Unas 500 personas recorren las calles de la Villa para pedir que culminen los trabajos
GABRIELA GULESSERIAN
LA OROTAVA
"Nos hemos cansado de esperar, de ver que no se hace nada y de quedarnos quietos y callados, y por eso queremos expresar nuestra frustración, nuestro malestar y nuestro enfado". Con esta frase resumió la comunidad educativa del IES La Orotava-Manuel González Pérez, ubicado en el barrio de San Antonio, los motivos de la movilización que tuvo lugar ayer y en la que participaron unas 500 personas, según fuentes de la organización, para protestar por el retraso del pabellón polideportivo.
La obra comenzó hace tres años y, a pesar de que en un principio el plazo de ejecución era de seis meses, todavía se encuentra en la fase inicial debido a los inconvenientes surgidos. Esta situación ha provocado que durante todo este tiempo los escolares no hayan podido usar las canchas para las clases de educación física, así como tampoco el salón de actos debido a problemas añadidos de la construcción. Por esta razón, y por sentirse "relegados al abandono más absoluto", profesorado, asociaciones de padres y alumnado decidieron llevar a cabo la protesta, lo cual consideran "democrático, cívico, pacífico y público".
Como estaba previsto, la concentración tuvo lugar a las 10.00 en el centro educativo, donde también se pudo ver a algún edil de la oposición que apoyó la convocatoria, así como a padres y madres que se sumaron durante el recorrido. El trayecto, que se prolongó más de una hora, atravesó la carretera de La Perdoma en dirección al casco, y pasó por la Cruz del Teide, calle de Meneses, molino de gofio de Chano, San Francisco y calle de la Carrera, para culminar, pasadas las 11.00, en la plaza del Ayuntamiento, donde los manifestantes fueron recibidos por el edil de Educación, Francisco Linares, y se procedió a la lectura de un manifiesto.
El escrito, leído por uno de los profesores y que más tarde se entregó en el registro del Ayuntamiento junto a las pancartas que confeccionaron los alumnos, reflejaba el malestar del IES por no poder contar con un polideportivo, a pesar de "la propuesta maravillosa de que se iba a convertir en un pabellón último modelo" para el disfrute no sólo del centro sino de todos los vecinos del barrio.
Frustración y apatía.
También se dejó constancia de la "frustración e impotencia" que sentía "día tras día, mes tras mes y año tras año", la comunidad educativa, al ver "la apatía o la ausencia de los operarios" en la obra, y por eso pidió que los trabajos se cumplimenten "sin más demoras, en los nuevos plazos previstos".
Respecto a la proposición del Gobierno local de adecuar un área de la zona en construcción para instalar una cancha de forma provisional después de Semana Santa, el director del instituto, Sixto Albelo, subrayó que esta alternativa, "bastante tardía", fue solicitada por el centro antes de empezar la obra, pero fue rechazada con el argumento de que el plazo de ejecución era corto". Linares, que admitió esto último, manifestó que el Gobierno municipal "no pensó que la obra se iba a dilatar tanto en el tiempo ni que el pilotaje iba a tardar ocho meses". En esta línea, explicó que la dificultad principal fue que en el subsuelo había material de relleno. Esto supuso el primer inconveniente, porque fue necesario paralizar los trabajos para hacer los micropilotajes y hubo que inyectar hormigón a los pilares para que éstos pudieran soportar el peso de la construcción de hierro que lleva el pabellón. Esta actuación conllevó que se gastaran 400.000 euros de los 600.000 destinados a la primera fase de las obras.
Por último, el responsable de Educación felicitó al centro porque la manifestación ha estado "muy bien organizada", tal como se comprometió el equipo directivo en una asamblea pública a la que también asistieron representantes del Ejecutivo local.