 |
|
 |
| MÁS INFORMACIÓN |
|
|
Política común sobre inmigración
En su rol de ministro de Justicia, López Aguilar ha afrontado una gira por estados africanos con el objetivo de coordinar políticas de repatriación de inmigrantes, sobre todo subsaharianos, llegados a territorio español. En todo caso, el ministro tiene claro que la cooperación con África debe caminar más allá, implicarse en una verdadera política de desarrollo. Esta es una receta: "Este Gobierno está afrontando el desafío de la inmigración en serio, sin demagogias. Esto implica verlo en su envergadura histórica, porque no se resuelve en un día o dos; verlo en su alcance, que es planetario, porque no se resuelve cerrando la frontera ni presionando a un solo país; y exige no sólo pecho de lata, sino estrategia, inversiones y una política sostenida en el tiempo. Hemos afrontado, primero, un proceso de reconocimiento de los derechos de los trabajadores extranjeros que estaban siendo explotados en nuestro mercado de trabajo, y esto ha sido un éxito colectivo de la sociedad española. Por otro lado, estamos liderando la configuración de un espacio común de libertad, justicia y seguridad en Europa, con una gestión integrada de fronteras exteriores, flujos migratorios e integración de mano de obra extranjera. Y al mismo tiempo, estamos promoviendo con los países africanos una doble vía de actuación. La primera son los convenios de repatriación con marca europea allí donde puede no llegar un Estado miembro por sí solo; para España, este interés es estratégico, porque tenemos relación con Marruecos, pero no con Chad, Níger o Malí. Además, estamos combatiendo las mafias en origen, lo que exige una comunidad europea de inteligencia y una cooperación judicial y policial como nunca ha habido. Finalmente, España está dando ejemplo de cooperación al desarrollo, con un incremento de un 37% en su presupuesto, porque miente quien dice que todo esto se puede hacer abandonando a África en su desesperación"
|
|
|
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
|
JUAN FERNANDO LÓPEZ AGUILAR - MINISTRO DE JUSTICIA
"Que nadie se llame a engaño, vamosa seguir adelante con las reformas"
 |
 |
|
Juan Fernando López Aguilar (Las Palmas, 1961) no es de los que se arrugan. En particular, y a lo largo de la conversación con este diario, en la terraza del Hotel Mencey con motivo de la visita de los Reyes, el ministro de Justicia expone con meridiana claridad la posición adoptada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en tiempos complicados. Ante el acoso de la derecha, ni un paso atrás, las reformas seguirán, afirma el joven político grancanario.
- Durante su estancia en las Islas, donJuan Carlos ha hablado de concordia y reconciliación. ¿Esto tiene una lectura política?
"El Rey ha hecho un trabajo excelente y su mensaje a los españoles ha sido felicitarlos por hacer el suyo. Con eso me quedo, con treinta años de progreso, bienestar, reequilibrio de viejas desigualdades, cohesión territorial integrando la diversidad, con respeto al pluralismo, uno de los valores de la Constitución. Que el Rey recuerde esos valores no debe constituir noticia; sí lo es que algunos, a estas alturas, se llenen la boca de Constitución sin profesar sus valores. Eso es lo que sí me produce preocupación".
- ¿Tiene algo que ver este mensaje conciliador cuando los dos principales líderes políticos de España utilizan términos como "bazofia informativa", como hizo Zapatero, o "tropa de indocumentados", en boca de Rajoy?
"Me gusta hablar en serio y hacer honor a la verdad. De ninguna manera hay dos mensajes simétricos. Al contrario, está un Gobierno que está cumpliendo con su programa, haciendo buena política, dialogando y escuchando mucho, y respetando a los que discrepan y se manifiestan; todas las posiciones nos parecen legítimas. Y luego hay una oposición que se equipara con la derecha más rancia, que está generando mucho ruido y malestar, que busca la crispación en beneficio de sus intereses y en detrimento de un país que está funcionando, que crece económicamente el triple que la media de la Unión Europea, que está integrando diversidad como nunca se ha hecho. Lo que era nuestro sueño de niños, la convergencia real con Europa, se está convirtiendo en una realidad. Estamos teniendo éxito y hay un partido, el PP, que no lo soporta, por eso están insultando todo el tiempo, dentro del Parlamento y fuera. Eso marca una diferencia clarísima entre dos estilos y dos ejecutorias. Sólo estamos cumpliendo compromisos que asumimos con la gente, y por los cuales nos votaron. Por el contrario, la oposición está instalada en la negatividad y la generación artificiosa de malestar. Pero ahí no está ni el futuro ni la mayoría de los españoles".
