Mueren cuatro personas y 18 permanecen desaparecidas al volcar una patera en la costa de Teguise, Lanzarote
EFE
LAS PALMAS
La inmigración que trata de alcanzar las costas canarias de manera ilegal irrumpió ayer domingo en forma de tragedia con el vuelco de una patera en la que llegaban unas 28 personas de origen magrebí a Lanzarote, a unos 20 metros de la costa de Teguise. Al cierre de esta edición, los servicios de emergencia temían que el número de fallecidos se elevara a 22, aunque por el momento solo habían rescatado cuatro cuerpos del mar: el de una niña de 8 años, dos mujeres y un varón.
Aunque a las 23.00 horas de ayer (local) se mantenía el dispositivo de búsqueda de los desaparecidos, previsiblemente unos 18, las autoridades de la Isla consideraban poco probable que hubiera más supervivientes.
El naufragio ocurrió sobre las seis y media de la tarde frente a la costa de Los Cocoteros, en el municipio de Teguise, al noreste de Lanzarote. Por causas que se desconocen, la patera, de fibra y de unos cinco metros de eslora, volcó muy cerca de la costa, a una distancia de unos 20 metros , donde la profundidad del mar es ya escasa.
Seis de los inmigrantes que viajaban en la patera, procedentes de Marruecos, fueron rescatados por dos jóvenes que se lanzaron al agua, identificados como Cristian Hunt y Johny Camarasa, quienes presenciaron los hechos y ayudaron en lo que pudieron a los náufragos. Tras salvar a varios de los ocupantes de la patera, Cristian Hunt relató a la policía local que la embarcación se había dado la vuelta y que bajo ella escuchó los gritos de desesperación de las personas que aún se encontraban atrapados bajo ella.
Las voces de los inmigrantes fueron percibidas incluso desde la cercana costa, donde un grupo de vecinos de Los Cocoteros y de la localidad de Guatiza, próxima al lugar, ayudaron en el rescate desde la orilla. Uno de estos vecinos, Aníbal Betancort, relató a Efe en el lugar de los hechos que desde tierra pudo percibir gritos de lamento y desesperación de los inmigrantes que luchaban bajo la barca por no hundirse.
Mientras algunos vecinos lanzaron cuerdas para que Cristian y Johny pudieran acercar a tierra a los ocupantes que habían rescatado, otros echaron salvavidas de sus pequeñas embarcaciones. Una vez más, los ciudadanos canarios se volcaron en el rescate de los inmigrantes y les atendieron hasta la llegada de los sanitarios.
Desaparecidos
Los equipos de rescate y salvamento desplegaron en el lugar un amplio dispositivo de búsqueda de los inmigrantes y varias horas después confirmaron el hallazgo de los primeros cadáveres.
Se trataba de un niña de ocho años, dos mujeres, una posiblemente embarazada, y un varón, cuyos cuerpos fueron avistados desde un helicóptero a unos 150 metros de la costa, en la zona de La Caleta, a un kilómetro al sur del lugar del vuelco de la patera.
Aunque la mayoría de los ocupantes de la embarcación eran varones, uno de los supervivientes relató que entre los inmigrantes viajaba una mujer embarazada y tres niños de entre siete y nueve años. Cinco de los seis supervivientes quedaron ingresados en el Hospital General de Lanzarote y otro fue dado de alta, si bien se encontraba emocionalmente muy afectado por lo sucedido ya que entre los desaparecidos se encontraba un hermano suyo.
Según explicó a la Guardia Civil, en la patera viajaban 28 personas, aunque no se descarta que fueran algunas menos, o más.
La presidenta del Cabildo de Lanzarote, Manuela Armas, afirmó a primeras horas de la noche que no creía que hubiera más supervivientes. Por su parte, Inés Rojas, consejera de Bienestar Social del Gobierno de Canarias, manifestaba ayer en Televisión Canaria que “esta situación no puede seguir así. Después de tantos años, no parece que tengamos seguridad para esta gente”, particularmente para los niños.
A las 23.00 horas continuaban rastreando la zona cuatro embarcaciones de Salvamento Marítimo, Guardia Civil y Cruz Roja, ayudados por medios aéreos aunque en breve iban a suspender las operaciones para ser reanudadas a primera hora de la mañana de hoy. Las labores de búsqueda de los desaparecidos son difíciles debido a la escasa visibilidad, las malas condiciones del mar y al terreno volcánico y escarpado de las orillas de la zona.