BERNARDA ANGULO DE CÁRDENES NADADORA, CAMPEONA DEL MUNDO Y DE EUROPA
"Somos viejos cuando ya no podamos hacer algo, pero mientras podamos hacer cosas, no"
Tiene una fuerza de voluntad y una vitalidad abrumadora que llena de estímulo a todas los que se acercan a ella. Es Bernarda Angulo de Cárdenes, una grancanaria de 97 años de edad que cuenta con un amplio palmarés, con campeonatos de España, Europa y del Mundo, y tiene varios récords nacionales, europeos y mundiales en la categoría de más de 95 años. Y lo hace con el espíritu encomiable de una señora que aprendió a nadar a los 45 años y, posteriormente, a partir de los 60, se animó a competir. Todo un ejemplo a seguir.
La natación es uno de los deportes más sanos que existen y lo puede practicar cualquier persona, sin tener en cuenta la edad, porque dentro del agua se tiene un bajo impacto sobre las distintas partes de nuestro cuerpo, reduciendo al máximo la tensión de los huesos y las articulaciones. Por ello apareció la natación máster, en el que cualquier persona puede competir en las distintos campeonatos que se organizan por grupos de edades que se incrementan cada cinco años. Hay quienes practican la natación por mantener una buena forma física, por salud, la excitación de la competición, viajar...
Ha sido un placer poder conversar durante más de media hora en el incomparable marco del Hotel Victoria de La Orotava con esta lúcida mujer que desprende vitalidad por los poros de su piel. Estuvo acompañada durante su estancia en la isla por Miguel, María José y José Carlos, que no se separaron de ella casi ni un instante, a ellos como miembros del Club Natación Don Bosco-Tripto mi agradecimiento.
Hablar con Bernarda Angulo es acercarse a la realidad de la sociedad canaria y en especial, al papel desempeñado por la sociedad a la mujer a lo largo del pasado siglo XX. Una vida llena de obstáculos y recuerdos que comienzan cuando nació, el 28 enero de 1912, en el pueblo de Firgas, en el seno de una familia acomodada. "No recuerdo que pasaramos penurias en aquellos tiempos, teniamos tierras y animales", aseguraba. De niña, su madre la envió a un colegio de monjas en Las Palmas ya que una tía suya vivía en la capital, y así recibiría una buena educación. "Desde pequeña me gustaba jugar, correr y hacer deporte. Casi en el colegio, a los 19 años, me casé con mi marido, que tenía 32 (13 años más que yo), y tuvimos cuatro hijos, pero dos murieron, uno a los cinco años, y el otro con 37 en un accidente de tráfico. Dos años antes había muerto mi marido. Me quedan dos hijas de 77 y 72 años, nietos, ...".
Es una mujer totalmente independiente, y durante toda la conversación insiste una y otra vez en este hecho. "No quiero molestar. Ellos en su casa y yo en la mía. Estoy mejor sola, haciéndome la comida, comprando. Lo he pasado mal, pero siempre he salido hacia delante, porque he sido muy decidida, emprendedora y cabezota".
Seguramente este espíritu inquieto que tiene en la actualidad se deben a todas estas vicisitudes. "Era muy joven, y muchas veces me apetecía salir pero mi marido no quería, o me decía que saliera con mis amigas. Recuerdo algunas veces que tocaban en la puerta y al preguntarme por él, decían "está tu papá", y es que aunque era una mujer, era bajita y tenía un cuerpillo pequeño. Así que me tuve que ocupar de mis responsabilidades, mi marido, los niños y mi casa. Los llevaba todos los días al colegio, se llevaban su comida, y los esperaba a la salida, atendía todas las reponsabilidades de la casa. Ya cuando ellos se independizaron, se casaron yo tuve más tiempo para mí. Me lo había ganado. Empecé a buscar alguna costumbre que me distrajera y, lo primero fue nadar. Siempre ibamos a la playa con mis niños pequeños y ellos aprendieron a nadar, pero yo no sabía y fuí a aprender a los 45".
También hacía senderimo y con estas caminatas conoció todas las islas, pero una caida la obligó a dejarlo. "Resbalé, me caí y me tuvieron que operar, pero estoy muy bien, camino hasta sin bastón. Y este no ha sido su único accidente, antes tuve un accidente de moto y se me partió la tibia y el peroné de la pierna izquierda".
Pero estas lesiones no la han apartado del deporte. "He tenido mucha suerte en las recuperaciones y yo también he respondido para salir adelante".
A raíz de la caída decició centrase más en la natación. "Sobre todo me atrajo la competición, me animé y me gustó muchísimo, ya que recibía el cariño y el ánimo de toda la gente. Empecé a nadar distancias largas y travesías en el mar, pero ya sólo nado en piscina, ya que me siento más cómoda y segura (las fuerzas ya no me responden en el mar y pese a mi forma decidida, nunca he buscado el riesgo y he controlado las situaciones, he nadado en el mar y en rios, pero siempre con control). Ahora no puedo nadar distancias tan largas, pero tengo las mismas ganas que cuando comencé. Se que soy mayor, pero no creo que nada sea imposible, a pesar de todo lo que he tenido estoy bien. En el agua no noto que me duela nada, y entrenando nado los cuatro estilos. Ya en competición me he quedado con espalda y croll que es lo que mejor se me da, ahora sólo compito en distancias cortas".
Sus ojos azules se iluminan cuando describe los países en los que ha competido. "He ido a todos los campeonatos y todos los sitios que he podido, el más lejos, Nueva Zelanda, en Canada, pero también por Europa, e incluso en África competí en Casablanca".
Comenzó en el Club Natación Metropole, pero como todos sus compañeros han dejado de competir, compite hace unos años por la Asociación Masters de Baleares de Natación. Todos los días intenta acudir a entrenar a la piscina, para ello debe coger dos guaguas de ida y otras dos de vuelta, y después subir a su piso, un segundo sin ascensor. "Los años no perdonan, pero desde que nado me encuentro mucho mejor, sobre todo me siento mucho más alegre, contenta, con ganas de hacer cosas, conocer gente, viajar
Mientras pueda no voy a dejar la natación porque me hace bien".
Sin duda, su filosofía de la vida es sencilla, y la ha aplicado en sus más de 97 años de existencia. "Sólo te digo que somos viejos cuando ya no podamos hacer algo, pero mientras podamos hacer cosas, no somos tan viejos teniendo la edad que tengamos. Si te pones a decir que no, dices a todo que no y eso hace a la gente mayor de lo que es. Y eso lo aplico a toda las cosas de la vida, nunca es tarde para aprender cosas nuevas. Tenemos que vivir la vida de la mejor manera posible, aguantar con lo que te toque y no fastidiar a los demás, siempre respetandonos y luchando para salir para adelante, porque las situaciones tienen que cambiar".
El pasado 23 de enero la Federación Española de Natación le entregó una mención honorífica por su contribución al desarrollo de la Natación Master y por sus destacadas actuaciones en los Campeonatos del Mundo y de Europa donde logró 15 y 12 medallas de oro, respectivamente.
Texto: Juan Jesús Gutiérrez
Foto: Don Bosco-Tripto
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