París entrega a los etarras acusados de matar a López de Lacalle y a dos agentes
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| Asier Arzallus Goñi. / EFE-DA |
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EFE Madrid
Las autoridades francesas han entregado temporalmente a España a los dos presuntos etarras Asier Arzallus Goñi y Aitor Aguirrebarrena Beldarrain, antiguos miembros del comando Ttotto de ETA y a quienes se atribuye los asesinatos del periodista José Luis López de Lacalle y de dos guardias civiles. Según informaron fuentes jurídicas, durante su estancia en España Arzallus y Agirresarobe serán juzgados por varias causas, entre las que no figura el asesinato de López de Lacalle pero sí el atentado de Sallent de Gállego, cometido el 20 de agosto de 2000 y en el que resultaron muertos los guardias civiles Irene Fernández y José Ángel de Jesús.
Por estos hechos ya fue condenado el año pasado a 75 años de prisión otro integrante del comando Ttotto, José Ignacio Guridi Lasa. Los dos presuntos etarras entregados ayer también se sentarán en el banquillo para ser juzgados por los atentados contra el cuartel de la Guardia Civil en Agreda el 16 de julio de 2000, contra la discoteca Txitxarro de Deba el 10 de septiembre de ese año y contra el centro de menores de Zumárraga el 22 de febrero de 2001.
Además, Arzallus será enjuiciado en solitario por otras seis causas, como la colocación de un coche bomba en Bilbao el 12 de enero de 2002 y el envío de paquetes explosivos al presidente del Consejo de Administración del grupo Correo Enrique Ybarra y al director de RNE en la capital vizcaína Santiago Silván cinco días después. También será juzgado por la colocación de un explosivo en una pancarta colocada en un parque de Bilbao que hirió a dos ertzainas el 20 de noviembre de 2001; por el atentado contra el dirigente de las Juventudes Socialistas Eduardo Madina el 19 de febrero de 2002; y por los delitos de depósito de armas y falsificación en relación con el comando Vizcaya que operó entre 2001 y 2003. Tras su llegada a Madrid, los dos presuntos etarras fueron trasladados a la Audiencia Nacional, donde el juez Fernando Andreu ordenó su ingreso en prisión. En junio de 2004, el Tribunal Correccional de París condenó a los dos etarras a nueve años de prisión por asociación de malhechores con fines terroristas, entre otros cargos.
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