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"No basta con cumplir la ley"
"Se necesitan estudios de salud y, sobre todo, que la refinería contamine menos"
Los científicos de la Universidad compostelana contratados por el Ayuntamiento piden que se tomen en serio los indicios de alta contaminación por metales pesados e hidrocarburos tóxicos detectados en Santa Cruz

1 - Muestra de musgo antes de la investigación. 2 - Muestra de musgo, a los dos meses. / da

VICENTE PÉREZ
SANTA CRUZ

Los autores del estudio encargado por el Ayuntamiento de Santa Cruz sobre la contaminación en la capital tinerfeña se han reafirmado, en declaraciones a este diario, en que la refinería debe tomar medidas para reducir la presencia de metales pesados e hidrocarburos tóxicos en el aire que respiran los santacruceros (en especial al sur y noroeste del municipio), así como en la conveniencia de realizar estudios epidemiológicos para determinar si los contaminantes emitidos por Cepsa están causando enfermedades en la población.

También insisten en recomendar que se estudie la presencia de más metales pesados, tanto con la técnica por ellos utilizada -la biomonitorización con trasplantes de musgos- como con otras, y se aproveche su estudio para reubicar las actuales estaciones medidoras de contaminación, propiedad del Gobierno de Canarias, para que su emplazamiento sea más representativo de lo que ocurre en el aire de la ciudad. Así lo han manifestado a este diario, en conversación telefónica, el director de este estudio, Alejo Carballeira Ocaña, catedrático de Ecología, y el profesor de esta disciplina Juan Ramón Aboal. Ambos son miembros del Grupo de Ecotoxicología de la Universidad de Santiago de Compostela, un departamento de notable prestigio internacional.



Sorpresa y valentía

Carballeira asegura que, tras más de quince años observando la calidad del aire a partir de la cantidad de microcontaminantes que se depositan en trasplantes de musgo repartidos por el área de estudio, le llama la atención la concentración de ciertos metales pesados y de hidrocarburos tóxicos en Santa Cruz de Tenerife, como como vanadio, níquel, cadmio, mercurio, plomo, criseno y benzofluoranteno. "Las industrias contaminantes se ponen muy nerviosas con nosotros", explica el científico gallego, "porque trabajamos en su entorno, hacemos muestreos radiales en torno a ellas, y analizamos lo que emiten y hasta dónde llegan sus contaminantes", de ahí que considere que el Ayuntamiento de Santa Cruz "ha sido muy valiente" al encargar esta investigación, cuyo valor científico ya sido reconocido por la propia compañía Cepsa, que, sin embargo, sostiene que se basa en una metodología no recogida en la legislación europea. También el director general de Calidad Ambiental del Gobierno canario, Emilio Atiénzar, ha admitido el prestigio de estos expertos, si bien el consejero regional de Medio Ambiente, Domingo Berriel, ha cuestionado que los metales pesados detectados en este trabajo se deban exclusivamente a la refinería, ya que, a su juicio, también los emiten los barcos que transitan por el puerto de Santa Cruz. Según expone el catedrático gallego, sus estudios "no se pueden transcribir a un daño a la salud de forma directa, pero sí ofrecen indicios de que algo no va bien, por lo que sería estupendo que se hicieran estudios epidemiológicos, sin alarmismos, aunque lo verdaderamente importante para resolver el problema es una buena gestión de la refinería y que ésta contamine menos". Caraballeira, quien dirige el Departamento de Biología Celular y Ecología de la Universidad compostelana, explica que con la biomonitorización activa basada en los trasplantes de musgos "se facilita detectar los microcontaminantes, frente a los macrocontaminantes como el dióxido de azufre (SO2) o el dióxido de carbono (C02)", que son los que suelen controlarse mediante las estaciones medidoras de la calidad del aire.



"No basta con cumplir la ley"

El responsable de los trabajos, que ha contado con otros tres investigadores y cuatro técnicos para elaborar el estudio, subrayó que a una industria contaminante no le basta con decir que cumple con todos los parámetros legales, pues ya existen, afirma, sentencias condenatorias contra empresas que, aun cumpliendo la ley, se demostró que habían causado daños a la salud o los ecosistemas: "Las autorizaciones les permiten seguir a estas industrias con su actividad, mientras se mantengan unos parámetros determinados, pero eso no les exime de responsabilidad si provocan daños".

Carballeira explicó que con su trabajo se puede demostrar que, tras analizar lo que sucede con la calidad del aire en cincuenta puntos diferentes de la ciudad, la refinería es el foco fundamental de los contaminantes en los que se ha detectado una elevada concentración. "Sin la refinería no nos saldrían esos mapas que hemos elaborado, y que demuestran que esta industria se impone sobre otros posibles focos contaminantes, como el tráfico". Y es que, desde su punto de vista, "en el fondo no se les exige a estas grandes industrias", pues "la mayor parte de las empresas lo que emiten lo hacen con cálculos teóricos, no se basan en mediciones reales, y esos cálculos son para macrocontaminantes, pero no se controlan los micrcontaminantes", dijo.

