Washington espera que España decidano vender material militar a Venezuela
El embajador venezolano considera que la operación va a tener lugar "pese a Estados Unidos"
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| El embajador de Venezuela, Arévalo Enrique Méndez, dijo que velará por las relaciones entre España y EE.UU. / EFE |
EFE Madrid
El embajador de Estados Unidos en España, Eduardo Aguirre, afirmó ayer que su país espera que "a la larga" no se llegue a realizar la venta de material militar de España a Venezuela y añadió que aún "no ha decidido" si autorizará la operación. En su intervención en el Fórum Europa, Aguirre se refirió al contrato de venta de ocho patrulleras y doce aviones de transporte de España a Venezuela que está previsto que se firme a finales de este mes y dijo que Estados Unidos está preocupado porque esa "venta inmensa" pueda ser "un factor desestabilizador en esa región". Sin embargo, el embajador venezolano en Madrid, Arévalo Méndez Romero, afirmó poco después que Caracas firmará con las empresas españolas el contrato de venta de material militar acordado, a pesar de las advertencias hechas por EE.UU.
Aguirre explicó que las patrulleras y los aviones "incluyen" tecnología estadounidense -uno de los requisitos por los que Estados Unidos puede no autorizar esa operación- y recalcó que "hasta el momento" no ha decidido "si otorgar o no permiso para su utilización". Recordó que su país ha expresado "en diferentes ocasiones" su preocupación por esa transacción y confió en que "a la larga no se llegue a ejecutar". El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció el pasado 19 de noviembre que el ministro de Defensa de España, José Bono, visitaría próximamente Caracas para firmar los contratos de compra de los navíos y aviones españoles para las Fuerzas Armadas venezolanas. España y Venezuela suscribieron dos protocolos de cooperación por los que se encargó a Navantia y a EADS-CASA la construcción de doce aviones, de los que diez son de transporte C-295 y dos de vigilancia marítima CL-235, así como ocho patrulleras de las que cuatro son para vigilancia de la zona económica exclusiva y otras cuatro guardacostas.
En una comparecencia ante el Congreso el pasado 18 de abril, el ministro de Defensa, José Bono, subrayó que estos protocolos suscritos con Venezuela -cuyos contratos aún no se han firmado- suponen ampliar el nivel de cooperación con ese país y constituyen un apoyo al sector industrial estratégico español como el naval y el aeronáutico. Preguntado por cómo afectan a Estados Unidos las relaciones políticas y comerciales de España con Cuba y Venezuela, Aguirre respondió que ambos gobiernos tienen "intereses comunes" en Iberoamérica y trabajan para "allanar" las "divergencias". Aguirre subrayó el interés de su país en "ver estabilidad en esa región" y sobre el "interés del presidente Chávez en exportar la revolución bolivariana" señaló que Estados Unidos no quiere "ese tipo de exportación: con la del petróleo es suficiente en este caso".
Venezuela responde Sin embargo, el embajador venezolano en España se apresuró ayer a responder a las advertencias estadounidenses, asegurando que el hecho de la presencia de tecnología estadounidense en las naves objeto de la operación no supone "ningún problema" para firmar un acuerdo que está "cerrado". Según aclaró el embajador venezolano, los componentes tecnológicos estadounidenses afectan sólo a los aviones y "hay suficiente tecnología en Europa para sustituirlos". Asimismo, rechazó que el acuerdo entre España y Venezuela suponga "un factor de desestabilización en la zona", ya que se trata de material no bélico que será destinado "a combatir el narcotráfico", entre otras muchas misiones.
Para Méndez, lo que desestabiliza la zona, además del hambre y la exclusión, es el aumento del consumo de drogas en Estados Unidos, el contrabando de armas desde esa nación a los países andinos y el contrabando de sustancias químicas para fabricar drogas. El embajador venezolano puso en cuestión la "advertencia" formulada por Aguirre a "un país soberano" como España -que tendrá que "tomar nota"- y aseguró que Venezuela, con la firma del contrato, "no tiene ninguna pretensión de que las relaciones entre España y Estados Unidos vayan a sufrir un traspiés", al tiempo que garantizó que "haremos todo lo posible para que éstas mejoren".
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