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| Los objetos se guardan durante dos años en las estanterías del Cuartel de la Policía Municipal. / Javier Corominas |
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Vicente Pérez Santa Cruz
La Oficina de Objetos Perdidos de la Policía Local de Santa Cruz acumula miles de artículos a la espera de que sus propietarios los recuperen. Las estanterías de este almacén, situado en las entrañas del Cuartel de la avenida Tres de Mayo, guardan cosas de todo tipo y tamañano: desde teléfonos móviles, carteras, bolsos, llaves, joyas, carnés interurbanos de Titsa... hasta televisores, bicicletas, muletas... Todo un muestrario de lo que los ciudadanos pueden perder un día cualquiera en un lugar cualquiera de la ciudad, mientras se pierde la paciencia o los nervios por la prisa de la vida urbana.
"Muchas personas llegan aquí desesperadas en busca de un objeto de gran valor económico o sentimental que han extraviado, y antes que nada tenemos que ayudarlos a que se desahoguen", afirman los funcionarios que atienden esta oficina, Calixto Domínguez y Margarita Rodríguez. En lo que va de año ambos han recibido más de 3.000 objetos perdidos, que son debidamente clasificados por fechas y registrados en una base de datos informática, lo que facilita la tarea de búsqueda.
Al cabo de dos años sin ser reclamados por nadie, según estipula el Código Civil, estos objetos pueden pasar a propiedad de los ciudadanos que los encontraron. Otros, los inservibles y sin ningún valor, serán destruidos si quedan definitivamente arrumbados y otra cantidad se dona a organizaciones benéficas.
Las anécdotas vividas por los policías de este servicio municipal son tantas casi como objetos registrados. Hace unos días, un vecino acudió a esta oficina en busca de una mochila con queso y vino, aunque para su decepción nadie la había llevado a la Policía Local. También resulta curioso el caso de varios vecinos que han perdido varias veces su documentación y la han podido recuperar en sendas ocasiones, convirtiéndose casi en caras conocidas para los agentes. Otra anécdota la protagonizó una mujer que recuperó su bolso gracias a que lo vio en un reportaje televisivo sobre estas dependencias municipales.
Al recorrer este almacén llama la atención una estantería copada por bolsas repletas de compras que quedaron olvidadas en unos conocidos grandes almacenes de la Avenida Tres de Mayo. Pero la estrella de los objetos perdidos son los carnés de identidad ( en torno a un millar este año) y las carteras con documentos (cerca de 700). En estos casos no faltan las personas que derraman ante los funcionarios unas lágrimas al recuperar una cartera donde tenían la única foto de un ser querido o un objeto de gran valor sentimental. "Se echan a llorar y somos sus pañuelos de lágrimas, tenemos que emplear la psicología policial", afirman los encargados de la oficina.
Los objetos llegan a este lugar por varios cauces, aunque en todos los casos resulta "fundamental la colaboración de los ciudadanos", según afirma el agente Domínguez. Muchos ciudadanos hacen uso de la posibilidad de depositar los objetos perdidos en los buzones, ya que la Policía Local acude diariamente a Correos para recogerlos. En otros casos son los vecinos los que llevan directamente a la oficina los artículos encontrados.
La Policía intenta rastrear cualquier pista que conduzca al propietario del artículo, y, cuando se dispone de una dirección, se le notifica por carta el hallazgo. La oficina permanece abierta de 07.00 a 14.00 horas y se pueden realizar consultas llamando al 922 606354. La vida cotidiana en estas dependencias policiales está llena de alegrías y tristezas. Durante el tiempo que duró la visita de DIARIO DE AVISOSa estas dependencias, una anciana alemana recuperó la sonrisa cuando recuperó una cartera con múltiples documentos personales. Pero no siempre hay suerte, y algunas personas pasan meses y meses esperando que alguien encuentre y entregue a la Policía el objeto que había extraviado o le habían robado. De hecho, a veces nunca aparece. Pero en estos casos, como en todo en esta vida, viene a cuento el refrán de que la esperanza es lo último que se pierde. |