Acusan a la policía de violencia gratuita en la entrada al festival ’Cabeza de perro’
Uno de los agredidos sufrió una herida en la cabeza tras recibir un porrazo por la espalda
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| Herida incisa tras el porrazo en la cabeza de Simón Zamora. / Moisés Pérez |
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Tinerfe Fumero Santa Cruz
Al menos dos ciudadanos denunciaron en la mañana de ayer en el juzgado de Instrucción nº 4 de Santa Cruz de Tenerife las agresiones que sufrieron durante la noche anterior a manos de agentes de policía en los exteriores del Recinto Ferial, donde se celebraba el festival Cabeza de perro 2005. Uno de ellos -Simón Zamora, redactor de la Delegación del Sur de DIARIO DE AVISOS- tuvo que recibir asistencia hospitalaria como consecuencia de una herida incisa en la cabeza que requirió de hasta once grapas para cerrarla, y que el médico de guardia calificó como fruto de una "agresión con porra".
Según los testimonios de los dos denunciantes y de otros testigos de los hechos -incluido Juan Francisco Jurado, el redactor de este periódico que cubrió el Festival-, los incidentes comenzaron cuando le tocó el turno al dúo inglés The Chemical Brothers. La inminente actuación de las estrellas de la velada causó una aglomeración en la entrada al Recinto que provocó la actuación policial.
"Comenzaron a formar la cola a empujones y porrazos", explica el otro agredido, un joven de 28 años al que llamaremos José (prefiere no dar su nombre, aunque está identificado). Para Jurado, "la masa de gente comenzó a ondular, a moverse de un lado para otro como si algo la empujara. Al poco empezaron los incidentes".
Cuenta José que "me pegaron un porrazo entre el cuello y el hombro sin venir a cuento y por la espalda. Yo estaba en la cola y, al sentir el golpe, me volví y me quejé al policía que me había pegado. Creo que era de la UIP. Lo único que conseguí fue otro porrazo y que me sacaran de la cola para llevarme detenido, tal y como me había anunciado el policía al que le pedí explicaciones". Felizmente, las lesiones de José, a pesar de que también recibió asistencia sanitaria, no revisten la gravedad de la sufrida por Simón Zamora, que ni siquiera se encontraba en la cola cuando recibió el porrazo. "Me fui de la cola porque vi que se formaba un tumulto en las inmediaciones de la puerta, por lo que preferí alejarme. Con el jaleo, perdí a mis amigos y, pasados unos minutos y como la cosa parecía más tranquila, retorné al lugar", cuenta Zamora. "De repente, veo pasar objetos por el aire y opté por salir de allí lo antes posible. Fue entonces cuando sentí un impacto brutal en la cabeza que me tiró al suelo".
"Inmediatamente noté que estaba sangrando. Me vuelvo y veo a dos policías al lado mío vestidos de color oscuro. Uno de ellos llevaba la porra en la mano y le pregunté por qué me había pegado, a lo que me respondió con otra pregunta: "¿Por qué estás tú corriendo?". Tras recibir asistencia de la Cruz Roja, la gravedad de la herida en la cabeza aconsejó el traslado de Zamora al Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, donde el médico de guardia descartó lesiones mayores gracias a la toma de varias radiografías. A pesar de que se encontraba algo mareado, Simón Zamora fue conducido posteriormente hasta las dependencias policiales, donde pasó la noche en el calabozo sin asistencia letrada hasta la mañana siguiente.
El periodista está citado mañana para un juicio rápido, aunque desconoce el delito por el que se le acusa. "Nunca tuve problemas con la policía y, francamente, no sé de qué me acusan. Simplemente fui a pasármelo bien a un concierto y un policía me abrió la cabeza de un porrazo por la espalda".
Apaleamiento Si ya de por sí se antoja cuestionable esta actuación policial, mayor sorpresa causa el testimonio común de José y Jurado sobre la paliza recibida por otro de los asistentes al concierto. Tanto uno como otro, que ni se conocen ni se han visto en su vida, explican que al menos cuatro policías agredieron con saña a una persona no identificada quien, a pesar de encontrarse indefensa en el suelo, fue golpeada con las porras una y otra vez ante la mirada atónita de la multitud.
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