DOMINGO NEGRÍN MORENO
SANTA CRUZ
La venta a un fondo soberano árabe del 32,5% del Banco Santander en Cepsa cierra un círculo, después de que la italiana Enel entrara en Endesa, que a su vez participa en Gascan con no pocas dudas de rentabilidad. Unión Fenosa también traspasa su 5% a la estatal IPIC, del emirato de Abu Dhabi. La International Petroleum Investment Company se convierte en el segundo mayor accionista de la petrolera (47%), por detrás de Total (48,8%). De esta manera, las principales fuentes de energía de Canarias quedan bajo el control de empresas públicas extranjeras.
En el sector energético desde 1929, como la primera compañía petrolera privada de España, Cepsa es "un grupo industrial formado por más de 11.000 personas cuyo núcleo de actividad es el refino de petróleo y la comercialización de sus derivados". Su plan de expansión engloba el incremento progresivo de su cuota en el mercado de gas natural.
Un año después de la fundación de Cepsa se puso en marcha en Tenerife la primera refinería de España. Y se eligió Canarias porque la Ley del Monopolio de Petróleos de 1927 vetaba la instalación de industrias petroleras de titularidad privada en la Península. Hasta finales de los sesenta, cuando entró en funcionamiento la refinería Gibraltar-San Roque, cubría un amplio espectro de la demanda nacional de derivados del petróleo.
La existencia de una refinería en las islas "ha sido fundamental para la creación de un tejido industrial en Canarias y su repercusión económica ha sido notable", se lee en la información corporativa de la compañía. "Históricamente, esta refinería ha garantizado el suministro energético del archipiélago y ha contribuido de manera importante a la actividad de los puertos canarios, como punto idóneo de repostaje para el tráfico marítimo del Atlántico".
Paralelamente, la Comisión Europea evalúa los efectos sobre la competencia de la compra por Enel del 25% de Endesa a la constructora Acciona. El Ejecutivo comunitario recibió la notificación formal de esta operación, anunciada el 21 de febrero, por la que la participación de la eléctrica italiana en la española subirá hasta el 92%. La lucha por el control de Endesa se remonta a septiembre de 2005, cuando Gas Natural interpuso una opa que abrió las hostilidades.
El 12 de marzo volvieron a sonar las alarmas. Fulvio Conti, consejero delegado de Enel, dejó caer en la presentación del plan estratégico hasta 2013 que las inversiones en Endesa bajarán casi a la mitad. Casualmente, el recorte (de 10.900 millones) se corresponde con lo que desembolsa la italiana por el 25% de Acciona.
Endesa no es ajena al gas. A través de empresas transportistas, contribuye significativamente en los principales proyectos de plantas regasificadoras: Reganosa (Galicia), Sagunto (Comunidad Valenciana) y Gascan (Canarias).
Desaliento.
Diseñada en 1999 para introducir el gas natural, tras una resolución del Parlamento regional, la ilusión de los promotores de Gascan (compañía privada "con vocación pública") se extingue ante las dificultades. La alimentación de los ciclos combinados que en Tenerife y Gran Canaria tiene la empresa dirigida desde hace poco por Borja Prado, el sustituto de José Manuel Entrecanales, se complica por la falta de plantas para regasificar el gas natural licuado que llega por barco. Tal es el desaliento que José Fernando Rodríguez de Azero, el presidente de la patronal CEOE-Tenerife, admite que ya no es una inversión segura y las dos cajas de ahorros se han desentendido de la ampliación de capital.
En febrero se supo que Endesa había acordado con Enagás la venta de un 40% del capital de la eléctrica en Gascan, cuyo accionariado comparten Endesa (47%); Regional Canaria de Energía (industriales y hoteleros), con el 42%, y la Sociedad para el Desarrollo Económico de Canarias (Sodecan), con el 11% restante.
La paralización de las obras del polémico puerto industrial de Granadilla y la contundente oposición social a la que también se enfrenta la regasificadora de Arinaga desaniman al grupo de empresarios isleños, que amagan con arrojar la toalla. Sin ir más lejos, los ayuntamientos de Agüimes, Ingenio y Santa Lucía apoyaron el 13 de marzo, en sendos plenos extraordinarios, la moción del Cabildo de Gran Canaria contra la modificación del Texto Refundido de las Leyes de Ordenación del Territorio de Canarias y de Espacios Públicos de Canarias, en la que, mediante una enmienda de CC y PP, se fija la ubicación de la planta de gas en ese municipio del sureste.
En el artículo titulado Unelco y el gas, de Berlusconi, publicado en la web de la corporación local de Agüimes, el alcalde, Antonio Morales (Roque Aguayro), escribe: "Se acaba de fraguar un enorme pelotazo, uno más, ante nuestras narices y a cuenta de la candidez y el dinero de todos los españoles. Y parece que no nos ha sentado mal el trago. Lo hemos digerido sin trastorno alguno. Nos hemos acostumbrado a un ritmo endiablado". Se refiere, como es natural, a la venta de Endesa a la eléctrica estatal italiana Enel. "La historia viene de lejos y muy bien larvada", añade. "La Empresa Nacional de Electricidad, Sociedad Anónima, creada en 1944 y plenamente pública, se empezó a privatizar en un 25%, en 1988, por Felipe González. En 1994 se le da una segunda tajada y con José María Aznar en el Gobierno, entre 1996 y 1998, se consumó la barbarie. En apenas diez años, "Endesa deja de ser una empresa pública española y pasa a ser un valuarte fundamental de primer orden del Gobierno italiano dentro de nuestras fronteras".
Fundada en 1930 con la fusión de compañías de Tenerife y Gran Canaria, la Unión Eléctrica de Canarias fue propiedad estadounidense hasta 1969, cuando se integró Unelco en el Instituto Nacional de Industria y, desde ahí, en Unesa.
Luis Cabrera Armas, del Departamento de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de La Laguna, no cree que el principal problema sea la nacionalidad de las empresas. "Ello, en sí mismo, no es negativo", opina. "Históricamente, las principales empresas energéticas de Canarias no eran isleñas. Es el caso de las carboneras, de las eléctricas (SELP, CEIT o Unelco) y de las de gas en Santa Cruz". Él llama la atención sobre el déficit de inversión y, relacionada con esta, la dependencia de las "compensaciones" (en las eléctricas). Al respecto, destaca que la situación de precariedad del sector eléctrico solo comenzó a corregirse tras la intervención del Estado a través del Instituto Nacional de Industria. Otro defecto es la no diversificación de las fuentes: "Canarias carece, salvo en energías renovables, de recursos energéticos. Hemos importado desde el siglo XIX el carbón y el petróleo. La llegada a las islas de estas fuentes energéticas no vino determinada por la demanda interna, sino por factores externos, como el abastecimiento a buques y el suministro al área del monopolio de Campa". Por otro lado, el régimen fiscal diferenciado "nos permitió acceder a fuentes energéticas a precios internacionales". Desde su punto de vista, "el futuro requiere inversión y diversificación y esto, por el momento, no está claro".
Las piezas del rompecabezas saltan por los aires.