AJEDREZ
"Hay grandes jugadores que cuando pierden una partida parece que se les acaba el mundo"
VESELIN TOPÁLOV - CAMPEÓN DEL MUNDO DE AJEDREZ
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Texto: Tinerfe Fumero Fotos: Sergio Méndez Andan de enhorabuena los ajedrecistas tinerfeños gracias al acierto de Cajacanarias y su federación insular, artífices de la presencia en la Isla del nuevo campeón mundial, el búlgaro de 30 años Veselin Topálov. Tras una fase lamentable en que el que el título se dirimía en eventos anuales disputados por el tenístico sistema del KO, la inesperada retirada de Garri Kaspárov en marzo pasado motivó la celebración en San Luis (Argentina) de un campeonato mundial serio, todos contra todos a doble vuelta, en el que aceptaron jugar siete de los ocho jugadores con mejor ránking. A pesar de que el talentoso jugador indio Viswanathan Anand partía como favorito, Topálov se impuso con una suficiencia incuestionable. Lo que viene a continuación es la transcripción de la charla-coloquio ofrecida por el búlgaro en Santa Cruz de Tenerife el pasado martes, y en la que respondió a preguntas de la organización y de los numerosos asistentes.
- ¿Cómo preparó el Mundial?
"La preparación específica para el torneo duró dos meses, con dos etapas diferenciadas: primero en un balneario de Bulgaria y luego en Salamanca, donde resido desde hace diez años. Una semana antes del comienzo ya estaba en San Luis. Luego llegaron los demás".
- Sorprendió la autoridad con que se impuso en el mundial.
"No es normal hacer seis puntos de siete en la primera vuelta, porque la diferencia no es tanta entre los jugadores de élite. Fue posible porque mis rivales arriesgaron más de lo habitual al estar en juego el campeonato mundial. Después, con dos puntos de ventaja, era muy difícil que se escapase la victoria final".
- ¿Se mantendrá el formato?
"El torneo fue espectacular y la FIDE - la federación internacional de ajedrez- pretende celebrarlo cada dos años. Me parece bien".
- ¿Qué papel ha jugado España en su evolución como ajedrecista?
"Muy importante. Vine en 1991, en una época dorada para jugar al ajedrez en España. Había torneos todos los meses con mucho dinero en premios. Llegué como Maestro Internacional y, al terminar 1992, ya estaba en la élite.".
- ¿Sigue siendo España un paraíso para los ajedrecistas?
"Ahora no es igual. Aunque siguen celebrándose muchos torneos, otros países compiten con España".
- ¿Por qué, a pesar de tanto torneo, sigue sin haber un jugador español entre los 20 mejores?
"Porque en España hay afición por el juego, pero no por competir. Aquí aprenden la base pero pocos siguen más allá. En los países del Este, el deporte era tu profesión y desde el principio se enseña a pelear por la victoria, a competir para ganar".
- Su estilo agresivo, poco habitual entre los mejores, ¿es fruto de la época de la necesidad?
"Siempre he jugado así, a ganar. Lo que pasa es que muchos jugadores de élite plantean los torneos para mantener su nivel, con muchas tablas y su objetivo es no perder partidas. Les vale con ser segundos o terceros. A mi no me importa arrriesgarme y perder alguna partida, porque luego gano más: Perder no es un drama tan grande. Para algunos, si pierden una partida es como si se acabara el mundo. Yo disfruto jugando".
- A diferencia de los últimos campeones, tiene fama de ser respetuoso con sus rivales y reacio a las fanfarronadas.
"Por supuesto. Ésta es una generación de grandes jugadores. Este año ha sido todo perfecto para mí, pero todo puede cambiar el año que viene".
- O sea, que no se ve como un sucesor de los Kaspárov o Kárpov, que fueron los mejores durante lustros y lustros.
"Lo que hizo Kaspárov, tantos años siendo el número 1, no se puede repetir porque el ajedrez ha cambiado, el mundo ha cambiado. Las cosas pasan más rápido, y lo que antes tardaba diez años en ocurrir ahora sucede en tres ".
- ¿Cree que el ajedrez ha perdido terreno en los medios de comunicación por la ausencia de figuras polémicas como las de antaño?
"Cuando el ajedrez ha captado la atención de la opinión pública ha sido por aspectos externos. En realidad, las cotas más altas de popularidad llegaron por factores políticos. Cuando Fischer, por la guerra fría, igual que con Kortchnoi. Y luego, Kárpov y Kaspárov coincidieron con el final de la Unión Soviética".
- ¿Qué le ha supuesto ser el campeón del mundo?
"Todo ha cambiado. En Salamanca no me hacían mucho caso aunque me conocían. Pero ahora, como allí no hay un equipo de fútbol destacado ni tienen deportistas importantes, los periodistas se meten mucho conmigo".
- ¿Qué han supuesto las nuevas tecnologías para el ajedrez?
"Los ordenadores lo han cambiado todo porque han igualado el ajedrez. El jugador número 500 del mundo usa las mismas herramientas que el número 1, y eso estrecha la diferencia entre ambos. Hay niños de 14 ó 16 años que pueden ganarle a cualquiera".
- Y ese cambio ¿mejora o empeora al ajedrez?
"Todo va más rápido. Ni es mejor ni peor, es diferente".
- ¿Cómo puede un buen jugador dar el gran salto? ¿Qué tiene que hacer el número 500 para llegar a estar entre los mejores?
"Receta no hay, pero sí puedo dar un consejo a los padres: no fuercen a sus hijos para que jueguen porque tarde o temprano algo saldrá mal. La presión es peligrosa. Para mejorar el nivel creo que se debe entrenar los puntos débiles de cada uno hasta que se hagan bien las cosas".
- ¿Y cuánto tiempo se tarda en dar ese gran salto?
"Depende. Unos tardan diez años, otros siete, otros veinte. Hay quien no lo da nunca. Yo tardé diez años, contando desde que empecé, desde cero, en llegar a la élite".
- Es el primer jugador no ruso que gana el título desde el estadounidense Bobby Fischer, otro jugador agresivo. ¿Le ha servido de modelo? ¿Qué jugadores históricos son sus preferidos?
"Cuando yo empecé a jugar era la época de los enfrentamientos entre Kárpov y Kaspárov, pero mi entrenador me decía que estudiase a Fischer. De cualquier modo, yo citaría a Kaspárov, a Alekhine y, aunque no fue campeón mundial, con Paul Murphy. Y con Fischer, por supuesto".
- Para terminar, ¿cuál es su mejor partida?
"Siempre me acuerdo de una que perdí con Kaspárov en 1999. También mi victoria con Anand de este año en Sofía. Ahí le metí miedo pensando en el mundial".
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