T.F. Santa Cruz
La manifestación de protesta contra la construcción del puerto industrial de Granadilla, convocada por Asamblea por Tenerife, reunió ayer en Santa Cruz a miles de personas, en lo que volvió a ser otra de las marchas con mayor participación celebrada en los últimos años en Tenerife. Como es habitual en este tipo de concentraciones, los datos sobre la asistencia distaron mucho en función de la fuente consultada. Así, mientras los organizadores hablaron de 70.000 personas, la Policía Local aseguró que sólo fueron entre 7.000 y 9.000 y la Nacional dejó el resultado en torno a 10.000. En cualquier caso, en lo que sí coincidieron todos es en que el balance fue muy similar al registrado en la manifestación celebrada por el mismo motivo en noviembre de 2004, que también fue considerada un éxito por sus promotores.
Bajo el lema Ya está bien, que aparecía en la pancarta de la cabecera, la marcha partió a las doce y media de la mañana de la plaza de la Paz y discurrió sin incidentes por las principales calles de la capital. Pasadas las tres de la tarde, la mayoría de los manifestantes había llegado al cruce situado frente al edificio de la Presidencia del Gobierno de Canarias, donde se montó un escenario desde el que varios portavoces de las organizaciones convocantes expusieron sus reivindicaciones e incluso actuó un grupo musical. Al igual que el año pasado, el ambiente general de la marcha fue juvenil y festivo, pues no faltaron instrumentos, disfraces y parodias.
Aunque el motivo principal de la protesta era rechazar la construcción del puerto de Granadilla, también en esta edición se juntaron otras quejas, la mayoría de ellas vinculadas a proyectos que los manifestantes entienden que atentan contra la protección del medio ambiente. Así, se pudieron ver pancartas en las que se pedía que no se instalen turbinas para generar electricidad en Chío, al sur de Tenerife; que no se pasen cables de alta tensión cerca de Tabaiba y Radazul; o que la nueva vía exterior no atraviese el barrio de Los Baldíos. No obstante, los cánticos que más se escucharon hacían referencia a la paralización del proyecto previsto en la costa de Granadilla ("Vamos, vamos, vamos, que este puerto lo paramos"). También en línea con lo ocurrido el año pasado, el principal blanco de todas las críticas fue el Gobierno autonómico y, especialmente, el partido que lo sustenta: Coalición Canaria (CC). En relación con esto, volvió a ser un repetido éxito el estribillo "Coalición Canaria es una inmobiliaria".
En cuanto a la asistencia de representantes políticos, llamó la atención la ausencia de los 28 cargos públicos y orgánicos del Partidos Socialista Canario (PSC) que, desmarcándose de la tesis oficial de su formación, habían anunciado su apoyo a la marcha. El único que acudió fue Pedro Anatael Meneses, ex presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz, quien estuvo acompañado detrás de una pancarta por el concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz Guillermo Guigou, que hace poco fue desautorizado por el partido con el que concurrió a las elecciones, el PNC. Guigou calificó de "innecesaria" la obra que se pretende hacer en Granadilla, pues hay alternativas viables para ampliar el muelle capitalino, y pidió al Gobierno que "escuche" al pueblo.
Referéndum Aparte de reclamar la retirada del proyecto previsto para el Sur, los organizadores de la protesta solicitaron, en el manifiesto que se leyó al final, la convocatoria de un referéndum sobre el actual modelo económico de las Islas. "Un referéndum para que puedan expresarse todos los ciudadanos sobre su futuro, como corresponde en una democracia", dijo para terminar la portavoz de Asamblea por Tenerife. Antes de eso, los promotores de la marcha también pidieron la desaparición del principal incentivo fiscal del que se benefician las grandes empresas que operan en Canarias, la Reserva para Inversiones (RIC), y se quejaron del trato que están recibiendo de los principales medios de comunicación. |