Los expertos recuerdan que las lluvias torrenciales son cíclicas en Canarias
Borrascas así las hubo y las habrá
Los climatólogos avisan de que las lluvias torrenciales son más normales de lo que parece en Canarias, y que el daño viene por la ocupación de los barrancos
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| Los vecinos y el esfuerzo de los propios afectados por el temporal, en el caso de la imagen en Tabaiba, intentaban ayer recuperar la normalidad en sus viviendas. / lucio llamas |
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Vicente Pérez
Santa Cruz de Tenerife
Expertos consultados por este diario subrayaron ayer que la frecuencia de las lluvias torrenciales en Canarias es mayor de lo que parece, por lo que, al igual que en el pasado, seguirán llegando a las islas en el futuro borrascas como la que han causado en los últimos días precipitaciones de más de 200 litros en algunos puntos del valle de Güímar y del área metropolitana.
Así lo explicaron ayer los profesores de Geografía de la Universidad de La Laguna Pedro Dorta y Victoria Marzol, quienes subrayaron que el mayor problema ante estas lluvias es la alteración de los cauces naturales de los barrancos por la intensa urbanización del territorio en las últimas décadas, obstruyendo la salida del agua.
Marzol indicó que lluvias como las habidas este lunes "se han dado cada cierto tiempo, pero no prestamos atención, porque en 1977 ya cayeron 274 milímetros en La Laguna, y el 31 de marzo de 2002 se registraron 230 litros en Santa Cruz". Es más, según la profesora de Geografía, en la capital tinerfeña el periodo de recurrencia de lluvias con más de cien litros es de solo 8 años, "y todos los años en Tenerife hay más de un punto en el que se supera esa cantidad". "Nuestro clima es así, un rasgo de de la lluvia en Canarias es su irregularidad", indicó la climatóloga. En igual sentido se expresó Dorta quien recordó que precisamente tal día como ayer, 2 de febrero, pero de 1996, la capital tinerfeña sufrió una tromba de agua de más de 105 litros por metro cuadrado, la riada del 31 de marzo de 2002, y a principios de los años 70 ocurrió otro fenómeno similar, "lo que demuestra que las borrascas como las que hemos tenido estos días son normales" en el Archipiélago.
Ambos climatólogos coinciden en que "el gran problema" es la urbanización de los barrancos. "Por la pendiente de la Isla, el desagüe es muy rápido, con muchos arrastres, y a eso hay que unir que hemos ocupado los cauces de muchos barranquillos que, como parece que no corren nunca, no se les da importancia y se hacen obras sobre ellos", explicó Marzol, quien destacó además que la capital tinerfeña estaba cruzada antiguamente por siete barrancos, de los que sólo quedan al descubierto dos, los de Santos y Tahodio, según ha abordado además el historiador Luis Cola Benítez en un libro monográfico sobre este tema.
En esta línea, Dorta denunció que "se siguen dimensionando mal los desagües, se construye en fondos de barrancos, se sella el suelo, se concentra la escorrentía, y seguirá habiendo daños por ellos" si no se toman las medidas necesarias.
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