DESDE LA GRADA
Indian summer
VICENTE ÁLVAREZ GIL
Leo regularmente la prensa inglesa a través de Internet; no con diaria regularidad, pero sí un par de veces a la semana, y el pasado domingo por la tarde me encontré con que una de las noticias que conformaban los titulares de los tabloides era el lamentable accidente ocurrido en Los Gigantes y la muerte de una ciudadana inglesa en dicha desgracia.
Como primera reflexión, una vez asimilada la mala noticia de la tragedia, se me ocurrió pensar en lo duro que han trabajado y en los recursos empleados por las distintas consejerías de Turismo, ya sean del Cabildo tinerfeño o del Gobierno, en hacer propaganda en el Reino Unido durante los últimos cuarenta años, en crear un nombre y un destino que recibe a casi cinco millones de ingleses anualmente, y todo para que un desgraciado suceso se cargue parte del esfuerzo realizado y Tenerife sea noticia, en nuestro emisor turístico más importante, por un desafortunado accidente.
A reglón seguido, y sin que tenga nada que ver con lo anterior, reparé en otra noticia, también en titulares, pero que tampoco nos venía nada bien. Daban cuenta casi todos los periódicos del Indian Summer que estaban disfrutando en Inglaterra. Es una versión anglosajona de nuestro veranillo de San Miguel, cuya festividad es el 29 de septiembre, o el de San Martín, que cae el 11 de noviembre. Es decir, un periodo de calor inesperado, producido ya entrado el otoño, y que la sabiduría popular encaja alrededor de las fechas antes señaladas.
Evidentemente, un fenómeno climatológico de esa naturaleza no es bueno para nuestro sector productivo más importante, por lo menos para las reservas de última hora.
Y ya que estaba metido en malas noticias de tipo turístico, que el Tenerife había perdido 5-0, que era domingo por la tarde y que mi mente vagaba por reflexiones de imposible cumplimiento, traté de encontrar algún sentido a toda la numerología que rondaba por mi cabeza y, perverso de mí, indagué la festividad de Santa Rita, por si coincidiera con alguna de las anteriores; pero no, gracias a Dios es el 22 de mayo.
Le di una segunda oportunidad, como un Dan Brown cualquiera, a la numerología, y busque la fecha de nacimiento de Emilio Castelar, presidente de la I República y el mejor orador que han tenido nunca las Cortes Españolas, y aquí tampoco me sentí defraudado por ciencia alguna de los acertijos , la fecha era un 7 de septiembre, sin coincidencias con el 22 de mayo ni con Rita alguna.
Nota del autor: todas las fechas están contrastadas con el calendario de festividades islandés.
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