JOSÉ SEGURA CLAVELL*
Un pacto por el presente y el futuro de Canarias
En esta primera década del siglo XXI nos estamos viendo inmersos en un tan amplio fenómeno de crisis financiera y económica internacional al que todos en los últimos meses hemos dedicado especial atención en las noticias y comentarios de toda índole tanto de ámbito nacional como mundial. Las condiciones de competitividad en el ámbito internacional se han modificado drásticamente; además de ello, la economía internacional se encuentra en un proceso global de recesión y al proceso en el que nos encontrábamos de globalización de mercados se le ha añadido el de crecimiento de economías en países como Brasil, China e India, así como la incorporación a la Unión Europea de los países del centro y el este de Europa. Nadie pone en duda que tales circunstancias globales influyen en el desarrollo económico de España y han causado el decrecimiento económico en el que nos encontramos, así como en la generación del desempleo que nos atenaza y para el que no nos encontrábamos preparados ni mentalizados.
En Canarias, las circunstancias son cada vez más graves, los datos socioeconómicos pueden llegar a ser peores en un futuro no lejano, pero los que conocemos en la actualidad son espectacularmente graves. El pasado 25 de abril se daban a conocer los datos del paro en España y de ellos se desprendía que el grave deterioro de la economía ha traído consigo que el número de parados en España alcance los cuatro millones largos en el primer trimestre del año, la mayor cifra de la historia y que la tasa de desempleo se eleve al 17,36%, superando en 1,46 puntos a la previsión del Gobierno para todo el año. Además, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) distribuida por el INE, entre enero y marzo se destruyeron 766.000 empleos, la mayor cifra en 32 años, lo que situó el número de ocupados en 19.090.800.
En nuestra tierra los datos son aún más alarmantes que los nacionales, y muy particularmente en la provincia de las Palmas, con un número de desempleados de 158.500 y la tasa de desempleo (27,62%) más alta de España, a la vez que en la provincia de Santa Cruz de Tenerife el primer trimestre se saldó con 122.000 personas en situación de paro y tasa de desempleo de 24,42%. En conjunto, para toda Canarias la tasa de paro en el primer trimestre del año se ha situado en el Archipiélago en el 26,12%, la mayor de España por comunidades autónomas. En Canarias, a la finalización del primer trimestre se contabilizan 280.000 parados, según la EPA, lo que ha supuesto un incremento del 84,96% en el número de desempleados que había en el primer trimestre del año pasado, que eran 128.900 y todo ello según fuentes del Ministerio de Economía. En el primer trimestre del año, la cifra de parados en Canarias subió en 57.000 personas más, esto es un 25,51%. La población activa en el primer trimestre en el Archipiélago alcanzó los 1,07 millones de personas, lo que ha supuesto 18.700 activos más (1,77%), mientras que el número de ocupados bajó en 38.300 personas en el primer trimestre, lo que supuso una caída del 4,61% situándose la tasa de actividad en el primer trimestre del año en un 62,14% en el conjunto de las Islas.
Nos llama también la atención el hecho de que el pasado 25 de abril, con escaso eco oficial, político y sindical y menor trascendencia pública y ciudadana, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo, a iniciativa de la Confederación Internacional Sindical y la Organización Internacional del Trabajo se dieron a conocer los datos de accidentes laborales y en ellos Canarias tiene una vez más el deshonor de haber sido la comunidad en la que más han aumentado los accidentes laborales mortales con un incremento del 122,22%. En paralelo, el pasado 5 de mayo el Ministerio de Trabajo dio a conocer los datos del mes de abril de los que se desprende que en el conjunto nacional el aumento del desempleo se estabilizó (1,08%) e incluso en cuatro comunidades autónomas se ha logrado generar empleo, pero sin embargo una vez más Canarias ha liderado la destrucción de puestos de trabajo con 8.156 parados, lo que ha supuesto un aumento del 3,42% respecto del mes anterior y todo ello según datos del Ministerio de Trabajo.
Afortunadamente, en España comienza a percibirse un deseo responsable de coordinación con el objeto de afrontar la búsqueda de soluciones para nuestros problemas; muy pocos días atrás Leire Pajín propugnaba un pacto político y social en España ante la crisis; desde el Ministerio de Educación se invita a un pacto por la educación; el ministro de Fomento afronta la solución definitiva en Cataluña y Madrid de problemas ferroviarios y de redes viarias anunciando que a comienzos del próximo año se transferirá a Cataluña la gestión del tráfico ferroviario de cercanías; en el pleno del Cabildo Insular de Tenerife se acuerda por unanimidad encargar un estudio que permita cuantificar la "deuda histórica". Ante los datos precedentes en Canarias, y sin ánimo de catastrofismos, han sido muchas las voces que se han elevado en el sentido de demandar un pacto para el presente y para el futuro de Canarias. En esta etapa de configuración de nuevas políticas económicas en nuestro entorno, se hace necesario que en nuestra tierra el Gobierno de la Comunidad, los cabildos insulares, las universidades, los sindicatos y las organizaciones empresariales abran un proceso de concertación y acuerdo para reforzar las bases de competitividad y sostenibilidad de la economía canaria.
