LA CONTRAPORTADA
Rebajas
JAIME PÉREZ-LLOMBET
En la idea de no desentonar con los comerciantes locales (dicen que al retrasar las rebajas evitan el encontronazo de los que están con las devoluciones con quienes acuden a las gangas), propongo un inicio escalonado de las rebajas, de tal forma que hoy se rebajen solamente los pantalones de pinza, a finales de enero sólo la lencería, en la segunda quincena de marzo los bolsos, zapatos y otros complementos y en abril las chaquetas, camisas y corbatas. En línea con el argumento de los comerciantes, y si damos por bueno eso de que no es saludable que se crucen por la calle quienes devuelven regalos y los cazadores de chollos, evitemos como sea que coincidan en la misma tienda la que busca lencería barata con su vecina, que sólo quiere un chándal a buen precio. Siendo evidente que nada las une, que sus necesidades son sustancialmente distintas o que sus planes difieren, es más que probable que al juntarse en el mostrador la cosa pase a mayores, qué tal, cómo estás, pues mira que tú, y eso a qué viene, tú empezaste, ya estabas tardando en ponerte un chándal, qué insinúas, digo yo que con esas cartucheras lo que tendrías que comprarte es el caballo, no lo entiendo, para completar el disfraz de vaquero, y yo sin enterarme de que tenías una hija tan joven, es que no la tengo, cómo que no, pues no, entonces ya me contarás quién va a ponerse esas braguitas, la tienes delante, a la que tengo delante eso le entra en el dedo gordo del pie (y así un largo etcétera de confrontación, querellas y tensiones innecesarias). ¿Qué otra cosa puede esperarse si coinciden de compras un empresario con uno que se opone al puerto de Granadilla? Mejor háganlo escalonadamente. Que no se mezclen, no. Que los lunes salgan los que tengan que devolver ropa, los martes quienes quieran comprar calcetines, los miércoles la de la lencería y los jueves la del chándal, dejando así viernes y sábados para hacer la caja de los lunes, martes, miércoles y jueves. Siguiendo a Venegas, todo lento, muy lento. Dejemos que los comerciantes se tomen su tiempo (cambiar las etiquetas es durísimo, no veas). Deberían dejar las rebajas para agosto, uf, que con la gente fuera de la isla o de vacaciones el esfuerzo sería mucho más llevadero. ¿Y el domingo? Un poco lo de siempre: quedamos para ver a los turistas vagabundeando cual espectros por la ciudad.
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