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VIRGINIA MORA FEBRES *
Tropezar con la misma piedra

Seguramente son muchas las ocasiones en las que hemos visto o escuchado a alguien hablar reiteradamente sobre cómo pareciera que por "casualidad" le ocurren acontecimientos importantes en su vida, que se repiten una y otra vez. Como por ejemplo aquellos cuyas parejas suelen tener el mismo tipo de defectos, o personas que frecuentemente suelen terminar con las amistades de una forma brusca y disruptiva, o los que se pelean con los jefes en todos los trabajos, argumentando generalmente tener muy mala suerte o colocando en el destino un poder tal como si las personas fuésemos marionetas a expensas de estar sometidas a los vaivenes de aquél.

Podríamos pensar que estas personas no son capaces de aprender de las experiencias, siempre tropiezan con la misma piedra. Y es que, dolorosamente, sin darse cuenta, de forma inconsciente, parecieran atadas a lo ocurrido de una forma casi irremediable, que Freud denominó como "compulsión a la repetición", estado en el que se repite determinado tipo de situaciones o acciones complejas, que son más o menos dolorosas o frustrantes, sin que la persona pueda impedirlo.

Cuando vemos a alguien en tratamiento nos encontramos con que este repetir sustituye al recordar, o sea, se repite lo que se resiste a recordar. Freud se dio cuenta, con sus primeros pacientes, que los neuróticos sufrían por sus recuerdos o reminiscencias, sin saberlo; así podemos pensar en personas que sufren de recuerdos siempre mirando atrás y pensando en lo que pasó y encadenadas por esta compulsión, a repetir los conflictos y ansiedades del pasado. También existe otro tipo de personas que están mirando continuamente el futuro diciendo "y si esto pasa", sufriendo constantemente por peligros imaginarios conjeturados, personas atrapadas entre el pasado y el futuro, y entre ese vaivén de conjeturas sobre el pasado y el futuro, el presente queda disminuido, desvanecido y casi no vivido en la realidad.

El psicoanálisis trataría de indagar en el pasado, en los recuerdos, pero no quedándose allí nada más, como si se tratara de buscar un tesoro escondido, ya que el sufrimiento de la persona ha de tratarse no como un episodio histórico, sino como un poder actual. Es un combate que se libra con las resistencias que van a surgir y así, poco a poco, sólo a través del enlace que el paciente va realizando entre sus recuerdos, sus conjeturas y ese poder inconsciente que tiene la repetición, dentro del tratamiento con el analista, la persona podrá elaborar esas situaciones antiguas que vienen haciéndole daño, para poder dejarlas atrás, para poder vivir y disfrutar del presente, para sentir que éste no es un momento evanescente, como si del paso rápido de un tren se tratara, sino de un largo e interesante recorrido, que vale la pena realizar.



* Virginia Mora Febres es psicóloga y psicoanalista.
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