LA CONTRAPORTADA
Su turno
JAIME PÉREZ-LLOMBET
En Granada un chiquillo ha dejado de ir a su instituto porque dos alumnos le han destrozado los días. Abandonado a su mala suerte por los demás compañeros, tira la toalla, y huyendo del acoso se refugia en casa, convertida así en una celda de aislamiento de la que no se atreve a salir. A sus padres, como a tantos miles, ya no les quedan nudillos con los que tocar en no saben qué puerta. Víctimas de un fenómeno galopante, cuando el acoso dinamita la tranquilidad de sus hijos la sensación de desamparo los ahoga. No saben qué hacer o, peor aún, creen que no hay nada que hacer, que les tocó, que ya es mala sombra, que hay que aguantar o, si no amaina y a falta de soluciones, plantearle una orden de alejamiento a la víctima y no a los verdugos. El acoso escolar está llenando de charcos los patios de los centros escolares del país y de las islas. Hay madres que sudan su frustración en las emisoras de radio. Hay padres a los que sólo les quedan brazos para consolar al acosado. Hay una sociedad que no es consciente de la dimensión del problema del acoso escolar o, en lo que constituye un adolescente sucedáneo del terrorismo de baja intensidad o del crimen organizado, de la proliferación de bandas juveniles dentro y fuera de los institutos. Hay más. Hay una reforma de la ley del menor que, aprobada por el Consejo de Ministros, modifica la aprobada en 2000 para -según el ministro de Justicia- ampliar las herramientas de los jueces para dar una respuesta ponderada al fenómeno, lo que permitirá, entre otras cosas, prohibir al acosador acercarse al acosado, llamarlo por teléfonos convertidos en garrotes de tortura o acudir al centro donde le estranguló la respiración a su víctima. Así las cosas, la buena noticia de la mala noticia es que aquí, en esta isla, una candidatura que aspira al órgano de gobierno del Colegio de Abogados se ha comprometido públicamente a echarles un cabo a quienes se enfrentan al problema vencidos por la desinformación. Al dar ese paso, Víctor Medina Fernández-Aceytuno -al frente de Turno para la Renovación- reivindica que los colegios profesionales sean permeables a los dolores de la sociedad en la que ejercen. Ya tocaba. Es hora de que los colegios ofrezcan sus cuerdas vocales. Hora de que recuperen la voz. Hora de que rompan el monopolio interpretativo de los políticos. Es su turno.
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