Muchos sectores ciudadanos están convencidos de que la situación económica y social de Canarias exige un pacto de todas las fuerzas políticas, sindicales y sociales en torno a un programa que permita superar la encrucijada en la que nos encontramos como comunidad. Una encrucijada más en nuestra historia que nos delata el hecho de que en momentos de crisis, con unión aparece la creatividad y las soluciones, como ya ocurrió en Canarias en la primera mitad del siglo XIX, en cuyo final, en 1852, se creó el sistema de puertos francos origen de nuestro actual REF. No se trata solamente de superar la caída del PIB, de evitar el creciente número de desempleados, de remontar el descenso del número de turistas que nos visitan, la caída en picado de la construcción y la práctica desaparición de nuestro sector primario. Se trata, nada más y nada menos, de crear las bases de un nuevo modelo productivo más racionalmente diversificado, fundado en una nueva sociedad del conocimiento. Se trata, también de definir las vías que nos permitan obtener el máximo rendimiento al REF y el modo de financiación que queremos para Canarias en el seno de una España constitucionalmente diferenciada. Tales retos rebasan en mucho la capacidad política de un solo partido; requiere la configuración de un bloque político y social en torno a un programa de modernización y lanzamiento al futuro de una comunidad que no aprovecha sus potencialidades como consecuencia de la fosilización de sus estructuras monopolizadas por una fuerza política seudonacionalista que durante más de veinte años solamente se ha preocupado de mantenerse en el poder.
No es posible frenar la crisis económica y el deterioro social que conlleva sin unidad política social y no hay diversificación económica si no definimos conjuntamente el modelo económico que queremos para el futuro y nos comprometemos a mantenerlo por encima de los vaivenes políticos de cada legislatura. Ha llegado el momento de sentar en una mesa a las mejores cabezas de las que podamos disponer en materia de economía y planificación para que configuren propuestas que mejoren nuestro entramado productivo. Me refiero a profesores universitarios solventes de nuestras dos universidades que han acumulado años de estudios de nuestra realidad social y económica, que tienen mucho que aportarnos y que en paralelo a las que puedan generarse desde las distintas instituciones, como el Consejo Económico y Social o los organismos oficiales especializados en materias sociales y económicas, puedan servir como base para la configuración de un pacto global para el presente y para el futuro de Canarias, deberían abarcar aspectos referenciales de infraestructuras de transporte, energéticas, de telecomunicaciones o medioambientales; educativos, de políticas activas de empleo; de i+D+i, políticas sociales; políticas laborales; financiación de la actividad económica, de internacionalización de la economía canaria.
El debate sobre los contenidos integradores de estas líneas de trabajo debería dar origen a la redacción de un amplio conjunto de propuestas que en una segunda fase podrían ser asumidas por los firmantes de una declaración con el objetivo de configurar un pacto definitivo. El eje alrededor del cual se debería estructurar el que estamos llamando Pacto para el Presente y para el Futuro de Canarias lo debe inspirar la necesidad de salir de la presente crisis mediante la mejora de la productividad y de la competitividad de la economía. En un nuevo contexto internacional caracterizado por la fuerte competencia de las economías de otros países con bajos costes salariales, nuestra capacidad competitiva no se puede basar en las ventajas de costes o en la precariedad laboral. En consecuencia, se deberá tener claro que nuestra capacidad competitiva no puede basarse en las ventajas de costes o en la precariedad laboral. Por lo tanto, reiteramos, las propuestas deben poner un énfasis especial en los déficits estructurales.
Después de más de treinta años de democracia, nuestro pueblo quiere seguir teniendo confianza en las instituciones y mira hacia ellas con el noble deseo de que aporten medidas concretas que nos saquen de la actual situación. Todos tenemos la obligación de hacer la aportación que estimemos oportuna y alejados del sectarismo prestemos la ayuda que necesitan desesperadamente los menos favorecidos por las circunstancias.
* José Segura Clavell es diputado socialista en el Congreso por la provincia de Santa Cruz de Tenerife.
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