JOSÉ LUIS CÁMARA
SANTA CRUZ
Canarias sigue tendiendo puentes con África. Más allá de las cifras, los discursos políticos o las intenciones de las administraciones públicas, se esconde una labor menos mediática pero mucho más efectiva en el ámbito de la acción humanitaria y la cooperación al desarrollo. Es el caso de numerosos proyectos que, desde hace años, llevan a cabo en distintos países subsaharianos algunas organizaciones no gubernamentales del Archipiélago, apoyadas por la Coordinadora Canaria de ONGD. Se trata de una red que trabaja desde las Islas en la cooperación y sensibilización al desarrollo, con el objetivo de informar y difundir los proyectos y actividades de las distintas entidades sin ánimo de lucro, y servir de apoyo administrativo y logístico a las referidas organizaciones que la conforman.
Una de estos proyectos solidarios es el conforma la ONG Africando, que desde 2004 trabaja en Camerún, Gambia y Mali, donde centra ahora sus acciones. Su principal responsable, Daniel Pérez Creus, se enamoró de los hospitalarios ciudadanos malienses cuando visitó por primera vez el país en 2006, con motivo del Foro Social Mundial. "Fueron nueve días bastante intensos y Bamako me fascinó, sobre todo por su gente, que era encantadora; nada que ver con Dakar, donde no puedes caminar dos pasos sin que te aborden vendiéndote algo". "En la junta directiva de Africando habíamos comentado la posibilidad de hacer algún proyecto o actividad en Mali, ya que Camerún, donde se inició nuestra ONG en 2004, está realmente muy lejos, y como nos costeamos de nuestro bolsillo los desplazamientos, queríamos hacer algo en algún país más cercano a Canarias", relata Daniel Pérez.
Inmigración
Según el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Mali es uno de los 25 países más pobres del mundo. Ello ha provocado que, desde hace más de una década, se haya convertido en uno de los principales emisores de inmigrantes clandestinos que viajan en cayuco hasta Europa, vía Canarias. Y es que, por ejemplo, en algunas zonas de su capital, Bamako, más de un 70% de la población vive con menos de un dólar al día. Además, la tasa de analfabetismo ronda el 79%, afectando en su mayoría a la mujer. Cerca de un 10% de su población es nómada y el 80% vive de la agricultura y la pesca fluvial. "Entré en contacto con Lalla, directora de Assoprofen en el barrio de Niamakoro, una ONG local orientada al trabajo con la mujer y la infancia, lo cual coincidía con nuestros objetivos", explica a este periódico Daniel Pérez. Así nació el primer proyecto de Africando en Bamako, el Jardín de Infancia Les Petits Anges. "La idea era ayudarles en la consolidación del centro, ya que muchos escuelas infantiles de los distritos más humildes de la capital cierran tras el primer año al no tener suficientes niños que las hagan rentables, porque los padres desconfían mucho de la educación". Sin embargo, con el paso de los meses la población local superó las reticencias, hasta el punto de que Assoprofen y Africando abrieron Les Petits Anges II y la escuela ’Villa de Ingenio’, como tributo al ayuntamiento de la localidad grancanaria, que colaboró con una subvención y la donación de mobiliario para el centro. Paralelamente, en 2007 la ONG estableció unas bolsas de ayuda escolar, una especie de apadrinamientos consistentes en el pago de la matrícula, la mensualidad y el material escolar de niños malienses de las clases más desfavorecidas. Merced a estas ayudas, 34 menores malienses están ahora escolarizados. Además de la educación, la organización también puso en marcha diversos proyectos destinados a mejorar las condiciones sanitarias básicas en los barrios más desfavorecidos de Bamako. En cada uno de éstos viven hacinadas más de 90.000 personas, y en ellos el promedio de hijos por familia es de 6,7 niños. Merced a la ayuda de la empresa grancanaria de transporte Global, hasta Mali llegó una guagua que un socio de Africando, Guillermo, transformó en ambulatorio para vacunaciones infantiles y seguimiento de embarazos. "Para evitar problemas con el Gobierno local, logramos involucrar al Ministerio de la Promoción de la Familia, Mujer y Niño, ya que desde hace unos años en Mali existe un programa de descentralización competencial, por el cual la sanidad básica y la educación corren a cargo de los ayuntamientos", agrega Daniel Pérez. Junto a la guagua, Africando también llevó hasta Mali dos vehículos 4x4, una auténtica odisea dadas las singulares condiciones de la mayor parte de las carreteras locales -a excepción de las vías que unen Sanankoroba con Bamako y Manankoro con Bougouni, que están asfaltadas, el resto son pistas de tierra-. Los coches, en la actualidad, sirven para transporte de enfermos hacia los hospitales, algo que hasta ahora no se podía llevar a cabo, ya que los ayuntamientos de la zona carecían de medios económicos para adquirir medios de transporte. "Al mismo tiempo decidimos abrir una delegación en la capital para poder trabajar directamente, o bien a través de otras ONG, ya que el colaborar con Assoprofen nos limitaba al barrio de Niamakoro", denota el responsable de Africando.
Socios y donativos
La financiación de los proyectos de esta ONG canaria depende casi en exclusiva de las aportaciones y donativos de los 50 socios que tiene en la actualidad, personas que, además de ingresar una cuota de 120 euros, realizan tómbolas, mercadillos y campañas solidarias por varios puntos de las islas capitalinas. "También tenemos pequeñas subvenciones de algunos ayuntamientos de la isla de Gran Canaria, como Ingenio, Teror y Santa Lucía", asevera Daniel Pérez, quien reconoce que "estamos preparándonos para presentar la documentación para ser declarados entidad de utilidad publica, con el fin de poder captar donaciones desgravables".