Un muro de papeles
El arte canario se ve envuelto en el engorroso trámite aduanero que nos aleja de Europa
Natalia Torres
Santa Cruz de Tenerife
La libre circulación de personas y mercancías es uno de las normas fundamentales de la Unión Europea (UE); sin embargo, cuando hablamos de arte y lo circunscribimos al ámbito canario, esa norma no es del todo aplicable. El papeleo al que tienen que someterse galerías, instituciones públicas y artistas es tal que hace difícil no sólo que lleguen hasta nuestras islas obras de arte, sino que hace casi imposible que nuestro arte se conozca fuera.
Isidro Hernández es el conservador de los fondos del TEA (Tenerife Espacio de las Artes) y responsable último del traslado hasta Canarias y fuera de ella de las obras de arte concernientes al museo. "Cuando organizamos una exposición lo hacemos con mucho tiempo de antelación, normalmente con más de un año de anticipación. El límite está en seis meses, en menos de ese tiempo es imposible traer obras hasta las Islas", comenta. En el caso de un organismo público como es el TEA, "nosotros nos solemos hacer cargo del transporte y seguro de la obra y además nos responsabilizamos de todo el proceso, desde su salida hasta la llegada y su regreso. "Cuando se trata de una exposición temporal, en aduanas presentamos un dossier abierto, con la fecha de entrada y salida de la obra", precisa.
Como reconoce Hernández, "en Canarias el coste más alto es el del transporte, mandar un camión por vía marítima es un coste muy importante". Un ejemplo: el fondo Ordóñez-Falcón de fotografía, depositado en el TEA, obligó al museo a recoger obras en distintos puntos de España, concentrarlas en Madrid y meter parte de ellas en un camión hasta Tenerife. Un transporte del que se suelen encargar empresas especializadas como Santana Pérez S.A. Uno de sus responsables explicó a DIARIO DE AVISOS los trámite por los que pasan las obras de arte. "Cuando se trata de obras para organismos oficiales, que es el 90% de los casos que nosotros gestionamos, éstos se encargan de la documentación que acompaña a las piezas". Explica que "el papeleo extra en Canarias obedece a que están implicadas las dos administraciones, la autonómica y la central, de forma que deben presentarse los papeles por duplicado". Aclara que, por lo general, "los organismos oficiales como los museos, están exentos de pagar los tributos de aduanas. De este modo, una mercancía que llega al Archipiélago está exenta de pagar el IVA (Impuesto General de Valor Añadido), pero se cobra el IGIC (Impuesto General Indirecto Canario), así que hay que remitir documentación al Gobierno de Canarias para que tampoco cobre el IGIC". Cuando no es un organismo oficial el que trae la obra, la persona o empresa que la recibe debe avalar la entrada de la mercancía con un depósito que alcanza el 5% del valor de la misma.
Desde las galerías, como explica Emilio Beautell propietario de la Galería Mácula, "es muy complicado traer obra de fuera aquí. Entre otras cosas, tienes que dejar un depósito temporal en Hacienda, un aval bancario para poder retirar la obra que llega, un dinero que luego tardan en devolverte de cinco a seis meses, una vez que la obra ya ha salido de la isla". Reconoce que el mayor problema "es para los artistas jóvenes". "Si fuéramos efectivamente parte de la Unión Europea, no tendríamos estos problemas", apostilla.
Carlos Pinto, propietario de la Galería Artizar, coincide con Beautell en el problema que supone traer obra hasta Canarias. "Los problemas más frecuentes los tenemos cuando hay que traer obra de cierto tamaño; estamos vendidos porque en la Península lo subes a un coche y lo llevas donde quieras, aquí tienes que pasar la aduana como si pertenecieras a otro país". Actualmente, Artizar expone la obra del ilustrador británico Dave McKean. "Llevamos dos años preparando esta exposición. Traer la obra y conseguir la financiación ha sido muy complicado". Si para los galeristas privados es engorrosa la importación y exportación de obras de arte, para los artistas el muro de la aduana se convierte casi en infranqueable. "Exponer fuera es muy complicado por las aduanas: es un papeleo caro e imposible. Para mí se convierte en una asignatura pendiente, te ponen un techo que no puedes sobrepasar y a veces te dan ganas de coger las cosas y marcharte de aquí porque no existe forma de comunicarte con el exterior", subraya la artista Emilia Martín Fierro. Y, precisamente, ése es uno de los problemas a los que se enfrenta el mundo del arte en el Archipiélago: la fuga de la creatividad, puesto que resulta mucho más fácil instalarse fuera y exponer en cualquier lugar que enfrentarse al muro de papeles que supone pasar la aduana canaria.
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