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Guernica y Cabra
JUAN ARENCIBIA

Algunos lectores de esta columna me dicen que echan de menos que no dedique comentario alguno a temas de carácter nacional. Es cierto. Estoy decepcionado de la política española y espero, sin muchas esperanzas, a que haya tiempos mejores. Quizás por eso me ha llamado la atención una información histórica que he leído en la enciclopedia Wikipedia, que cualquiera puede consultar en internet. Todos hemos oído hablar del bombardeo de Guernica, pero muy pocos del llevado a cabo por la aviación republicana, o frente populista, sobre la localidad cordobesa de Cabra en 1938.

Sobre el bombardeo de Guernica se han escrito centenares de libros y artículos, además de existir un cuadro de Picasso que conoce el mundo entero, pero del bombardeo de Cabra, en el que el número de civiles muertos fue similar, se ha corrido un tupido velo. El 7 de noviembre de 1938, cuando la actividad bélica en España se centraba en la célebre y casi definitiva batalla del Ebro, una patrulla de aviones rusos, pilotados por españoles que formaban parte del llamado ejército republicano, se dirigió a la población cordobesa de Cabra y dejó caer sobre ella todas sus bombas.

Nunca se ha aclarado cuál fue la intención del ataque. Lo que está comprobado es que en Cabra no había objetivos militares. Lo evidente es que descargaron sus bombas sobre una población indefensa. Más de cien muertos y más de doscientos heridos fue el balance final. Un número importante de mujeres y niños se encontraron entre los cadáveres. Fue horrible.

A diferencia de lo que hizo el Gobierno de la República con el bombardeo de Guernica, el bando nacional no utilizó como propaganda aquellos muertos ni heridos, ni siquiera una vez que finalizó la guerra. Lo cierto es que Cabra no tuvo un Picasso que perpetuara aquel horror y que ahora nos imponen una Ley de Memoria Histórica en la que se ignoran conscientemente los hechos negativos y crímenes cometidos por el bando republicano.
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