LA CONTRAPORTADA
Sí, pero
JAIME PÉREZ-LLOMBET
Está clarísimo. Los socialistas apuestan por el tranvía, sí, claro que sí; y por la guagua, el taxi, las furgonetas, el monopatín, las bicicletas, los ciclomotores y, si los dejas, hasta por las carretas. Sí al tranvía, sí, y a cualquier cosa que transporte personas o mercancías. Sí, claro que sí, por si sale bien. Sí, claro que no, por si sale mal. Es la marca de la casa. El PSC tinerfeño está aparcado en la frontera del sí y el no, empeñado en abanderar dos discursos. No caen en que esa ambigüedad les garantiza no tener discurso. Sí al tranvía, sí, y a todo lo demás. Sí, que lo mismo a la gente le gusta. Sí, con asterisco, por si se tuerce. Sí al tranvía y a las dietas equilibradas, a una solución pactada para Oriente Próximo, a incrementar las ayudas a los países subdesarrollados, a la estabilidad en el empleo, a los berberechos y a la siesta de los sábados. Está clarísimo. González Bethencourt defiende el tranvía. Quién lo discute. Ocurre que, abracadabra, juega a que lo financie el Ejecutivo autonómico. Consciente de que el Estado no va a pagar, salta de un trapecio a otro con doble mortal -y sin red, además- y hace un quiebro con la chistera. "Si Melchior pide al Estado, como el Gobierno canario tiene fondos del Estado", viene a decir, "digo que al pagar Canarias lo está pagando el Estado". Poco importa si esos fondos están para túneles, asfaltado, arreglo de piscinas, arcenes o escolleras. La cosa es defender que el Estado mete dinero. En lugar de jugar al escondite, los socialistas acabarían antes haciéndose en alto algunas preguntas sobre un proyecto más problemático de lo que fue la discusión sobre el Recinto o el Auditorio; pues, sobra decirlo, aquí el problema está en la puerta de las casas. ¿Dónde está el compromiso del que habla el Cabildo cuando exige financiación al Estado? ¿Está cerrada la financiación de todos los tramos? ¿Cuánto va a costarle a Canarias y a la Isla que el Estado acabe demostrando que no hay ficha financiera? ¿Quién es el responsable del dislate de las obras? Que pregunten. Que se dejen argumentos de doble fondo. O se está embarazado o no se está. Jugar a estar un poco embarazado de tranvía los tiene (como siempre, y como nunca) en tierra de nadie. A favor o en contra. Dada la inversión, no cabe refugiarse en el ni sí, ni no, ni todo lo contrario.
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