- ¿Obtiene réditos el PP con esa estrategia? Las encuestas dicen que así es.
"No. Lo niego. Las encuestas señalan que el primer partido de este país es el PSOE, el que ha ganado todas las elecciones desde 2003: las autonómicas, las generales, las europeas. Hemos crecido en las elecciones catalanas, vascas y gallegas. Y es el PP el que va perdiendo todo y no obtiene nada con su estrategia. Además, José Luis Rodríguez Zapatero es el líder mejor valorado de este país y el que más confianza genera; Rajoy es el líder de la oposición peor valorado, y a distancia, en veinte años. La razón es simple, y es que Rajoy no se ha ganado el puesto democráticamente, y no genera confianza en los españoles porque tampoco aporta una sola idea positiva a la gobernación de España. Allí donde hay un problema, no aporta nunca una solución, sino que intenta confrontar a unos españoles con otros, a unas comunidades autónomas con otras. Rajoy está haciendo algo muy reprobable: llenarse la boca de una Constitución cuyos valores no practica, con el fariseísmo que caracteriza al Partido Popular".
- A la vista de lo que usted dice, ¿hay alguna posibilidad de que PSOE y PP se pongan de acuerdo en algo en esta legislatura?
"Yo constato que los españoles nos pusieron en la oposición en 2000, y desde entonces no hicimos otra cosa que ofrecer ideas positivas y propuestas de acuerdo al Gobierno del PP, entonces con mayoría absoluta. Pero aquel Gobierno se instaló en una borrachera de arrogancia, e insultó a todo el que discrepaba: los manifestantes contra la guerra de Irak, contra el desastre del Prestige, contra sus abusos de poder y, por supuesto, contra una ley de educación impuesta sin ningún consenso y que recortaba, esa sí, la libertad de elección. Todo eso lo hizo el PP y el PSOE tendió la mano. En 2004 los españoles nos dieron la mayoría para que hiciéramos otra cosa, y lo estamos haciendo, porque todo el mundo puede comprobar que el que no desea ningún acuerdo es el Partido Popular. Su idea es que esta legislatura no resuelva ningún problema".
- Hay una oferta concreta de Rajoy sobre educación.
"Eso no es una oferta concreta. En primer lugar parte de una premisa falsa, y es que ahora se rompe el consenso en materia educativa. ¡Lo rompió el Partido Popular! Ahora las cosas se están haciendo de una forma muy distinta, porque el Gobierno está ejercitando el diálogo. Hemos escuchado a quienes nos llevan la contraria y respetado a los manifestantes. La oferta del PP exige como premisa la dimisión de la ministra de Educación y la retirada del proyecto, y este Gobierno tiene no sólo el derecho, sino el deber de cumplir sus compromisos y llevar adelante su programa de cambio; para eso estamos aquí y para eso nos votaron los españoles. Estamos encantados de hablar con el PP de educación, de reformas institucionales, de estatutos de autonomía y de reforma de la Constitución, pero que nadie se llame a engaño: vamos a tirar adelante con las reformas, porque el nuestro es un programa reformista. No vamos a aceptar el chantaje de quien se sitúa en la negativa más absoluta y busca que el reloj se pare en el día y la hora en que lo derrotaron los españoles en las urnas".
- La configuración de un núcleo duro en torno al presidente del Gobierno, ¿es el reconocimiento de una crisis, de cierta autocrítica?
"No. El Gobierno está haciendo su trabajo, y creo que es razonable permanecer sensible a los mensajes que la sociedad pueda emitir. Pero también hay que demostrar determinación y firmeza, esforzarnos no sólo en explicar la acción del Gobierno, sino en mantenerla, porque para eso nos votaron los españoles. Y eso es justamente lo que estamos haciendo, hacer lo que prometimos, devolver poder a los ciudadanos y quitárselo a los más poderosos, especialmente a los privilegiados por los años de gobierno del Partido Popular, que concentraron mucho poder mediático, económico, financiero, en muy pocas manos y amigas del PP. Por tanto es lógico que el PP esté muy enfadado, pero no es aceptable que por ello intente enfadar a la sociedad española".
