BOXEO
Jonathan García, pupilo de Jorge Oronó, estrella en la última velada en el ’Pancho Camurria’
|
 |
 |
| Jonathan García. / DA |
|
|
Ansalpe Santa Cruz
Encomiable y plausible labor que viene desplegando Jorge Oronó, preparador del gimnasio San Gerardo que, en la última velada escenificada en el Pancho Camurria, y bajo sus auspicios, puso en acción a cinco de sus más representativos púgiles. Pues bien, uno de éstos, el superligero Jonathan García fue, a nuestro juicio y, por así decirlo, el héroe de la jornada boxística, ya que, muy bien guiado desde el rincón, interpretó de forma elogiable el papel que le correspondía. Y es que Jonathan, de entrada, y esa fue su grandeza, jamás se amilanó ante un rival que como David Mejías, doble campeón español, le aventajaba, y por un estimable margen, en experiencia y número de combates disputados. El aventajado pupilo de Oronó, de extraordinaria envergadura, sin descomponer su estilo y con una definida línea de combate, donde la habilidad y técnica eran sus principales armas, dominó, no precisamente con holgura pero sí con regularidad, a un antagonista que, como David, se entretuvo demasiado en controlar sus guedejas. El doble titular nacional desperdició muchas energías en la media distancia con movimientos innecesarios, tuvo varias lagunas en su guardia y su probada combatividad, ahora un poco embarullada, no fraguó la eficacia deseada. Mientras Mejías quiso convertirse en un gladiador, Jonathan fue imperturbable en su línea, algunas veces implantó más precisión y, sobre todo, no cometió las torpezas y provocaciones que, desafortunadamente, nos brindó David, irregularidades que el árbitro de la contienda, Miguel Ángel queipo, con buen criterio y en una notable y difícil actuación, jamás se las permitió, tónica que, de forma incomprensible hizo perder los nervios al boxeador y a su entrenador, cuyas posteriores escenas y reacciones no fueron precisamente edificantes.
También nos satisfizo, por sus pinceladas técnicas, la actuación del ligero Tineri de la Rosa que, desde el toque inicial de la campana frenó, con astucia, las descontroladas acometidas de su adversario, al que el árbitro de la contienda, tras una floja actuación, le vino a recriminar y amonestar su reiterado y peligroso boxeo frontal en el último asalto. Otra actuación arbitral que no nos convenció fue la interpretada por el director del combate entre el tinerfeño Ancor Ehedei y el grancanario Mario Cabrera. El primero, que nos evidenció sus relativas dotes encajadoras, siempre nos mostró su aturdimiento y malestar al encajar los duros y precisos impactos de Cabrera. Tras cuatro dramáticas cuentas de protección, el combate se paró en el cuarto y último round. Le sobraron golpes y le sobraron cuentas al púgil tinerfeño. Cuidado.
Y también sobraron, por su inoportunidad, aquellas tres actuaciones de demostraciones de boxeo, que hicieron más impuntual la velada boxística, que se inició como viene siendo habitual, con bastantes minutos de atraso, anomalía achacable, según portavoces federativos, a ciertos y determinados servicios sanitarios. Por contra, ha sido muy de tener en cuenta la positiva labor desempeñada por el médico oficial de nuestras veladas pugilísticas, Miguel Alarcó, siempre muy puntual y siempre al pie del cañón. Como debe ser. Y máxime en este deporte que entraña tanto riesgo. Actuaron de jueces y árbitros los colegiados tinerfeños Juan Tomás Rodriguez, Miguel Ángel Queipo, Aitor Montelongo, Ángel Morín, Alberto Siverio y Jano Benítez; como cronometrador, Domingo Cabeza.
Resultados técnicos de la velada Amateurs, a la distancia olímpica de cuatro asaltos de dos minutos: pesos plumas, Samir Rhoufa, de la Escuela de Boxeo de Granadilla, venció por puntos a Daniel F. Tabares, del San Gerardo. Ligeros, Tineri de la Rosa, del Tigres de Güímar, derrotó por puntos a Roberto Carlos, del S. Gerardo. Pesos medios, Acoidán Padrón, del Cuadrilátero, perdió por puntos ante Braulio Martín, del S. Gerardo. Superligeros, David Mejías, del Achamán, perdió por puntos frente a Jonathan García, del S. Gerardo; y en la categoría welter, Mario Cabrera, del Tony Cruz, de Las Palmas, venció por superioridad manifiesta (RSCH) en el quinto asalto a Ancor Ehedei, del S. Gerardo.
Estos dos últimos combates se disputaron en la modalidad de boxeo clásico, no olímpico, a la distancia de 6x2.
|