Por su parte, Jesús Arboal, aboga claramente por reubicar algunas estaciones medidoras del aire pues, señaló, "las zonas de máxima inmisión de contaminantes que hemos detectado con nuestro estudio no coinciden con la ubicación de las estaciones de control existentes en Santa Cruz". El Gobierno gestiona en Santa Cruz las estaciones de Tomé Cano y Los Gladiolos; Cepsa, las de Casa Cuna, MercaTenerife, Viera y Clavijo y una en la refinería. Según la Autorización Ambiental Integrada (AAI) que le concedió el Gobierno canario a Cepsa y que le amenaza con retirar si se corroboran los datos de este estudio, la refinería debe montar dos estaciones más. Arboal coincide con Carballeira en que para una industria como Cepsa "no es suficiente con cumplir la ley, si causan un daño a la gente que vive alrededor". Sobre el empleo de musgos para medir la contaminación, este profesor de Biología Celular y Ecología asegura que "si los musgos han llegado a tener esas concentraciones tan altas de contaminantes es que la inmisión [es decir, los contaminantes emitidos por una industria que llegan al suelo] es alta". El experto tiene claro que hay que estudiar más metales pesados en el aire santacrucero, pues en su trabajo sólo se han centrado en seis, pero hay otros 25 que podrían medirse, como Ag, Al, Ba, Be, Cr, Co, Cu, Fe, Mn, Se, Sb, Sn, Sr, Tl y Zn. Admite por ello que "las conclusiones de este estudio son limitadas, pero resulta útil como primera prospección de lo que está pasando, y ahora debe investigarse las partículas y sus tipos, los contaminantes de cada tipo, y hacerse estudios epidemiológicos".

Y es que, al igual que Carballeira, Arboal ve claro que "los niveles de vanadio en Santa Cruz (que la ley no obliga a medir) son elevadísimos, en comparación con otras ciudades que hemos estudiado, y el vanadio, el níquel y el arsénico provienen de la refinería". "No podemos aventurarnos a decir cómo afecta a la salud la refinería, pero sí que hay indicios de una alta concentración de elementos tóxicos, con lo cual deberían hacerse estudios epidemiológicos, pero sobre todo es recomendable reducir emisiones".

Este profesor de Ecología explica que, en Santa Cruz, se colocaron durante dos meses trasplantes de musgo en cincuenta puntos de la ciudad, uno cada 400 por 400 metros. Al final, se analizaron las concentraciones de metales y compuestos orgánicos, "con los que obtenemos una distribución de las inmisiones contaminantes en el municipio, que luego modelizamos mediante un modelo matemático". Destaca Arboal que el Grupo de Ecotoxicología de la Universidad de Santiago de Compostela acumula más de treinta años de experiencia, y quince en el medio atmosférico, con un amplio reconocimiento internacional, por lo que subraya que el estudio tiene rigor científico, y añade que "hay que tomarse la cosa en serio, pues hay indicios" de que algo no va bien en la calidad del aire.

El trabajo realizado por estos investigadores se denomina "Estudio de la calidad del aire en las áreas industriales y de alta densidad de circulación de Santa Cruz de Tenerife mediante biomonitorización activada con musgo terrestre" y, además de Carballeira y Arboal, han participado los profesores de Ecología Ángel Fernández Escribano, Carlos Real Rodríguez; los técnicos Ángela Ares Pita y Mercedes Noya Pardal (ambas licenciadas en Química) y los técnicos de laboratorio Johanna G. Romero Párraga y María Dolores López Pedrouso. Se trata de una investigación encargada por la Fundación Santa Cruz Sostenible, creada por el Ayuntamiento, cuyo alcalde, Miguel Zerolo, hizo público este informe en el pleno del pasado martes a raíz de una pregunta del partido Ciudadanos.

La refinería sobrepasó los límites de contaminación el fin de semana
Según la página web de la Consejería de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, la estación medidora de la calidad del aire ubicada en la calle Tomé Cano registró ayer 420 miligramos de dióxido de azufre por metro cúbico de aire. Además, el pasado sábado, Día de Canarias, a las 11.00 horas, la citada estación registró 356 microgramos (µg) de dióxido de azufre (SO²) por metro cúbico (m³) de aire cuando el límite horario establecido por el Real Decreto 1073/2002, de 18 de octubre, sobre evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente incluida en la directiva europea 96/62/CE, es de 350 µg/m³, un límite que rozó la estación de Los Gladiolos a las 10.00 horas marcando 349 µg/m³. Tomé Cano también registró niveles altísimos de ozono (O³) desde las 5.00 horas -134, 144 135 y 122 µg/m³- hasta las 9.00 que, de seguir así cuatro horas más hubieran incumplido la ley. Lo mismo ocurrió desde las 20.00 hasta las 24.00 horas de ayer. Esa madrugada sí lo hicieron las emisiones al aire resgistradas por la estación medidora de calidad del aire de Casa Cuna. Desde las 19.00 horas del viernes hasta las 11.00 del sábado los registros por ozono estuvieron por encima de 100 µg/m³ en la estación medidora de calidad del aire de Casa Cuna; a la 1.00 horas, 125; una hora después 135, 140 a las 3.00; 139 las dos horas siguientes; 149 a las 6.00; 135 a las 7.00; 130 a las 8.00; 127 a las 9.00, 124 a las 10.00. Es decir, 10 horas por encima de 120 µg/m³ el límite para la que no debe superarse más de ocho horas seguidas, según el Real Decreto 1796/2003, de 26 de diciembre, también incluido en la legislación europea. La estación capitalina de Los Gladiolos a punto estuvo de cumplir estas ocho horas y el límite de partículas gruesas (PM10 50 µg/m³ y que el estudio de la USC relaciona con los metales pesados encontrados en el aire de Santa Cruz, la capital española con mayor índice de este contaminante, según el Ministerio de Medio Ambiente, se sobrepasó en todas las estaciones y también ayer, como casi todos los días.
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