La Policía descubre el primer laboratorio de documentos falsos a través de internet
EFE Madrid
Una pareja británica residente en Torrevieja ha sido detenida como responsables del primer laboratorio de documentos falsos a través de internet en España, según informó ayer el Ministerio del Interior. El precio de un pasaporte oscilaba entre las 75 y las 750 libras esterlinas, un importe que se podía pagar a plazos, e incluso se hacían ofertas si se adquirían varios documentos al mismo tiempo.
Los individuos, que no desempeñaban ninguna actividad laboral, falsificaban y enviaban a diferentes países los documentos fraudulentos, principalmente del Reino Unido, creados a través de un taller clandestino instalado en su vivienda.
Los detenidos, Sharon Mary W., de 43 años y nacida en Peterborough, y Stephen Brian E., natural de Cambridge y de 47 años, ofrecían a través de la red toda una variedad de documentos fraudulentos: pasaportes, cartas de identidad, permisos de conducir, documentos bancarios, nóminas o certificados de nacimiento. Ambos poseían antecedentes por falsificación y han sido puestos a disposición judicial.
La Policía calcula que en un corto espacio de tiempo han podido producir unos 100 documentos falsos, con lo que habrían obtenido unas ganancias cercanas a los 50.000 euros.
Paraísos fiscales Además, los detenidos realizaron transferencias bancarias por un valor aproximado de 15.000 euros a paraísos fiscales como la Isla de Man, de modo que el juez ha dispuesto el embargo preventivo de las cuentas bancarias de las que eran titulares.
En el inmueble del municipio alicantino fueron localizados los medios informáticos y mecánicos que utilizaba la pareja para la producción a gran escala de documentos falsos.
Una vez abierta la página web que habían dispuesto, aparecía un amplio listado de documentos y, al pulsar sobre las fotografías, se enlazaba con otras webs. El destino era una dirección de correo electrónico de contacto que a su vez remitía a otras direcciones, números de teléfono y apartados de correos. Después, se contactaba con una empresa ficticia y los interesados enviaban sus fotografías y parte o la totalidad del precio a un correo de una empresa, que a su vez se remitía a otra hasta que finalmente llegaba al apartado de correos de Torrevieja correspondiente a los detenidos. El precio de los servicios también se podía abonar mediante transferencia a cuentas bancarias abiertas a nombre de empresas ficticias.
La Policía considera que ante las gestiones realizadas por los agentes españoles estos dos individuos pensaban abandonar España en fecha próximas y trasladarse al Reino Unido, por lo que habían puesto a la venta el apartamento en el que residían.
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