostrado, con el tiempo, que tiene efectos tóxicos sobre el medio. Respecto a la revitalización de los centros señaló que requieren: políticas de fortalecimiento de la centralidad urbana, programas de rehabilitación y esponjamiento, limitación del acceso de vehículos rodados, cuidado del espacio público y movilidad peatonal e inclusión social

Como alternativa a la dispersión, planteó que se debería acudir a la reutilización de suelos abandonados, frente a buscar suelos remotos más económicos; la rentabilización de las infraestructuras existentes (como ejemplo, expuso un reparto más racional de horarios); la utilización de corredores verdes metropolitanos; e implantar densidades sostenibles y usos mixtos que creen tejidos urbanos.

Sobre las ventajas que proporciona un modelo compacto de ciudad, Ezquiaga destacó la reducción de la demanda de suelo para urbanizar y la limitación de la pérdida de espacio rural; el incremento eficiencia del transporte público y la reducción de emisiones y consumo de energía; el incremento de equipamientos y servicios locales (reducción de viajes motorizados y aumento de entornos peatonales); la mayor variedad tipológicas que lleva a una interacción y diversidad social y revitalización de los barrios; y eficiencia en el consumo de energía y gestión de recursos.

José María Ezquiaga cerró con una llamada a la esperanza, señalando que aquí no acaba la historia y, a tal fin, expuso a los asistentes una serie de ejemplos de operaciones, que permiten pensar que se puede abordar el futuro con optimismo, como el metro clave de Medellín, que ha sido capaz de revitalizar un área marginal y ha supuesto la mejor inversión para una mayor cohesión social.

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