- Usted es un gran experto en federalismo. Esta propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña no parece responder a los parámetros de federalismo auténtico...
"Con ironía le diré que no hay un federalismo auténtico, sino experiencias federales, se llamen así o no. España ha hecho posible una descentralización y un arreglo institucional de poderes análogo al de los estados que se denominan federales. Tenemos el compromiso de obtener mejoras para que el Estado autonómico funcione mejor, y lo estamos logrando con la conferencia de presidentes, la revitalización del debate sobre el estado de las autonomías en el Senado, un proyecto de reforma constitucional que quiere recoger a las comunidades autónomas, un Senado reformado, etcétera. Son reformas en positivo y nos encantará que el PP sea capaz de comprenderlas. La propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña estaba anunciada, no puede cogernos por sorpresa, y ha cumplido con las reglas del juego. Ha superado un trámite, el autonómico, y ahora viene el decisivo, el que expresa la voluntad general de toda España a través de un Parlamento que representa a la soberanía nacional. Ese trabajo nos toca cumplirlo ahora, y para garantizar que se hace bien estamos nosotros. En última instancia, para decir lo que es constitucional o no, está el Tribunal Constitucional, porque tenemos instituciones maduras. No hay ninguna razón por la que el PP pueda meterle miedo a la ciudadanía. Es sabido que el Gobierno plantea objeciones serias a la propuesta procedente de Cataluña, y es sabido que será reformada en profundidad. Si lo conseguimos, habremos hecho bien nuestro trabajo; si no lo logramos, no habrá Estatuto. De lo que no cabe duda es que tenemos el derecho y el deber de intentarlo. Nadie puede decirnos que la respuesta a una iniciativa legítima sea un portazo, como si la propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña tuviera dos rombos y hubiera una censura previa".
- Los partidos catalanes ya han dicho que no aceptan la fórmula de ’entidad nacional’ en lugar de ’nación’. ¿Cuál es su lectura al respecto?
"Este debate tiene lugar en una sociedad democrática y madura. Lo hemos tenido ya antes, en condiciones mucho peores, hace 25 años, con un terrorismo intenso, inflación, crisis económica, paro galopante, incertidumbre política, riesgo de involución y de golpismo... Por el contrario, ahora tenemos instituciones sólidas para afrontar ese trabajo sin ningún riesgo de fractura. Mi lectura cuando escucho que hay tensiones en la negociación es la lectura de la experiencia, porque todo eso ya lo hemos vivido, no puede sorprendernos y estamos en disposición de resolverlo. Ya llegó hace 26 años una propuesta catalana que fue considerada inaceptable por las Cortes y fue reformada hasta un Estatuto que ha dado un extraordinario juego".
- ¿Cabe el riesgo de consolidar un modelo autonómico de doble velocidad, con unas comunidades en un régimen de relación bilateral con el Estado y el resto en segundo nivel político?
"Hablemos en serio de los asuntos serios. Cuando me pregunta si cabe un Estado autonómico de varias velocidades, da la impresión de ignorar que así se construyó el Estado autonómico, conjugando distintas velocidades. Incluso cuando se ha producido una homogeneización, el verdadero prodigio y la razón del éxito del modelo español reside en que impera la diversidad y respeta la singularidad, porque combina multilateralidad en determinados asuntos con bilateralidad cuando es necesaria. Esta es la realidad del Estado autonómico ahora, ya es un hecho. Lo que no puede haber, y desde luego este Gobierno no lo va a consentir, es desigualdad ni privilegio. No es constitucional y además no lo permite nuestro proyecto político. No lo habrá ni con Cataluña ni con ninguna otra comunidad autónoma. Por tanto, no habrá bilateralidad ni privilegio en los principios de financiación de la comunidad catalana, vamos a asegurar suficiencia financiera con participación en la solidaridad y la cohesión interterritorial. Todo eso lo vamos a asegurar porque ya lo hemos hecho antes con éxito".
Texto: J.M. Bethencourt
Fotos: Moisés Pérez
|