Lo que se perdió Santa Cruz...! Lo que ganó Costa Adeje...! Ya, qué más da. La Fórmula Uno pasó por Tenerife. ¡Y de qué forma! Más de 25 mil almas viendo pasar junto a ellos el monoplaza que este año pilotó en el Campeonato del Mundo el heptacampeón mundial, el alemán Michael Schumacher. Desde muy temprana hora de la mañana sabatina miles de personas -algunas incluso antes de que saliera el Sol-pusieron rumbo al ya inolvidable ’Mónaco’ chicharrero, circuito urbano en el que se había convertido por una horas las calles de la Urbanización Los Olivos, en Costa Adeje. Fue un día mágico e histórico para la isla. Muchos ni se lo creían, pero el sueño se hizo realidad. Cuando el Ferrari de Marc Gené arrancó el corazón de todos comenzó a latir más deprisa.
Su primer paso por la recta de tribuna fue un visto y no visto. Aceleración máxima y velocidades de vértigo. Luego, de rotonda a rotonda -o lo que es lo mismo una vuelta al circuito de kilómetro y medio- en 30 segundos y tiro porque me toca. Para los puristas de la Fórmula Uno, las apuradas de frenadas, similares al del Gran Premio de Mónaco, fueron perfectas y, para los más noveleros, tampoco faltaron los trompos y las espectaculares derrapadas en aquellas zonas en las que las condiciones del trazado lo permitían. Como decía el anuncio, ¡qué suerte vivir aquí!