RETIRO LO ESCRITO
El dedito
ALFONSO GONZÁLEZ JEREZ
Si los presupuestos generales son el principal instrumento de la acción política de un gobierno y retratan su análisis económico y social, el Ejecutivo regional que preside Paulino Rivero se dedicará en 2010 a aguantar el chaparrón de la crisis y esperar a que escampe y todo vuelva a la normalidad. El único problema es que ya no existe normalidad a la que regresar: jamás volverá la construcción a crecer al endemoniado ritmo que tomó entre 1995 y 2005 y el turismo sólo puede aspirar a una lenta y medicamentosa recuperación. El proyecto de presupuestos generales para 2010 es un canto a la resignación, una manifestación de impotencia autosatisfecha, una menesterosidad política y técnica apenas maquillada de virtuosa contención del gasto. Además de propinar un golpe formidable al sector económico más maltratado en la última década (la agricultura, la ganadería y la pesca: dentro de poco el único que arará en Fuerteventura será el presidente del Gobierno), los tijeretazos más brutales se los llevan, precisamente, la educación, la sanidad y los servicios sociales. Setenta y dos (72) millones de euros menos para el Servicio Canario de Salud. Treinta y cinco (35) millones menos para Educación.
Todas las políticas y organismos sociales y asistenciales sufren mermas destacadas, desde la atención a las drogodependencias (un 10% menos para el principal problema de salud pública que sufre el Archipiélago) a la atención e integración de los inmigrantes, pasando por las políticas de igualdad. Es necesario acumular todo el cinismo que alicata al consejero de Economía y Hacienda, José Manuel Soria, para caracterizar este feroz estropicio como un proyecto presupuestario “de marcado carácter solidario”. Después de solidarizarse consigo mismo, el señor Soria aseguró que, a pesar de todo, los servicios básicos -¿qué entenderá el consejero por servicios básicos?- no se verán afectados porque “se va hacer más con menos”. ¿Y cómo? Pues gastando más eficientemente. Uno de los más socorridos recursos retóricos sorianos: responder a la solicitud de una precisión con la misma respuesta que dio origen a la petición. Desde los jefes de servicio a las ordenanzas, nadie tiene puñetera idea de cómo hacer más con menos, si es que el consejero no se refiere a suprimir el papel higiénico en las oficinas públicas. El dedito. Soria debe referirse al dedito. Un método digitomanual que no ocultará la renuncia expresa del Gobierno a cualquier salida reformista de la crisis que evite que sus costes lo sufra la mayoría social del país.
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