Una importante selección de naturalezas muertas y floreros pertenecientes a la mayor pinacoteca nacional se exhibe hasta el 31 de mayo en el Espacio Cultural de CajaCanarias
NANA GARCÍA
SANTA CRUZ
Si la relación que ha tenido el arte con la realidad ha sido históricamente a través de la interpretación que hace el hombre de su entorno, el bodegón o naturaleza muerta se convierte en la expresión mayúscula de la determinación y definición de una época a través de la representación de objetos cotidianos. La importancia que ha tenido en España este género ha dado pie a que el Museo del Prado haya compilado a lo largo de varios siglos la primera colección que existe en el mundo en cuanto a la calidad y cantidad de sus piezas, así como por la categoría de los maestros que la componen, obras que desde ayer se exhiben por primera vez en el Archipiélago, concretamente en el Espacio Cultural CajaCanarias de la capital tinerfeña bajo el título El bodegón español en el Prado. De Van der Hamen a Goya.
Comisariada por el jefe del Departamento de Pintura del siglo XVIII del Museo, Juan J. Luna, la muestra recoge de una forma "científica, representativa y a la vez muy hermosa" la historia y desarrollo de los bodegones españoles desde el siglo XVII hasta mediados del XIX. Así, las armoniosas y exquisitas pinceladas de 27 artistas diferentes dan muestra en Santa Cruz de "los más ricos enseres del Museo del Prado", "una alacena extraordinaria que ofrece un auténtico festín a los sentidos", apuntó Miguel Zugaza, director de esta institución.
La inauguración de esta magna exposición, fruto del convenio firmado por CajaCanarias con la pintacoteca nacional en el marco del programa ’Prado Itinerante’, contó con la presencia del ministro de Cultura, César Antonio Molina, quien, acompañado por los organizadores y por un grupo de autoridades y personalidades de las Islas, hizo la primera visita oficial a la muestra, uniéndose así al "reconocimiento que ha hecho la dirección del Museo, a la calidad de las exposiciones y de los proyectos que CajaCanarias realiza".
Se da la paradoja de que este género se erige como uno de los más antiguos de Europa, y su reivindicación en España "ha sido estrictamente contemporánea", apostilló Zugaza, a pesar de que su desarrollo se ha llevado a cabo "de una forma increíble" hasta nuestros días, hasta el punto que "todos los grandes artistas españoles ha sido, casi sin excepción, auténticos bodegonistas". A pesar de que el Prado es "la primera institución en colecciones pictóricas de España y uno de los grandes museos del mundo", y aunque "en el mundo del bodegón somos imbatibles", no todos los autores se encuentran en sus fondos, razón por la que "todavía tenemos que seguir rellenando las lagunas", lo que obliga a sus técnicos y expertos "a un dinamismo permanente", reconoció Luna.
Historia conjunta.
Miguel Zugaza apuntó que "no se puede contar esta antigua, longeva y particular historia del bodegón español sin tener en cuenta las colecciones del Museo del Prado", a lo que Juan J. Luna añadió que este fondo pictórico procede de las Colecciones Reales acumuladas por los monarcas españoles, los fondos del Museo de la Trinidad, de la Real Fábrica de Tapices, las compras del Estado y las donaciones y legados particulares así como de empresas, "en virtud de la legislación que existe al respecto". Por ello, El bodegón español en el Prado no solo reúne lo más moderno de la pinacoteca en cuanto a adquisiciones, sino también contiene "representación de estas seis fuentes de enriquecimiento", informó su comisario.
La reciente adquisición de 40 naturalezas muertas españolas procedentes de la colección Naseiro ha hecho posible de que la muestra instalada en CajaCanarias constituya "un reflejo fiel de la variedad y calidad de las colecciones de bodegones del Museo", apuntó su director.
Dado que "cada exposición es un vehículo científico" y "tiene que aportar algo nuevo", gran parte de lo que puede verse en ésta es "la parte más nueva" de los fondos del Museo y otorga relevancia a la obra de autores no tan conocidos por el público, mientras que descubre facetas ignoradas de otros de renombre.
Conjuntamente con la exposición que se clausura el 31 de mayo, el Espacio Cultural CajaCanarias acogerá una serie de actividades complementarias (conferencias y unidades didácticas) impulsadas por el área de educación del Museo Nacional.